{"id":270,"date":"2009-02-24T20:49:00","date_gmt":"2009-02-24T20:49:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=270"},"modified":"2009-02-24T20:49:00","modified_gmt":"2009-02-24T20:49:00","slug":"11-s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2009\/02\/24\/11-s\/","title":{"rendered":"11-S"},"content":{"rendered":"<p>El n\u00famero de muertes debidas a accidentes de tr\u00e1fico var\u00eda en tiempo y lugar. Y s\u00f3lo en algunos casos se han estudiado con detalle y potencia estad\u00edstica esos cambios, sobre todo cuando se originan en causas puntuales y relativamente f\u00e1ciles de identificar. El alcohol, por ejemplo, del que hablar\u00e9 en otro post m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p> Gerd Gigerenzer, del Instituto Max Planck del Desarrollo Humano, de Berl\u00edn, plante\u00f3 en 2004 la hip\u00f3tesis de que los accidentes de tr\u00e1fico deber\u00edan haber aumentado en Estados Unidos despu\u00e9s del ataque terrorista del 11 de septiembre. Seg\u00fan su hip\u00f3tesis, ya que las Torres Gemelas hab\u00edan sido destruidas por aviones comerciales, deb\u00eda extenderse el miedo a volar y, en consecuencia, aumentar el tr\u00e1fico rodado y los accidentes. Gigerenzer describe que en los tres meses siguientes al ataque a las Torres Gemelas, hay 353 accidentes fatales de tr\u00e1fico m\u00e1s de los habituales. En 2006, aument\u00f3 el estudio en el tiempo desde octubre de 2001 a marzo de 2003 y encontr\u00f3 que hab\u00eda 1595 accidentes fatales m\u00e1s de los esperados seg\u00fan los a\u00f1os anteriores. Seg\u00fan el autor, en ese periodo de tiempo, los americanos volaron menos; en el a\u00f1o siguiente al ataque, el tr\u00e1fico en las autopistas interestatales aument\u00f3; y, en el mismo periodo y cada mes, el n\u00famero de muertos tambi\u00e9n creci\u00f3.<\/p>\n<p> Sin embargo, Jenny Su y su grupo, de la Universidad de Minnesota, plantearon una hip\u00f3tesis diferente. Despu\u00e9s de repasar los datos de Gigerenzer, concluyeron que no hab\u00edan aumentado las millas conducidas por los americanos ni aumentado significativamente el n\u00famero de accidentes. Sin embargo, detectaron un efecto regional en el comportamiento de los conductores. Seg\u00fan la hip\u00f3tesis de Su y sus colegas, la proximidad al lugar de los ataques aumenta el estr\u00e9s de los ciudadanos y, en consecuencia, decrece la calidad de la conducci\u00f3n. Sus resultados destacan un aumento de accidentes en el nordeste de los Estados Unidos en los tres mese siguientes al ataque y, adem\u00e1s, tambi\u00e9n crecen los accidentes debidos al abuso de alcohol y drogas. En conclusi\u00f3n, el aumento del estr\u00e9s relacionado con la proximidad a Nueva York puede explicar el aumento de las muertes en la carretera.<\/p>\n<p> *Gigerenzer, G. 2004. Dread risk, September 11, and fatal traffic accidents. <EM>Psychological Science <\/EM>15: 286-287.<\/p>\n<p> *Gigerenzer, G. 2006. Out of the frying pan into the fire: Behavioral reactions to terrorist attacks. <EM>Risk Analysis <\/EM>26: 347-351.<\/p>\n<p> *Su, J.C., A.G.T.T. Tran, J.G. Wirtz, R.A. Langteau &#038; A.J. Rothman. 2009. Driving under the influence (of stress). Evidence of a regional increase in impaired driving and traffic fatalities after the September 11 terrorist attacks. <EM>Psychological Science<\/EM> 20: 59-65.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El n\u00famero de muertes debidas a accidentes de tr\u00e1fico var\u00eda en tiempo y lugar. Y s\u00f3lo en algunos casos se han estudiado con detalle y potencia estad\u00edstica esos cambios, sobre todo cuando se originan en causas puntuales y relativamente f\u00e1ciles de identificar. El alcohol, por ejemplo, del que hablar\u00e9 en otro post m\u00e1s adelante. 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