{"id":186,"date":"2007-12-07T16:56:00","date_gmt":"2007-12-07T16:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=186"},"modified":"2007-12-07T16:56:00","modified_gmt":"2007-12-07T16:56:00","slug":"asco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2007\/12\/07\/asco\/","title":{"rendered":"Asco"},"content":{"rendered":"<p>El <A href=\"http:\/\/people.virginia.edu\/%7Ejdh6n\/disgustscale.html\">asco<\/a> es una  emoci\u00f3n humana muy poderosa que, seg\u00fan nos cuentan Val Curtis y su grupo, de la  Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, ha sido muy poco estudiado  por los cient\u00edficos. Nos dan asco <A href=\"http:\/\/www.bbc.co.uk\/science\/humanbody\/mind\/articles\/emotions\/disgust.shtml\">muchas  cosas<\/a>: heces, v\u00f3mitos, sudor, salivazos, sangre, pus, flu\u00eddos sexuales,  heridas, cad\u00e1veres, restos de u\u00f1as cortadas, carne podrida, moco, gusanos,  sabandijas, ratas, gente enferma, y mucho m\u00e1s. El asco es universal en las  sociedades humanas y se reconoce f\u00e1cilmente por la expresi\u00f3n del rostro. Provoca  ca\u00eddas en la presi\u00f3n sangu\u00ednea, desmayos, n\u00e1useas, rechazo, apartar el objeto  asqueroso y gritos como <em>\u00a1\u00a1Eugh!!<\/em> (<em>sic<\/em>, en ingl\u00e9s tal como  aparece en el art\u00edculo de Val Curtis y sus colegas). Incluso se ha localizado la  <A href=\"http:\/\/www.columbia.edu\/cu\/psychology\/tor\/Papers\/phan_emotions_metaanalysis_2002.pdf\">zona  del cerebro<\/a> que se activa para percibir las expresiones faciales de asco. En  este trabajo, los autores prepararon una <A href=\"http:\/\/www.bbc.co.uk\/science\/humanbody\/mind\/surveys\/disgust\/index.shtml\">encuesta<\/a>  con im\u00e1genes m\u00e1s y menos asquerosas y la colgaron en internet. Respondieron m\u00e1s  de 40000 personas. La conclusi\u00f3n m\u00e1s interesante revela que dan m\u00e1s asco las  im\u00e1genes que implican la el riesgo de contraer alguna enfermedad por encima de  otras similares pero con poco peligro para la salud. El mismo patr\u00f3n de  respuesta se obtiene en lugares de todo el mundo. Las mujeres son m\u00e1s sensibles  que los hombres; la sensibilidad al asco disminuye con la edad; y los flu\u00eddos  corporales de los extra\u00f1os dan m\u00e1s asco que los de personas m\u00e1s cercanas. En  resumen, y desde el punto de vista evolutivo, el asco puede ser una respuesta  hacia objetos del entorno que suponen un riesgo infeccioso para la  salud.<\/p>\n<p>*Curtis, V., R. Aunger &#038; T. Rabie. 2004. Evidence that disgust  evolved to protect from risk of disease. <em>Proceedings of the Royal Society  London B<\/em> 271: S131-S133.<br \/>\n*Curtis, V. &#038; A. Biran. 2001. Dirt,  disgust, and disease: Is hygiene in our genes?. <em>Perspectives in Biology and  Medicine<\/em> 44: 17-31. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asco es una emoci\u00f3n humana muy poderosa que, seg\u00fan nos cuentan Val Curtis y su grupo, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, ha sido muy poco estudiado por los cient\u00edficos. Nos dan asco muchas cosas: heces, v\u00f3mitos, sudor, salivazos, sangre, pus, flu\u00eddos sexuales, heridas, cad\u00e1veres, restos de u\u00f1as cortadas, carne [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=186"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}