{"id":174,"date":"2010-11-24T20:28:00","date_gmt":"2010-11-24T20:28:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=174"},"modified":"2010-11-24T20:28:00","modified_gmt":"2010-11-24T20:28:00","slug":"lagrimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2010\/11\/24\/lagrimas\/","title":{"rendered":"L\u00e1grimas"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Lloramos con el dolor y con el amor, con la tristeza y con la alegr\u00eda, lloramos por nosotros o por otros, con depresi\u00f3n y de entusiasmo, si mueren o si est\u00e1n tristes aquellos que amamos (\u201cles damos nuestra agua\u201d, como dice Frank Herbert en Dune), lloramos por un libro, una pel\u00edcula, un cuadro o una canci\u00f3n, cuando gana el Athletic y tambi\u00e9n cuando pierde; si uno lo piensa despacio, parece que lloramos por todo y por siempre. Y no hay que olvidar que hay m\u00e1s de un tipo de lloro: fuerte y potente, de dolor o de rabia; suave y triste ante una gran p\u00e9rdida; o, incluso, el lloro sin l\u00e1grimas, de olvido y desesperaci\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Carlos Belmonte y su grupo, del Instituto de Neurociencias del CSIC y de <st1:personname productid=\"la Universidad Miguel\" w:st=\"on\"><st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> Miguel<\/st1:personname> Hern\u00e1ndez de Elche, han encontrado el mecanismo fisiol\u00f3gico que dispara nuestros lloros. La funci\u00f3n de las l\u00e1grimas, emociones aparte, es impedir que se seque el globo ocular y que se vea afectada la visi\u00f3n. Seg\u00fan el grupo de Belmonte, que ha trabajado con ratones y con humanos, la producci\u00f3n de l\u00e1grimas se inicia cuando se activan c\u00e9lulas sensoriales sensibles al fr\u00edo, a la bajada de la temperatura. Estas c\u00e9lulas tienen en la membrana receptores (el TRPM8) que responden a bajadas de uno a dos grados de temperatura. M\u00e1s o menos, entre dos parpadeos, se evaporan las l\u00e1grimas que recubren el globo ocular y su temperatura baja esos dos grados. En ese momento se activan los receptores TRPM8 de las c\u00e9lulas sensibles al fr\u00edo y ponen en marcha las gl\u00e1ndulas lacrimales para producir m\u00e1s l\u00e1grimas. Este lagrimeo es diferente al que provocan las sustancias irritantes como los gases lacrim\u00f3genos o la pimienta (el receptor que hay en el ojo es el mismo que se une a la capsaicina del picante, es el TRPV1).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Este es, por tanto, el mecanismo fisiol\u00f3gico de las l\u00e1grimas, pero todos somos conscientes de que lloramos, como hemos visto antes, por muchas otras causas, adem\u00e1s de la bajada de temperatura en el globo ocular. Llorar es una manera, exclusivamente humana, de expresar emociones. Lloramos desde que nacemos con un azote en el culo y un obligado primer lloro; as\u00ed respiramos, llorando. Si lo contamos, como hacen los expertos, las mujeres lloran como media de dos a cinco veces al mes y los hombres una vez como mucho.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Ad Vingerhoets y Lauren Bylsma, de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Tilburg, en Holanda, y de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> del Sur de Florida en Tampa, respectivamente, llevan muchos a\u00f1os estudiando las l\u00e1grimas y a la gente que llora, o sea, estudian la relaci\u00f3n entre las l\u00e1grimas, el bienestar y la salud. Por ejemplo, se preguntan si llorar proporciona consuelo y facilita la recuperaci\u00f3n f\u00edsica y emocional, es decir, si ayuda a recuperarse de una desgracia. O si llorar o, por el contrario, no llorar se asocia con el riesgo de enfermar o ya es un s\u00edntoma de la enfermedad. En fin, veamos lo que saben los expertos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">En cuanto a la primera cuesti\u00f3n, si llorar consuela y ayuda a la recuperaci\u00f3n, en una encuesta en 37 pa\u00edses, despu\u00e9s de llorar, el 51.4% de los voluntarios se siente emocionalmente mejor, al 38.3% le da igual, y el 9.7% se siente incluso peor. Y si hablamos de recuperaci\u00f3n f\u00edsica, el 27% mejora, el 56.4% est\u00e1 igual, y el 15.6% est\u00e1 peor. Demasiada dispersi\u00f3n de resultados; da una idea general bastante parecida, pero se deduce que hay grupos de personas que no reaccionan con el lloro de la misma manera en lo emocional