{"id":224,"date":"2008-12-01T15:50:00","date_gmt":"2008-12-01T15:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=224"},"modified":"2008-12-01T15:50:00","modified_gmt":"2008-12-01T15:50:00","slug":"debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/12\/01\/debate\/","title":{"rendered":"Debate"},"content":{"rendered":"<p>Hoy mi intenci\u00f3n es provocar la discusi\u00f3n. Hace unas semanas, el 5 de ocubre, en el XL SEMANAL que cada domingo acompa\u00f1a a EL CORREO, Juan Manuel de Prada escrib\u00eda en su columna <em>Animales de Compa\u00f1\u00eda<\/em>, un texto titulado <em><A id=\"link_0\" title=\"http:\/\/www.xlsemanal.com\/web\/firma.php?id_edicion=3507&#038;id_firma=7170\" href=\"http:\/\/www.xlsemanal.com\/web\/firma.php?id_edicion=3507&#038;id_firma=7170\"><em>Ciencia demente<\/em><\/a><\/em>. Como lo que all\u00ed escribe el autor tiene que ver con el contenido (ver <A id=\"link_1\" title=\"http:\/\/labiologiaestupenda.blogspot.com\/2007\/10\/la-biologa-estupenda.html\" href=\"http:\/\/labiologiaestupenda.blogspot.com\/2007\/10\/la-biologa-estupenda.html\">La Biolog\u00eda Estupenda<\/a> y <A id=\"link_2\" title=\"http:\/\/blogs.elcorreodigital.com\/labiologiaestupenda\/2008\/11\/12\/almanaquismo\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/11\/12\/almanaquismo\">Almanaquismo<\/a>) y los objetivos de este blog, y por ello en este post incluyo el art\u00edculo completo. Espero una buena pol\u00e9mica sobre su contenido; tanto el texto como el autor lo merecen. Adem\u00e1s, no pienso aclarar mi opini\u00f3n sobre la <em>Ciencia demente <\/em>hasta que el debate comience. <\/p>\n<p> <strong><big><strong>Ciencia demente<\/strong><\/big><\/strong><\/p>\n<p> Juan Manuel de Prada XLSEMANAL El Correo 5 octubre 2008<\/p>\n<p> <strong>Un grupo de cient\u00edficos americanos ha publicado un estudio<\/strong> en el que se afirma que los incendios forestales, en contra de lo que parece dictar el sentido com\u00fan, pueden paliar los efectos del cambio clim\u00e1tico. Seg\u00fan estos buenos se\u00f1ores, el humo que liberan tales incendios \u00abreduce la cantidad de radiaci\u00f3n solar que alcanza la superficie\u00bb, contrarrestando \u00abel calentamiento provocado por la acumulaci\u00f3n en la atm\u00f3sfera de gases de efecto invernadero\u00bb. La lectura de la noticia me ha producido una sensaci\u00f3n mixta de estupor e hilaridad no menor a la que me hubiese provocado leer que los m\u00e9dicos aconsejan a sus pacientes castrarse, para prevenir el c\u00e1ncer de test\u00edculo. Pero estoy seguro de que, detr\u00e1s de tan rocambolesca noticia, existe un concienzudo informe, elaborado tras a\u00f1os de minucios\u00edsima investigaci\u00f3n, plagado de datos que corroboran las conclusiones y de alambicados razonamientos que refuerzan con aplastante l\u00f3gica tan desquiciada hip\u00f3tesis. <\/p>\n<p><strong>Recuerdo que, cuando era ni\u00f1o, se impuso la idea \u2013tambi\u00e9n<\/strong> fundada en estudios cient\u00edficos\u2013 de que el aceite de girasol era ben\u00e9fico para la salud, en oposici\u00f3n al perjudicial aceite de oliva; hoy la ciencia nos dice exactamente lo contrario. Y lo mismo podr\u00eda predicarse de multitud de alimentos: en nuestros d\u00edas, por ejemplo, se ha impuesto la creencia de que la leche de vaca y sus derivados son poco menos que veneno inyectado en vena; y cada d\u00eda se urden en los laboratorios suced\u00e1neos de leche, o