{"id":369,"date":"2009-10-20T16:17:00","date_gmt":"2009-10-20T16:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=369"},"modified":"2009-10-20T16:17:00","modified_gmt":"2009-10-20T16:17:00","slug":"creencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/10\/20\/creencias\/","title":{"rendered":"Creencias"},"content":{"rendered":"<p>Los humanos somos duros de mollera; dif\u00edcilmente cambiamos de opini\u00f3n, sobre todo de ciertas opiniones. No voy a hablar de ello en concreto, pero hay quien dice que es m\u00e1s f\u00e1cil cambiar de pareja o de partido pol\u00edtico que de equipo de f\u00fatbol. Ustedes dir\u00e1n.<\/p>\n<p>En general, voy a hablar de las creencias pol\u00edticas, religiosas y \u00e9ticas. Recientemente se han publicado dos trabajos sobre este asunto. Uno de ellos, dirigido por William Hart, de la Universidad de Florida, cuenta como, despu\u00e9s de revisar 91 trabajos ya publicados sobre cerca de 8000 personas, parece evidente que preferimos escuchar lo que creemos y que tratamos de evitar opiniones contrarias a lo que pensamos o creemos. Sin embargo, algunos factores pueden conseguir que, por lo menos, tengamos en cuenta otros puntos de vista. Siempre intentamos encontrar opiniones como las nuestras y nos gusta rodearnos de gente que piensa como nosotros. Nos sentimos confortables con lo que sabemos y evitamos, incluso, aquello que quiz\u00e1 nos convenza y nos haga cambiar de opini\u00f3n. De los resultados se deduce que el 67% de las personas estudiadas buscan informaci\u00f3n que coincida con sus opiniones, y s\u00f3lo el 33% est\u00e1 dispuesto a considerar otros puntos de vista. Incluso hay un grupo con la mente m\u00e1s cerrada en el que la b\u00fasqueda de informaci\u00f3n favorable llega hasta el 75%. Una consecuencia muy evidente de estos resultados es que las personas que tienen la mente m\u00e1s cerrada a otras ideas, conf\u00edan mucho en sus propias ideas y son, parad\u00f3jicamente, las que menos temen exponerlas a los dem\u00e1s y darles la tabarra y, obviamente, las que menos aceptan el di\u00e1logo y menos cambian de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, en un resultado que me sorprende, son los pol\u00edticos profesionales uno de los grupos que m\u00e1s f\u00e1cilmente cambia de ideas. Deben atender y aprender de sus contrarios y de la sociedad y, en el proceso, sus propias ideas evolucionan y cambian. Otra raz\u00f3n para cambiar de opini\u00f3n es, claro est\u00e1, la propia conveniencia; a veces, la vida nos obliga a revisar nuestras ideas.<\/p>\n<p>El otro trabajo que mencionaba apoya el de Hart desde otro punto de vista. Silvia Knobloch-Westerwick y Jingbo Meng, de la Universidad Estatal de Ohio, han estudiado c\u00f3mo elegimos los mensajes de los medios de comunicaci\u00f3n para que coincidan con nuestras ideas. El trabajo se ha hecho con 156 estudiantes universitarios a los que, en una primera sesi\u00f3n, se les pregunta su opini\u00f3n sobre la posesi\u00f3n de armas, el aborto, la regulaci\u00f3n de la sanidad p\u00fablica y el salario m\u00ednimo, y sobre otros 13 asuntos m\u00e1s que, simplemente, ocultan el inter\u00e9s de los investigadores sobre estos cuatro temas. Seis semanas despu\u00e9s se invita a los mismos estudiantes a otro experimento, aparentemente sin relaci\u00f3n con el anterior, en el que se les solicita su opini\u00f3n sobre los contenidos de un peri\u00f3dico online nuevo. Los estudiantes no tienen tiempo de leer cada art\u00edculo, nada m\u00e1s deben decir cu\u00e1les les interesan. Y aunque no lo saben, el ordenador anota que art\u00edculos ven y cu\u00e1nto tiempo dedican a cada uno. Seg\u00fan los datos, los universitarios ven 1,9 art\u00edculos que apoyan sus opiniones y 1,4 que son contrarios. El 58% lo dedican a leer lo que les apoya y el 43% a las ideas contrarias. S\u00f3lo alg\u00fan raro dedica todo su tiempo a leer art\u00edculos contrarios a sus ideas. Como ven, estos resultados completan el c\u00edrculo iniciado con el trabajo anterior: pensamos lo que pensamos y s\u00f3lo aceptamos lo que apoya lo que pensamos y, as\u00ed, seguimos pensando lo que pens\u00e1bamos.<\/p>\n<p> Otro d\u00eda seguiremos con esta historia. Mientras tanto, mediten sobre alguna de sus creencias m\u00e1s arraigadas y preg\u00fantense si ser\u00edan capaces de aguantar un debate sobre ella. Hay quien no lo har\u00eda; como dec\u00eda antes, igual tiene que cambiar de opini\u00f3n y, en el fondo, somos un poco vagos pues se vive mejor si no dudamos de lo que tenemos que creer y hacer.<\/p>\n<p>*Hart, W., D. Albarracin, A.H. Eagly, M.J. Lindberg, L. Merrill &#038; I. Brechan. 2009. Feeling validated versus being correct: A meta-analysis of selective exposure to information. <EM>Psychological Bulletin <\/EM>135: 555-588.<\/p>\n<p>*Knobloch-Westerwick, S. &#038; J. Meng. 2009. Looking the other way. Selective exposure to attitude-consistent and counterattitudinal political information. <EM>Communication Research <\/EM>36: 426-448.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los humanos somos duros de mollera; dif\u00edcilmente cambiamos de opini\u00f3n, sobre todo de ciertas opiniones. 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