{"id":308,"date":"2009-05-18T15:41:00","date_gmt":"2009-05-18T15:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=308"},"modified":"2009-05-18T15:41:00","modified_gmt":"2009-05-18T15:41:00","slug":"pumas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/05\/18\/pumas\/","title":{"rendered":"Pumas"},"content":{"rendered":"<p>En <EM>Anthrozoos<\/EM>, en la misma revista y n\u00famero en que se bautizaba a las vacas con la sana intenci\u00f3n de que dieran m\u00e1s leche, Richard Coss y su grupo, de la Universidad de California en Davis, escriben sobre el comportamiento de la especie humana cuando alguno de sus miembros es atacado por un puma (<EM>Puma concolor<\/EM>). Para ello, Coss y sus colegas estudian 185 ataques de pumas documentados en Estados Unidos y Canad\u00e1 entre 1890 y 2000. Al analizar los datos, destaca que los pumas hacen m\u00e1s o menos da\u00f1o seg\u00fan el comportamiento del humano atacado. Los autores relacionan los ataques con resultado de muerte, con heridas graves, con heridas leves y sin heridas, con la edad, el n\u00famero de personas del grupo atacado, la postura del cuerpo y la acci\u00f3n emprendida, que puede ser hacer ruido, correr o disparar.<\/p>\n<p> La edad y el n\u00famero de individuos (aunque parece que es mejor ser dos o m\u00e1s) no influyen en los resultados del ataque. La velocidad a la que el atacado escape parece que no influye aunque, si se queda inm\u00f3vil, aumenta la probabilidad de ser herido gravemente (43%) y baja la probabilidad de escapar ileso (26%). M\u00e1s o menos, la mitad de los que corren, sea r\u00e1pido o lento, consiguen escaparse y, en general, correr es buena idea pues los ataques con resultado de muerte aumentan s\u00f3lo un poco (hasta el 28%) en comparaci\u00f3n con los que se quedan quietos (el 23%). Es evidente que la mitad de los que corren, escapan, y por ello, los autores del art\u00edculo suponen que los pumas, al notar que la persona atacada permanece inm\u00f3vil, piensan que no se ha enterado de su presencia y que, por lo tanto, es presa f\u00e1cil.<\/p>\n<p> Existe una teor\u00eda sobre la evoluci\u00f3n del miedo que afirma las ventajas del terror que nos mantiene inm\u00f3viles ante la presencia del depredador, suponiendo que \u00e9ste nos cree otra cosa, quiz\u00e1 un \u00e1rbol, se confunde y se va a por otra presa. Est\u00e1 claro que esto no ocurre con los pumas; si se encuentra con alguno, corra lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. Lo dicen los cient\u00edficos. Y quiz\u00e1 se salve, s\u00f3lo quiz\u00e1.<\/p>\n<p> *Coss, R.G., L.E. Fitzhugh, S. Schmid-Holmes, M.W. Kenyon &#038; K. Etling. 2009. The effects of human age, group composition, and behavior on the likelihood of being injured by attacking pumas. <EM>Anthropos <\/EM>22: 77-87.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Anthrozoos, en la misma revista y n\u00famero en que se bautizaba a las vacas con la sana intenci\u00f3n de que dieran m\u00e1s leche, Richard Coss y su grupo, de la Universidad de California en Davis, escriben sobre el comportamiento de la especie humana cuando alguno de sus miembros es atacado por un puma (Puma [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/308"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/308\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}