{"id":365,"date":"2009-10-13T23:40:00","date_gmt":"2009-10-13T23:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=365"},"modified":"2009-10-13T23:40:00","modified_gmt":"2009-10-13T23:40:00","slug":"contaminacion-atmosferica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/10\/13\/contaminacion-atmosferica\/","title":{"rendered":"Contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p>Es lo habitual en las zonas urbanas. El tr\u00e1fico, la estrechez de las calles, al abrigo del viento, todo ello lleva a la acumulaci\u00f3n de gases nocivos, la mayor\u00eda procedentes tr\u00e1fico rodado, que son peligrosos para la salud humana. Hay muchos datos sobre contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica en las ciudades. Sin embargo, en muy pocos casos se ha estudiado el movimiento de esos gases en detalle. En 2002, se puso en marcha en Londres el proyecto <A id=link_0 title=http:\/\/www.dapple.org.uk\/ href=\"http:\/\/www.dapple.org.uk\/\">DAPPLE <\/A>(Dispersion of Air Pollution and Penetration into the Local Environment); en la campa\u00f1a de 2004 se estudi\u00f3, por medio de seis puntos de muestreo fijos, el flujo de mon\u00f3xido de carbono (CO) en el cruce entre Marylebone Road, una avenida de 6 carriles y dos direcciones, y su perpendicular Gloucester Place, de tres carriles y direcci\u00f3n \u00fanica. El edificio m\u00e1s alto del cruce alcanza los 34 metros. Este trabajo se acaba de publicar, dirigido por Alison Tomlin, de la Universidad de Leeds. En las conclusiones es evidente que la concentracion de CO cambia seg\u00fan la direcci\u00f3n del viento, los atascos del tr\u00e1fico y la altura de los edificios que conforman el cruce. La concentraci\u00f3n se acumula en la acera de la calle que est\u00e1 al abrigo de la direcci\u00f3n del viento a la altura de los tejados de los edificios. Y, adem\u00e1s, la concentraci\u00f3n de CO es hasta cuatro veces m\u00e1s baja en las calles paralelas a la calle principal, en este caso, Marylebone Road.<\/p>\n<p>En resumen, y teniendo estas conclusiones en cuenta, s\u00f3lo hay que saber la direcci\u00f3n del viento para saber por qu\u00e9 acera hay que pasear en una v\u00eda con mucho tr\u00e1fico. Aunque tambi\u00e9n est\u00e1 claro que lo mejor es hacerlo por la calle paralela a la principal. Ya saben, si pasean por la ciudad, a chuparse el dedo, detectar la direcci\u00f3n del viento y, a continuaci\u00f3n, correr a una calle peatonal.<\/p>\n<p>Pero no crean que esto de la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica es cosa sencilla; de vez en cuando, como ya conocen en este blog, aparece alg\u00fan grupo de investigadores y, por medio de la estad\u00edstica, consigue relacionar procesos que parecen lejanos. En este caso se trata de Gilaad Kaplan y sus colegas, de la Universidad de Calgary, en Canad\u00e1. La apendicitis aparece en la literatura m\u00e9dica en 1886. Se supone que se produce por la infecci\u00f3n del contenido del ap\u00e9ndice cuando se obtura su comunicaci\u00f3n con el intestino. Pero quedan sin explicar las variaciones de su incidencia por multitud de variables: edad, sexo, etnia, historia familiar, estacionalidad&#8230; y sobre todo por qu\u00e9 se extendi\u00f3 con fuerza en el siglo XIX y primera mitad del XX y decreci\u00f3 en la segunda mitad y finales del pasado siglo. Seg\u00fan Kaplan, este descenso coincide con la aparici\u00f3n de la legislaci\u00f3n contra la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica. Para demostrar su hip\u00f3tesis estudian el historial m\u00e9dico de 5191 enfermos de apendicitis ingresados, en Calgary, entre el 1 de abril de 1999 y el 31 de diciembre de 2006. <\/p>\n<p>Los resultados indican el aumento de la incidencia de apendicitis despu\u00e9s de cortos periodos de subida de las concentraciones de gases contaminantes: el aumento del ozono durante cinco d\u00edas sube la incidencia de la apendicitis hasta en un 14%; en verano (julio y agosto) sube el ozono y sube la apendicitis un 32%, sube el di\u00f3xido de azufre y la infecci\u00f3n un 30%, con el mon\u00f3xido de carbono un 35% y con materias particuladas en el aire un 20%. Curiosamente esto se da en hombres pero no en mujeres. En fin, ni el mismo doctor Kaplan se expica estos resultados. Sugiere que, quiz\u00e1, la contaminaci\u00f3n provoca una inflamaci\u00f3n que puede llevar a la infecci\u00f3n del ap\u00e9ndice \u00bfpor qu\u00e9 del ap\u00e9ndice?); y la diferencia entre hombres y mujeres la explica porque, seg\u00fan su opini\u00f3n, los hombres trabajan m\u00e1s a menudo al aire libre. En fin, todo muy raro y queda mucho estudio por delante.<\/p>\n<p>*Kaplan, G., E. Dixon, R. Panaccione, A. Fong, L. Chen, M. Szyszkowicz, A. Wheeler, A. MacLean, W.D. Buie, T. Leung, S.J. Heitman &#038; P.J. Villeneuve. 2009. Effect of ambient air pollution on the incidence of appendicitis. <EM>Canadian Medical Association Journal<\/EM> DOI:10.1503\/cmaj.082068 <\/p>\n<p>*Tomlin, A.S., R.J. Smalley, J.E. Tate, J.F. Barlow, S.E. Belcher, S.J. Arnold, A. Dobre &#038; A. Robins. 2009. A field study of factors influencing the concentrations of a traffic-related pollutant in the vicinity of a complex urban junction. <EM>Atmospheric Environment <\/EM>43: 5027-5037.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es lo habitual en las zonas urbanas. El tr\u00e1fico, la estrechez de las calles, al abrigo del viento, todo ello lleva a la acumulaci\u00f3n de gases nocivos, la mayor\u00eda procedentes tr\u00e1fico rodado, que son peligrosos para la salud humana. Hay muchos datos sobre contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica en las ciudades. 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