{"id":301,"date":"2009-05-04T15:15:00","date_gmt":"2009-05-04T15:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=301"},"modified":"2009-05-04T15:15:00","modified_gmt":"2009-05-04T15:15:00","slug":"riquezas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/05\/04\/riquezas\/","title":{"rendered":"Riquezas"},"content":{"rendered":"<p>(Es raro empezar un texto con un par\u00e9ntesis, pero creo importante que antes de empezar repas\u00e9is la entrada <A id=link_0 title=http:\/\/blogs.elcorreodigital.com\/labiologiaestupenda\/2009\/4\/15\/carne href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/4\/15\/carne\">Carne<\/A>). Las caracter\u00edsticas que hombres y mujeres buscan en sus parejas var\u00edan; la respuesta de los hombres suele ser que buscan mujeres f\u00e9rtiles, j\u00f3venes y fieles, y las mujeres que quieren hombres con estatus alto, recursos y compromiso con la descendencia; ambos sexos intercambian lo que tienen y buscan la pareja ideal. Seg\u00fan Peter Todd y su equipo, del Instituto Max Planck de Desarrollo Humano de Berl\u00edn, los hombres eligen a su pareja por su atractivo f\u00edsico, mientras que las mujeres, que discriminan mucho m\u00e1s que los hombres, eligen a su pareja seg\u00fan su nivel econ\u00f3mico y el nivel de atractivo f\u00edsico que consideran que tienen ellas mismas. En el estudio participan 21 mujeres y 26 hombres de Munich, entre 26 y 40 a\u00f1os, a trav\u00e9s de cuestionarios via web y series de citas r\u00e1pidas, de entre tres y siete minutos.<\/p>\n<p>  En resumen, la especie humana funciona como los dem\u00e1s mam\u00edferos: mujeres selectivas y machos que compiten entre s\u00ed. Por ello, los hombres se fijan en la belleza de las mujeres y hacen muchas m\u00e1s ofertas que las mujeres, pero aceptan a aquellas que est\u00e1n por debajo de su ideal. En cambio, las mujeres son mucho m\u00e1s selectivas, ofertan muy poco, exigen buen nivel econ\u00f3mico en relaci\u00f3n con los compromisos futuros con ellas y con los hijos y su list\u00f3n lo colocan de acuerdo con su propio atractivo.<\/p>\n<p> Hay quien traduce el alto estatus econ\u00f3mico que parecen buscar las mujeres con lo que se podr\u00eda llamar dominaci\u00f3n o, si se quiere, el uso de t\u00e1cticas coercitivas (o sea, la mala leche, en lenguaje de andar por casa). Sin embargo, el trabajo de Jeffrey Snyder y su grupo, de la Universidad de California en Los Angeles, demuestra que lo que buscan las mujeres en su pareja, m\u00e1s que un hombre dominante, es un hombre con prestigio. La dominaci\u00f3n la aceptan, como mucho, en relaciones espor\u00e1dicas. Los resultados se obtienen de las respuestas que las alumnas de dos universidades dan sobre vi\u00f1etas que representan diferentes im\u00e1genes de dominio y de prestigio. Un indicador preciso y, a la vez, peculiar, es que las mujeres aceptan actitudes dominantes en los hombres en competiciones deportivas entre ellos pero no cuando tienen la misma actitud en las relaciones personales. En resumen, las mujeres prefieren el prestigio antes que el dominio en sus parejas y, adem\u00e1s, que lo apliquen a su relaci\u00f3n si esta es a largo plazo.<\/p>\n<p> Y esto de tener buena posici\u00f3n econ\u00f3mica y prestigio no se puede esconder, tal como demuestran Michael Kraus y Dacher Keltner, de la Universidad de California en Berkeley. En lo que se ve de ese estatus socioecon\u00f3mico influyen muchos factores como la riqueza, las ocupaciones laborales, el centro de estudios, la comida o los hobbies, y todo ello unido, influye en la salud. El alto estatus se nota en la casa en que viven, los coches que conducen o el n\u00famero de Manolos en el armario de los zapatos, pero seg\u00fan Kraus y Keltner, hay indicadores m\u00e1s sutiles. <\/p>\n<p> En las entrevistas, los sujetos con alto estatus y ricos, muestran una conducta m\u00e1s desenfadada, jugueteando con objetos personales o garabateando en el cuaderno, mientras que los entrevistados de bajo estatus est\u00e1n m\u00e1s atentos, asienten con la cabeza, se r\u00eden y mantienen el contacto visual con el entrevistador. Los observadores independientes que revisaron las entrevistas tambi\u00e9n acertaron con el estatus de los sujetos, a pesar de utilizar s\u00f3lo su lenguaje corporal. Seg\u00fan los autores, los ricos se pueden permitir un comportamiento no muy atento puesto que la posibilidad de su acceso a cualquier instituci\u00f3n o trabajo los hace menos dependientes de la opini\u00f3n ajena. As\u00ed que no intente enga\u00f1ar a las se\u00f1oras en cuanto a su estatus, por lo menos hasta despu\u00e9s de perfeccionar su lenguaje corporal.<\/p>\n<p> De todas formas, no piensen ustedes que esto de ser rico es una panacea para encontrar pareja y, adem\u00e1s, a la m\u00e1s hermosa del lugar. Seg\u00fan Simon Chu y sus colegas, de la Universidad del Centro de Lancashire, en Preston, Inglaterra, aseguran que ser rico est\u00e1 bien, pero que ser rico y atractivo ya no es tan bueno. Estudiando las respuestas de 186 universitarias ante 60 fotograf\u00edas y las respuestas a anuncios de la secci\u00f3n de contactos, en los que se especifica la profesi\u00f3n y el estatus del solicitante, resulta que eso de que sea guapo y rico es un peligro m\u00e1s que una doble ventaja. Por lo que deducen los autores, un hombre as\u00ed es, por definici\u00f3n, muy atractivo para otras mujeres y, llegado el caso, puede que se largue con la ni\u00f1era, o algo parecido; las mujeres buscan relaciones comprometidas a largo plazo y, adem\u00e1s, que tengan muy en cuenta el cuidado de los hijos. Lo que funciona es ser atractivo pero de un estatus medio; lo de ser poco atractivo pero con mucho estatus, no parece tan ventajoso.<\/p>\n<p> *Chu, S., R. Hardaker &#038; J.E. Lycett. 2007. Too good to be &#8220;true&#8221;? The handicap of high socio-economic status in attractive males. <EM>Personality and Individual Differences<\/EM> 42: 1291-1300.<\/p>\n<p> *Kraus, M.W. &#038; D. Keltner. 2009. Signs of socioeconomic status. A thin-slicing approach. <EM>Psychological Science <\/EM>20: 99-106.<\/p>\n<p> *Snyder, J.K., L.A. Kirkpatrick &#038; H.C. Barrett. 2008. The dominance dilemma: Do women really prefer dominant mates? <EM>Personal Relationships <\/EM>15: 425-444.<\/p>\n<p> *Todd, P.M., L. Penke, B. Fasolo &#038; A.P. Lenton. 2007. Different cognitive processes underlie human mate choices and mate preferences. <EM>Proceedings of the National Academy of Sciences USA <\/EM>104: 15011-15016.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Es raro empezar un texto con un par\u00e9ntesis, pero creo importante que antes de empezar repas\u00e9is la entrada Carne). 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