y en lo f\u00edsico. Tambi\u00e9n es cierto que en una encuesta as\u00ed planteada es dif\u00edcil discernir qu\u00e9 recordamos de aquella situaci\u00f3n, quiz\u00e1 hace alg\u00fan tiempo, en qu\u00e9 lloramos y por qu\u00e9 lo hicimos y c\u00f3mo nos sentimos despu\u00e9s e, incluso, c\u00f3mo reaccionaron los dem\u00e1s ante nuestro lloro. Por ejemplo, una situaci\u00f3n concreta nos puede provocar las l\u00e1grimas en una pel\u00edcula y en la vida real, pero el final del episodio es diferente: en la pel\u00edcula, el lloro termina con el The End, pero en la vida real hay personas a nuestro alrededor que interaccionan con nosotros y pueden modificar el final del episodio. Los que reciben ayuda, en general, se sienten mejor al acabar las l\u00e1grimas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Sin embargo, como cuentan Vingerhoets y Bylsma, los lloros tienen extra\u00f1as influencias en nuestro cuerpo. As\u00ed, las personas al\u00e9rgicas al l\u00e1tex ven c\u00f3mo disminuyen los s\u00edntomas si lloran al ver una pel\u00edcula. Y los que, con la misma pel\u00edcula, no lloran siguen tan al\u00e9rgicos como antes. Algo parecido ocurre con el asma y la artritis reumatoide.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Es indiscutible que el ni\u00f1o llora porque no est\u00e1 a gusto. Quiz\u00e1 le duele algo o tiene hambre o sue\u00f1o. El lloro, aqu\u00ed, es un mensaje. Sin embargo, si intentamos averiguar si los adultos transmiten el mismo mensaje veremos que los resultados no son tan claros. Por ejemplo, la relaci\u00f3n entre l\u00e1grimas y enfermedad no es evidente; y no hablo de dolor, sino de enfermedad cr\u00f3nica. Quiz\u00e1, seg\u00fan algunos expertos, con la depresi\u00f3n. Poco se ha investigado sobre el mensaje que transmiten las l\u00e1grimas. Hemos visto que las causas son muchas y variadas y, por ello, el mensaje puede ser confuso y ambiguo. Est\u00e1 claro que es aviso de dolor y de indisposici\u00f3n, pero poco m\u00e1s se puede decir. Falta mucho trabajo por hacer.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">Incluso las reacciones f\u00edsicas y emocionales de los que lloran son imprevisibles: El grupo de Vingerhoets y Bylsma public\u00f3 un trabajo en 2008 en el que, despu\u00e9s de estudiar m\u00e1s de 3000 lloros tanto en el laboratorio como en la calle, describ\u00edan el comportamiento err\u00e1tico del lloroso: pueden presentar s\u00edntomas de calma como una respiraci\u00f3n lenta, casi de meditaci\u00f3n, o una excitaci\u00f3n incontrolada con aumento del ritmo card\u00edaco y sudoraci\u00f3n. En general, la calma gana a la excitaci\u00f3n y, con ello, la sensaci\u00f3n final es de bienestar. Por ello, como vimos en las encuestas, hay muchos que aseguran que llorar mejora el \u00e1nimo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language:ES\">*Parra, A. y nueve colaboradores. <\/span><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-GB\">2010. Ocular surface wetness is regulated by TRPM8-dependent cold thermoreceptors of the cornea. Nature Medicine doi:10.1038\/nm.2264<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Rottenburg, J., L.M. Bylsma &#038; A.J.J.M. Vingerhoets. 2008. Is crying beneficial? Current Directions in Psychological Science 17: 400-404.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Vingerhoets, A. &#038; L. Bylsma. 2007. Crying and health: Popular and scientific conceptions. Psychological Topics 16: 275-296.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"EN-GB\" style=\"font-family:Arial;mso-ansi-language: EN-GB\">*Vingerhoets, A. &#038; L. Bylsma. 2007. Crying as a multifaceted health psychology conceptualisation: crying as coping, risk factor, and sympton. European Health Psychologist 9: 68-74.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lloramos con el dolor y con el amor, con la tristeza y con la alegr\u00eda, lloramos por nosotros o por otros, con depresi\u00f3n y de entusiasmo, si mueren o si est\u00e1n tristes aquellos que amamos (\u201cles damos nuestra agua\u201d, como dice Frank Herbert en Dune), lloramos por un libro, una pel\u00edcula, un cuadro o una [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/174"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=174"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/174\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}