{"id":285,"date":"2009-03-26T17:27:00","date_gmt":"2009-03-26T17:27:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=285"},"modified":"2009-03-26T17:27:00","modified_gmt":"2009-03-26T17:27:00","slug":"vejiga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/03\/26\/vejiga\/","title":{"rendered":"Vejiga"},"content":{"rendered":"<p>Por lo que dicen las encuestas, uno de cada seis estadounidenses tienen la vejiga hiperactiva. Y tener una vejiga hiperactiva obliga a orinar m\u00e1s veces. En los hombres, sobre todo a partir de cierta edad, la pr\u00f3stata, que se encuentra despu\u00e9s de la vejiga en el camino de la orina hacia el exterior, aumenta de tama\u00f1o y provoca la contracci\u00f3n involuntaria de los m\u00fasculos de la vejiga y la urgencia de orinar. Elizabeth Rickenbacher y su grupo, de Hospital Infantil de Philadelphia, provocan en ratas la contracci\u00f3n de la vejiga por medio de una operaci\u00f3n quir\u00fargica que casi obstruye el paso de la orina por la pr\u00f3stata. En trabajos anteriores, hab\u00edan detectado que lo que ocurr\u00eda en la vejiga llegaba al cerebro en zonas muy concretas que determinaron: el n\u00facleo de Barrington y el <EM><EM><EM>locus cer<\/EM>uleus <\/EM><\/EM>(no vamos a entrar en detalles de su ubicaci\u00f3n y estructura; para el caso, no merece la pena).<\/p>\n<p> Si se obstruye la salida de la vejiga, ambas zonas del cerebro comienzan a tener una conducta anormal. En concreto, dos semanas despu\u00e9s de la operaci\u00f3n, el <EM>locus ceruleus <\/EM>alcanza una actividad muy alta que afecta, seg\u00fan el electroencefalograma, a la corteza cerebral, es decir, a la zona que gobierna las funciones de m\u00e1s alto nivel. Por ejemplo, en la especie humana, una actividad muy alta en la corteza supone dificultades para dormir, hiperactividad, ansiedad y dificultad para concentrarse.<\/p>\n<p> Los autores concluyen que se necesitan m\u00e1s estudios, en nuestra especie (y m\u00e1s en mi sexo), para determinar si los cambios en la conducta son similares a los que describen en las ratas.<\/p>\n<p> En resumen, la pr\u00f3stata molesta a la vejiga, la vejiga se hiperactiva, se orina mucho m\u00e1s, todo el asunto llega al cerebro y, sobre todo, a la corteza cerebral y \u00e9sta, condicionada por la vejiga, duerme mal y pierde la tranquilidad y la concentraci\u00f3n. Y todo por orinar de m\u00e1s, sobre todo de noche. As\u00ed concluyen Elizabeth Rickenbacher y sus colegas. No puedo aconsejar a los lectores que meen menos; seguramente no ser\u00eda muy sano y, adem\u00e1s, mear es inevitable y, a menudo, urgente. Salud.<\/p>\n<p> *Rickenbacher, E., M.A. Baez, L. Hale, S.C. Leiser, S.A. Zderic &#038; R.J. Valentino. 2008. Impact of overactive bladder on the brain: Central sequelae of a visceral pathology. <EM>Proceedings of the National Academy of Sciences USA<\/EM> 105: 10589-10594.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por lo que dicen las encuestas, uno de cada seis estadounidenses tienen la vejiga hiperactiva. Y tener una vejiga hiperactiva obliga a orinar m\u00e1s veces. En los hombres, sobre todo a partir de cierta edad, la pr\u00f3stata, que se encuentra despu\u00e9s de la vejiga en el camino de la orina hacia el exterior, aumenta de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=285"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}