{"id":222,"date":"2008-11-27T15:23:00","date_gmt":"2008-11-27T15:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=222"},"modified":"2008-11-27T15:23:00","modified_gmt":"2008-11-27T15:23:00","slug":"baskerville","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/11\/27\/baskerville\/","title":{"rendered":"Baskerville"},"content":{"rendered":"<p><EM> La luna iluminaba el claro y en el centro se encontraba la desgraciada doncella en el lugar donde hab\u00eda ca\u00eddo, muerta de terror y de fatiga. Pero no fue la vista de su cuerpo, ni tampoco del cad\u00e1ver de Hugo Baskervile  que yac\u00eda cerca, lo que hizo que a aquellos juerguistas temerarios  se les erizaran los cabellos, sino el hecho de que, encima de Hugo y desgarr\u00e1ndole el cuello, se hallaba una espantosa criatura: una enorme bestia negra con forma de sabueso pero m\u00e1s grande que ninguno de los sabuesos contemplados por ojo humano. Acto seguido, y en su presencia, aquella criatura infernal arranc\u00f3 la cabeza de Hugo Baskerville, por lo que, al volver hacia ellos los ojos llameantes y las mand\u00edbulas ensangrentadas, los tres gritaron empavorecidos y volvieron grupas desesperadamente, sin dejar de lanzar alaridos mientras galopaban por el p\u00e1ramo. Seg\u00fan se cuenta, uno de ellos muri\u00f3 aquella misma noche a consecuencia de lo que hab\u00eda visto, y los otros dos no llegaron a reponerse en los a\u00f1os que a\u00fan les quedaban de vida.<\/p>\n<p> <\/EM>(Sir Arthur Conan Doyle. <EM>El sabueso de los Baskerville<\/EM>. 1901).<\/p>\n<p> Existen, en la bibliograf\u00eda, muertes nocturnas que, seg\u00fan los autores, no parecen tener una clara explicaci\u00f3n m\u00e9dica. Ronald Melles y Barrett Kutz, de la Universidad de California en San Diego, ya plantearon en 1988, que muchas de estas muertes, si ocurr\u00edan de noche, se deb\u00edan a pesadillas y terrores nocturnos. Este estado se caracteriza por hablar en sue\u00f1os, movimientos descontrolados, insonmio y potentes descargas del sistema nervioso. Son, como dicen David Phillips y sus colegas, de la misma universidad que los anteriores, muertes por terror como las descritas por Arthur Conan Doyle en <EM>El sabueso de Baskerville<\/EM>. Sir Arthur era m\u00e9dico y ten\u00eda los conocimientos adecuados para proponer la muerte por terror.<\/p>\n<p> En general, estas muertes se deben a fallos card\u00edacos, aunque siempre queda un m\u00ednimo porcentaje (el 4,1% en Inglaterra, el 6% en Italia) que, a\u00fan despu\u00e9s de la autopsia pertinente, queda sin explicaci\u00f3n. Por ejemplo, en Filipinas, la muerte s\u00fabita durante el sue\u00f1o y sin explicaci\u00f3n aparente es la primera causa de muerte entre los hombres j\u00f3venes, normalmente entre 30 y 34 a\u00f1os. Hasta tiene un nombre concreto: B<EM>angungut<\/EM>. Algo similar ocurre entre los filipinos que viven en Hawaii, Guam y las islas Marianas, y entre los japoneses (se dedomina <EM>Pokkuri<\/EM>), laosianos, camboyanos, refugiados vietnamitas en Thailandia y Estados Unidos, y los thailandeses en Thailandia y en Singapur. Parece un fen\u00f3meno regional en el Sudeste asi\u00e1tico y presenta variaciones estacionales, con un pico en diciembre y enero. Las muertes del Vud\u00fa las denomin\u00f3 Walter Cannon en 1943.<\/p>\n<p> Seg\u00fan Roger Munger y Elizabeth Booton, de la Universidad Estatal de Utah, en Logan, que han estudiado estos hechos en Filipinas, la raz\u00f3n de estas muertes no se conoce. Es m\u00e1s, en el art\u00edculo de David Phillips que relaciona estas muertes con <EM>El sabueso de Baskerville<\/EM>, estudia la muerte nocturna s\u00fabita en adultos chinos y japoneses para cuyas culturas el d\u00eda 4 es de mala suerte debido a que <EM>cuatro <\/EM>y <EM>muerte <\/EM>tienen un sonido parecido. Estudian el caso comparando los certificados de defunci\u00f3n de 209908 chinos y japoneses con los de 47328762 norteamericanos blancos. Asombrosamente descubren que chinos y japoneses mueren m\u00e1s el cuarto d\u00eda de cada mes, sobre todo si padecen del coraz\u00f3n (un 13%), y m\u00e1s en California (un 27%), y todav\u00eda m\u00e1s si ya estaban enfermos del coraz\u00f3n (un 45%). Los norteamericanos blancos no presentan este pico del cuarto d\u00eda.<\/p>\n<p> Seg\u00fan Phillips y su grupo, las muertes aumentan porque los pacientes est\u00e1n estresados por el miedo a morir en en ese cuarto d\u00eda del mes puesto que es un d\u00eda de mala suerte y, cada nueva muerte que ocurre en ese d\u00eda, aumenta el terror a morir de los supervivientes, para caer, casi seguro, el siguiente d\u00eda 4.<\/p>\n<p> *Bowker, T.J., D.A. Wood, M.J. Davies, M.N. Sheppard, N.R.B. Cary, J.D.K. Burton, D.R. Chambers, S. Dawling, H.L. Hobson, S.D.M. Pyke, R.A. Riemersma &#038; S.G. Thompson. 2003. Sudden, unexpected cardiac or unexplained death in England: a national survey. <EM>Quarterly Journal of Medicine <\/EM>96: 269-279.<\/p>\n<p> *Lathers, C.M. &#038; P.L. Schraeder. 2006. Stress and sudden death. <EM>Epilepsy &#038; Behavior <\/EM>9: 236-242.<\/p>\n<p> *Melles, R.B. &#038; B. Katz. 1988. Night terrors and sudden unexplained nocturnal death. <EM>Medical Hypotheses <\/EM>26: 149-154.<\/p>\n<p> *Munger, R.G. &#038; E.A. Bootn. 1998. Bangungut in Manila: sudden and unexplained death in sleep of adult Filipinos. <EM>International Journal of Epidemiology <\/EM>27: 677-684.<\/p>\n<p> *Phillips, D.P., G.C. Liu, K. Kwok, J.R. Jarvinen, W. Zhang &#038; I.S. Abramson. 2001. The Hound of Baskervilles effect: natural experiment on the influence of psychological stress on timing of death. <EM>British Medical Journal <\/EM>323: 1443-1446. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luna iluminaba el claro y en el centro se encontraba la desgraciada doncella en el lugar donde hab\u00eda ca\u00eddo, muerta de terror y de fatiga. 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