{"id":164,"date":"2007-12-29T16:13:00","date_gmt":"2007-12-29T16:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=164"},"modified":"2007-12-29T16:13:00","modified_gmt":"2007-12-29T16:13:00","slug":"palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2007\/12\/29\/palabras\/","title":{"rendered":"Palabras"},"content":{"rendered":"<p>La mayor\u00eda de los textos que intentan ense\u00f1arnos a escribir aconsejan evitar las  palabras largas y complejas y, siempre que sea posible, sustituirlas por otras  m\u00e1s sencillas y habituales. Sin embargo, una gran mayor\u00eda de cient\u00edficos y de  universitarios (hasta un 84% de los estudiantes de la Universidad de Stanford lo  reconocen) admiten que, deliberadamente, aumentan la complejidad de su  vocabulario con el objeto de dar la impresi\u00f3n de ser m\u00e1s ingeniosos e  inteligentes y, apoy\u00e1ndose en la complicaci\u00f3n del texto, pretender que sus ideas  tambi\u00e9n son complejas. Daniel Oppenheimer, de la Universidad de Princeton,  present\u00f3, en un art\u00edculo publicado en 2006, un trabajo planeado para averiguar  si esta estrategia es efectiva. Participaron estudiantes de la Universidad de  Stanford. Oppenheimer encontr\u00f3 en primer lugar que, manipulando la complejidad  de un texto (simplemente cambi\u00f3 cada sustantivo, verbo y adjetivo por la entrada  m\u00e1s larga de la lista de sin\u00f3nimos del Microsoft Word 2000), los estudiantes  demostraban una relaci\u00f3n negativa entre la complejidad del texto y la supuesta  inteligencia del autor. Esta relaci\u00f3n negativa no ten\u00eda nada que ver con la  calidad del ensayo original que Oppenheimer manipul\u00f3 para llevar a cabo el  experimento. Postul\u00f3 que el impacto negativo pod\u00eda tener relaci\u00f3n con la  facilidad en el proceso de lectura y comprensi\u00f3n. As\u00ed, plante\u00f3 un experimento en  el que manipul\u00f3 la fluidez del texto (cambi\u00f3 el tipo de letra de <em>Times New  Roman<\/em> a <em>Juice ITC<\/em>) y el resultado indic\u00f3 que, cuanto m\u00e1s dif\u00edcil  de leer es un texto, menos inteligente se juzga a su autor. Sin embargo, si los  problemas para la facilidad en la lectura no son importantes (en este  experimento se utiliz\u00f3 una impresora con el toner casi agotado para hacer las  copias), el lector realiza un esfuerzo adicional para comprender y es generoso  en la puntuaci\u00f3n defintiva.<br \/>\nY he conseguido que casi todos los nombres,  verbos y adjetivos utilizados en este texto tengan tres s\u00edlabas o  m\u00e1s.<\/p>\n<p>*Oppenheimer, D.M. 2006. Consequences of erudite vernacular utilized  irrespective of necessity: Problems with using long words needlessly.  <em>Applied Cognitive Psychology<\/em> 20: 139-156. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor\u00eda de los textos que intentan ense\u00f1arnos a escribir aconsejan evitar las palabras largas y complejas y, siempre que sea posible, sustituirlas por otras m\u00e1s sencillas y habituales. Sin embargo, una gran mayor\u00eda de cient\u00edficos y de universitarios (hasta un 84% de los estudiantes de la Universidad de Stanford lo reconocen) admiten que, deliberadamente, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/164"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/164\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}