leches reducidas a la radiograf\u00eda, que suplen las aportaciones minerales de alimento tan b\u00e1sico. Los ni\u00f1os de generaciones anteriores a la actual crecimos con la convicci\u00f3n de que beber un vaso de leche era garant\u00eda de un crecimiento saludable; y en \u00e9pocas de hambruna, la leche lleg\u00f3 a ser el emblema de una utop\u00eda de est\u00f3magos satisfechos (el Plan Marshall, por ejemplo, incluy\u00f3 entre sus productos estelares la leche en polvo y la mantequilla). Tal vez dentro de unos a\u00f1os, otro estudio cient\u00edfico vuelva a decirnos que sin leche no existe dieta equilibrada; y entonces volveremos a beber leche como si en ello nos fuera la vida. La ciencia parece dispuesta a demostrar esto y lo otro, siendo lo otro lo contrario; y ma\u00f1ana podr\u00e1 sin empacho alguno desdecirse y demostrar que lo opuesto a lo contrario es lo cierto, en un tirabuz\u00f3n enloquecido y sin fin. <\/p>\n<p><strong>Y todo ello bajo un manto de inapelable respetabilidad;<\/strong> si alguien osa poner en duda tan contradictorias conclusiones, de inmediato es tachado de retr\u00f3grado y medieval. Sirvan como muestra las flores que la infatuada ciencia dedic\u00f3 a quienes pusieron reparos a la experimentaci\u00f3n con c\u00e9lulas madre embrionarias, proponiendo a cambio que se experimentase con c\u00e9lulas madre adultas; ahora la infatuada ciencia empieza a desestimar las c\u00e9lulas embrionarias, menos viables que las adultas, pero entretanto se ha infundido a la gente lega la convicci\u00f3n de que negarse a experimentar con embriones es algo as\u00ed como afirmar que la Tierra es plana. <\/p>\n<p><strong>Cada a\u00f1o se conceden los premios IgNobel, a semejanza<\/strong> par\u00f3dica de los Nobel, que distinguen las investigaciones m\u00e1s desquiciadas o in\u00fatiles, m\u00e1s descacharrantes o absurdas. No se trata de investigaciones perpetradas por disc\u00edpulos descarriados de aquel doctor Franz de Copenhague que ilustraba las p\u00e1ginas del TBO, sino por cient\u00edficos adscritos a universidades de rancio abolengo. M\u00e1s all\u00e1 de su intenci\u00f3n jocosa, tales premios nos revelan que la ciencia, encumbrada en los altares del Progreso, empieza a parecerse peligrosamente a una sucursal de la locura. Y, ciertamente, si repasamos el elenco de investigaciones galardonadas con el IgNobel, podemos llegar a la conclusi\u00f3n de que la ciencia se est\u00e1 convirtiendo a velocidad de v\u00e9rtigo en un concurrido manicomio; pero si hacemos un seguimiento de la prensa de cada d\u00eda y de las noticias de \u00edndole cient\u00edfica que acoge, nuestra impresi\u00f3n no es muy diferente. Es como si la ciencia, empe\u00f1ada en satisfacer una demanda creciente que le asigna el papel de or\u00e1culo, hubiese entrado en una fase de cortocircuito neuronal; como si, sobrepasada por la promesa que nos hizo de desvelar hasta el m\u00e1s rec\u00f3ndito repliegue del universo, hubiese empezado a pegarse topetazos con una pared en la que no puede abrir brecha y, lejos de cejar en su loco empe\u00f1o, estuviese dispuesta a descornarse, hasta convertir su fracaso en una suerte de orgullosa demencia. Que, por supuesto, se nos vende como sacrosanta cordura, aunque lo repudie nuestro sentido com\u00fan.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy mi intenci\u00f3n es provocar la discusi\u00f3n. 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