{"id":18,"date":"2008-10-28T11:48:00","date_gmt":"2008-10-28T11:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=18"},"modified":"2008-10-28T11:48:00","modified_gmt":"2008-10-28T11:48:00","slug":"invierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/10\/28\/invierno\/","title":{"rendered":"Invierno"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-body entry-content\">En los miembros de la especie humana hay  variaciones estacionales demostradas en los niveles de hormonas y en la  conducta. Pawlowski y Sorokowski, de la Universidad de Wroclaw, en Polonia, han  planteado un experimento partiendo de la hip\u00f3tesis de que tambi\u00e9n var\u00eda  estacionalmente la atracci\u00f3n que las mujeres ejercen sobre los hombres. Para  ello, estudiaron la respuesta de 114 hombres heterosexuales ante im\u00e1genes de  mujeres durante cinco estaciones, desde el invierno de 2004 hasta el invierno de  2005. Las fotograf\u00edas representaban mujeres con tres cocientes cintura\/cadera  diferentes, im\u00e1genes de los pechos y rostros de mujeres j\u00f3venes. En los  resultados se observan variaciones estacionales en la atracci\u00f3n del cuerpo  completo de la mujer y de los pechos, pero no de la cara. Y siempre la atracci\u00f3n  es m\u00e1s alta en oto\u00f1o e invierno y m\u00e1s baja en verano. Los mismos resultados se  obtienen si los hombres puntuan a su pareja. Curiosamente, cuando los hombres  puntuan su propia atracci\u00f3n sobre las mujeres, los resultados no var\u00edan en todo  el a\u00f1o.<br \/>\nSeg\u00fan los autores, la hip\u00f3tesis m\u00e1s aceptable para explicar estos  resultados tiene que ver con la atracci\u00f3n de lo m\u00e1s escaso: en verano, el cuerpo  de la mujer est\u00e1 m\u00e1s expuesto y en invierno casi desaparece por el clima m\u00e1s  fr\u00edo; en ese momento, al ser m\u00e1s escaso es m\u00e1s atractivo para los hombres.  Incluso a\u00f1aden que estos cambios estacionales pueden explicar la \u00e9poca preferida  para elegir pareja o los cambios en el n\u00famero de adulterios.<\/p>\n<p>*Pawlowski,  B. &#038; P. Sorokowski. 2008. Men&#8217;s attraction to women&#8217;s bodies changes  seasonally. <em>Perception<\/em> 37: 1079-1085.  <\/div>\n<div class=\"post-footer\">\n<div class=\"post-footer-line post-footer-line-1\"><span class=\"post-author vcard\">Publicado por <span class=\"fn\">Nanook<\/span>  <\/span><span class=\"post-timestamp\">en <A class=\"timestamp-link\" title=\"permanent link\" href=\"http:\/\/labiologiaestupenda.blogspot.com\/2008\/10\/invierno.html\" rel=\"bookmark\"><Abbr class=\"published\" title=\"2008-10-28T11:48:00+01:00\">11:48<\/abbr><\/a> <\/span><\/div>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los miembros de la especie humana hay variaciones estacionales demostradas en los niveles de hormonas y en la conducta. Pawlowski y Sorokowski, de la Universidad de Wroclaw, en Polonia, han planteado un experimento partiendo de la hip\u00f3tesis de que tambi\u00e9n var\u00eda estacionalmente la atracci\u00f3n que las mujeres ejercen sobre los hombres. Para ello, estudiaron [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}