{"id":278,"date":"2009-03-13T15:31:00","date_gmt":"2009-03-13T15:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=278"},"modified":"2009-03-13T15:31:00","modified_gmt":"2009-03-13T15:31:00","slug":"placebo-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/03\/13\/placebo-iv\/","title":{"rendered":"Placebo (IV)"},"content":{"rendered":"<p>Ya hemos visto que el <A id=link_0 title=http:\/\/blogs.elcorreodigital.com\/labiologiaestupenda\/2009\/3\/9\/placebo-iii- href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/3\/9\/placebo-iii-\">placebo<\/A>, si se aplica de acuerdo con el m\u00e9dico y aunque lo sepa el enfermo, funciona sobre su estado de \u00e1nimo y provoca su mejor\u00eda. Seg\u00fan cuenta L. Sher, del Hospital Hillside, de Nueva York, el efecto placebo es conocido y act\u00faa sobre, m\u00e1s o menos, el 30% de enfermos diagnosticados con enfermedades psicol\u00f3gicas y psiqui\u00e1tricas graves, mejorando su \u00e1nimo y conducta. As\u00ed ocurre con la depresi\u00f3n, llegando hasta el 70% de enfermos con mejora en el caso de depresiones no muy severas. Tambi\u00e9n se consiguen efectos ansiol\u00edticos en enfermos con p\u00e1nico. Y en pacientes con esquizofrenia se ha conseguido un aumento en la secreci\u00f3n de endorfinas.<\/p>\n<p>Para varios autores hay una relaci\u00f3n estrecha entre el efecto placebo y la secreci\u00f3n de <A id=link_1 title=http:\/\/endorfina.bligoo.com\/content\/view\/52691\/Que_son_las_Endorfinas.html href=\"http:\/\/endorfina.bligoo.com\/content\/view\/52691\/Que_son_las_Endorfinas.html\">endorfinas <\/A>en el denominado <A id=link_2 title=http:\/\/www.biomeds.net\/biomedia\/R13\/destacado1.htm href=\"http:\/\/www.biomeds.net\/biomedia\/R13\/destacado1.htm\">sistema end\u00f3geno opioide<\/A>. Este sistema est\u00e1 involucrado en el proceso de recompensa del sistema nervioso cuando se producen circunstancias adversas: dolor, cansancio, esfuerzo,&#8230; Por ejemplo, el entrenamiento duro del deportista desencadena la secreci\u00f3n de endorfinas que le acaban proporcionando una extraordinaria sensaci\u00f3n de bienestar (y, en algunos casos, hasta de adicci\u00f3n). Los receptores de las endorfinas, los que transmiten la sensaci\u00f3n de bienestar, son los mismos que se activan con las drogas derivadas del opio. En un <A id=link_3 title=http:\/\/blogs.elcorreodigital.com\/labiologiaestupenda\/2009\/3\/2\/placebo-ii- href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/3\/2\/placebo-ii-\">post anterior<\/A> sobre el placebo, comentaba la interrelaci\u00f3n entre el efecto del placebo y los circuitos de recompensa en el cerebro; quiz\u00e1 aqu\u00ed, en el sistema de las endorfinas, es donde se crucen ambos procesos.<\/p>\n<p>En un trabajo posterior, Jon-Kar Zubieta y su equipo, de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, han conseguido que funcionen los sistemas de secreci\u00f3n de endorfinas, localiz\u00e1ndolos en las regiones de la corteza cerebral, por medio del efecto placebo sobre el dolor provocado en sujetos voluntarios. Las im\u00e1genes obtenidas con el placebo se localizan en los mismos lugares del cerebro en los que hay secreci\u00f3n de endorfinas. En resumen, el efecto placebo y nuestro sistema de recompensa ante la adversidad se cruzan en la corteza cerebral y se influyen mutuamente. Se puede plantear la hip\u00f3tesis, desde el punto de vista evolutivo, de que el sistema que recompensa nuestros esfuerzos para sobrevivir interacciona con otro sistema que ayuda a la curaci\u00f3n de nuestras enfermedades s\u00f3lo con la secreci\u00f3n de las sustancias, las endorfinas, que nos recompensan; as\u00ed, el efecto placebo, puede que desencadenado simplemente porque alguien nos ayude o nos d\u00e9 un trago de agua y hable con afecto, desencadene la secreci\u00f3n de endorfinas y la mejor\u00eda en el enfermo y en la enfermedad. Y, quiz\u00e1 por la misma raz\u00f3n, la especie humana se ha dedicado durante toda su historia evolutiva, a buscar, sobre todo en vegetales, compuestos lo m\u00e1s parecidos posible a las endorfinas que tanto nos gustan.<\/p>\n<p> *Petrovic, P., E. Kalso, K.M. Petersson &#038; M. Ingvar. 2002. Placebo and opioid analgesia &#8211; Imaging a shared neuronal network. <EM>Science <\/EM>295: 1737-1740.<br \/>\n*Sher, L. 1997. The placebo effect on mood and behavior: the role of the endogenous opioid system. <EM>Medical Hypotheses <\/EM>48: 347-349.<br \/>\n*Zubieta, J.-K., J.A. Bueller, L.R. Jackson, D.J. Scott, Y. Xu, R.A. Koeppe, T.E. Nichols &#038; C.S. Stohler. <EM>The Journal of Neuroscience <\/EM>25: 7754-7762.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya hemos visto que el placebo, si se aplica de acuerdo con el m\u00e9dico y aunque lo sepa el enfermo, funciona sobre su estado de \u00e1nimo y provoca su mejor\u00eda. Seg\u00fan cuenta L. 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