{"id":330,"date":"2009-07-04T17:22:00","date_gmt":"2009-07-04T17:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=330"},"modified":"2009-07-04T17:22:00","modified_gmt":"2009-07-04T17:22:00","slug":"padres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/07\/04\/padres\/","title":{"rendered":"Padres"},"content":{"rendered":"<p><A id=link_0 title=http:\/\/www.buenasalud.com\/tools\/bmicalc.cfm href=\"http:\/\/www.buenasalud.com\/tools\/bmicalc.cfm\"><\/A>Volvamos a los padres y a los ni\u00f1os, de los que tanto escribo \u00faltimamente. Es evidente: son los padres los que educan y hacen felices a sus hijos. Por tanto, hay multitud de intervenciones de los padres en la vida y la conducta de sus hijos que podemos estudiar. Por ejemplo, el tiempo que dedican a la televisi\u00f3n. El grupo de Leonard Epstein, de la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo, ha estudiado el tiempo que los ni\u00f1os de 4 a 7 a\u00f1os pasan viendo la televisi\u00f3n y su influencia sobre el <A id=link_1 title=http:\/\/www.buenasalud.com\/tools\/bmicalc.cfm href=\"http:\/\/www.buenasalud.com\/tools\/bmicalc.cfm\">\u00cdndice de Masa Corporal <\/A>(IMC), ya conocido pues lo hemos utilizado en otras entradas para definir el grado de obesidad. Los autores estudian, en 70 ni\u00f1os, las variaciones del IMC y su relaci\u00f3n con el sexo y edad del ni\u00f1o, tiempo de televisi\u00f3n y uso de ordenador, alimentaci\u00f3n y actividad f\u00edsica. Forman dos grupos de ni\u00f1os y en uno de ellos bajan el tiempo de televisi\u00f3n y ordenador a la mitad, y toman los datos cada seis meses durante dos a\u00f1os. En los ni\u00f1os con menos tiempo de televisi\u00f3n (hasta 17 horas por semana menos), disminuye el IMC (teniendo en cuenta edad y sexo, hasta un cuarto), la conducta sedentaria y la toma de energ\u00eda en la alimentaci\u00f3n, y todo esto funciona mejor en familias de buen estatus socioecon\u00f3mico. Es curioso que la disminuci\u00f3n de tiempo de televisi\u00f3n y ordenador no cambie la actividad f\u00edsica de los ni\u00f1os aunque, como hemos visto, baje la alimentaci\u00f3n energ\u00e9tica y el IMC.<\/p>\n<p> Pero no s\u00f3lo en el aspecto f\u00edsico influyen las horas de televisi\u00f3n. Dimitri Christakis y sus colaboradores de la Universidad de Washington en Seattle, han descubierto que a m\u00e1s televisi\u00f3n, menos vocabulario y menos conversaci\u00f3n tienen los ni\u00f1os y esto se debe, seg\u00fan los autores, a que la televisi\u00f3n impide la conversaci\u00f3n entre padres e hijos con lo que los ni\u00f1os aprenden menos palabras (y esto a pesar del terrible ruido de fondo que supone a menudo la televisi\u00f3n; por lo visto, los ni\u00f1os son m\u00e1s listos de lo que parece y, aunque la ven, no la escuchan). Christakis y su grupo estudiaron la conducta de 329 ni\u00f1os, de 2 a 48 meses de edad, que ve\u00edan la televisi\u00f3n en d\u00edas al azar durante, por lo menos 24 meses; a la vez, med\u00edan las palabras de los adultos dirigidas a los ni\u00f1os, las vocalizaciones de los ni\u00f1os y su conversaci\u00f3n. A m\u00e1s televisi\u00f3n, y, seg\u00fan los investigadores, cada hora cuenta, hay menos vocalizaci\u00f3n (hasta un 25%), menos duraci\u00f3n de la vocalizaci\u00f3n (hasta un 25%), y menos conversaci\u00f3n (casi hasta un 25%). Tambi\u00e9n los padres hablan menos con m\u00e1s televisi\u00f3n.<\/p>\n<p> Es m\u00e1s, viendo esto, podemos, por lo menos, intentar dar la vuelta a la situaci\u00f3n. Para ello, Barry Zuckerman y su grupo, de la Universidad de Boston, proponen que la lectura de los padres con los hijos mejora el desarrollo intelectual de los ni\u00f1os y, as\u00ed, estar\u00e1n mejor preparados para el colegio. Los autores han revisado todos los estudios publicados sobre este asunto y la conclusi\u00f3n es clara: los padres que leen con sus hijos, sobre todo si lo hacen con inter\u00e9s y compromiso, conseguir\u00e1n en los ni\u00f1os una alfabetizaci\u00f3n temprana, el desarrollo de su lenguaje y una mejor relaci\u00f3n entre padres e hijos. Adem\u00e1s, se promueve un amor a la lectura que es, incluso, m\u00e1s importante que las competencias (palabra de moda) concretas que desarrolla el ni\u00f1o. Y la lectura conjunta consigue que el padre ayude, con su experiencia, a un mejor conocimiento del mundo para su hijo, al ayudarle a interpretar correctamente lo que la lectura significa. Desde el punto de vista social, si los educadores detectan familias con padres que no pueden ayudar a sus hijos en la lectura (m\u00e1s que nada, por su nivel de educaci\u00f3n), deben asumir ellos esa labor, y leer en la guarder\u00eda, el aula, el recreo o cuando sea junto a esos ni\u00f1os.<\/p>\n<p> En resumen: la televisi\u00f3n engorda, que sus hijos no la vean mucho; la televisi\u00f3n enmudece, que sus hijos no la oigan mucho; y sus hijos aman la voz de sus padres cuando leen un cuento, h\u00e1ganlo, no hay excusas.<\/p>\n<p> *Christakis, D.A., J. Gilkerson, J.A. Richards, F.J. Zimmerman, M.M. Garrison, D. Xu, S. GRay &#038; U. Yapanel. 2009. Audible television and decreased adult words, infant vocalizations, and conversational turns. <EM>Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine <\/EM>163: 554-558.<\/p>\n<p> *Duursma, E., M. Augustyn &#038; B. Zuckerman. 2008. Reading aloud to children: the evidence. <EM>Archives of Disease in Chilshood <\/EM>93: 554-557.<\/p>\n<p> *Epstein, L.H., J.N. Roenmich, J.L. Robinson, R.A. Paluch, D.D. Winiewicz, J.H. Fuerch &#038; T.N. Robinson. 2008. A randomized trial of effects of reducing television viewing and computer use on Body Mass Index in young childen. <EM>Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine <\/EM>162: 239-245.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volvamos a los padres y a los ni\u00f1os, de los que tanto escribo \u00faltimamente. Es evidente: son los padres los que educan y hacen felices a sus hijos. 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