{"id":333,"date":"2009-07-09T18:07:00","date_gmt":"2009-07-09T18:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=333"},"modified":"2009-07-09T18:07:00","modified_gmt":"2009-07-09T18:07:00","slug":"tragos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/07\/09\/tragos\/","title":{"rendered":"Tragos"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan las reglas marcadas por la Direcci\u00f3n General de Tr\u00e1fico, el nivel m\u00e1ximo de alcohol en sangre permitido por el C\u00f3digo de Circulaci\u00f3n para conducir un vehiculo es de 0,5 gramos por litro de sangre; en aire espirado el l\u00edmite es de 0,25 mililitros por litro de aire. Para alcanzar ese l\u00edmite s\u00f3lo se necesitan un par de cervezas o de vasos de vino; el alcohol de la bebida pasa a la sangre en los siguientes 45 a 60 minutos. Sin embargo, Armin Biller y su grupo, de la Universidad de Wuerzburg, en Alemania, han demostrado que los efectos del alcohol alcanzan el cerebro s\u00f3lamente seis minutos despu\u00e9s de tomar la bebida. Para ello, han analizado los cambios qu\u00edmicos en el cerebro de ocho hombres y siete mujeres, por medio de la resonancia magn\u00e9tica. Los sujetos se introduc\u00edan en la m\u00e1quina y, por medio de un largo tubo, beb\u00edan el alcohol suficiente para pasar del 0,05% al 0,06% de alcohol en sangre, es decir, una cantidad que ya influye en la conducci\u00f3n y que es el equivalente a dos vasos de vino o cerveza o, lo que es lo mismo, el alcohol suficiente para superar el l\u00edmite legal de la Direcci\u00f3n General de Tr\u00e1fico.<\/p>\n<p> En el cerebro med\u00edan varias sustancias y, entre ellas: glucosa, procedente del metabolismo del alcohol; creatina, mol\u00e9cula que defiende las c\u00e9lulas de los oxidantes; y colina, componente esencial de las membranas celulares y, por tanto, de las neuronas. Los niveles de las tres sustancias mencionadas variaban, m\u00e1s o menos, a los seis minutos de la ingesti\u00f3n: la glucosa sub\u00eda y se utilizaba para obtener energ\u00eda; la creatina baja y, por tanto, disminuye la protecci\u00f3n de las c\u00e9lulas del cerebro; y la colina tambi\u00e9n baja lo que quiz\u00e1 implica que cambia la composici\u00f3n de las membranas celulares. No hay diferencias entre hombres y mujeres, los cambios en las concentraciones de las sustancias medidas vuelven a la normalidad antes de doce horas y, aunque los autores lo intentaron, no consiguieron encontrar ninguna mol\u00e9cula a la que pudieran culpar de la caracter\u00edstica resaca posterior a la ingesti\u00f3n de alcohol.<\/p>\n<p> *Biller, A., A.J. Bartsch, G. Homola, L. Solymosi &#038; M. Bendszus. 2009. The effect of ethanol on human brain metabolites longitudinally characterized by proton MR spectroscopy. <EM>Journal of Cerebral Blood Flow &#038; Metabolism <\/EM>29: 891-902.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan las reglas marcadas por la Direcci\u00f3n General de Tr\u00e1fico, el nivel m\u00e1ximo de alcohol en sangre permitido por el C\u00f3digo de Circulaci\u00f3n para conducir un vehiculo es de 0,5 gramos por litro de sangre; en aire espirado el l\u00edmite es de 0,25 mililitros por litro de aire. Para alcanzar ese l\u00edmite s\u00f3lo se necesitan [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=333"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=333"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=333"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}