{"id":14,"date":"2008-11-03T15:10:00","date_gmt":"2008-11-03T15:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=14"},"modified":"2008-11-03T15:10:00","modified_gmt":"2008-11-03T15:10:00","slug":"cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/11\/03\/cerebro\/","title":{"rendered":"Cerebro"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-body entry-content\">El consumo moderado de alcohol est\u00e1  demostrado que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo  y aunque se conoce que el consumo alto de alcohol produce atrofia cerebral, se  desconoce el efecto del consumo moderado sobre el cerebro.<br \/>\nCarol Ann Paul y  su grupo, del Colegio Wellesley, en Massachusetts, realizaron un estudio  estad\u00edstico con 1839 personas de entre 33 y 88 a\u00f1os, con datos del Estudio  Framingham que incluyen una resonancia magn\u00e9tica que permite calcular el volumen  del cerebro. Seg\u00fan la hip\u00f3tesis de los autores y los datos procedentes de las  enfermedades cardiovasculares, parece que el consumo moderado de alcohol podr\u00eda  proteger el cerebro y retardar la p\u00e9rdida de tama\u00f1o debida a la edad que se  calcula en un 2% por d\u00e9cada.<br \/>\nPero no fue as\u00ed: la p\u00e9rdida de tama\u00f1o del  cerebro se acelera con el consumo de alcohol, sea \u00e9ste moderado o fuerte. Son  los abstemios de m\u00e1s edad los que tienen un mayor tama\u00f1o cerebral. El efecto es  mayor en las mujeres, quiz\u00e1 por su menor tama\u00f1o corporal y, por lo tanto, por su  mayor sensibilidad a una misma cantidad de alcohol.<br \/>\nEn resumen, los abstemios  tienen el cerebro mayor; los que beben entre una y siete copas por semana, lo  tienen m\u00e1s peque\u00f1o; y los que beben m\u00e1s de 14 copas por semana tienen el cerebro  un 1% menor que los abstemios. Por lo tanto, el alcohol, ni siquiera en consumo  moderado, protege el cerebro del deterioro producido por la edad.<\/p>\n<p>*Paul,  C.A., R. Au, L. Fredman, J.M. Massaro, S. Seshadri, C. DeCarli &#038; P.A. Wolf.  2008. Association of alcohol consumption with brain volume in the Framingham  Study. <em>Archives of Neurology<\/em> 65: 1363-1367.  <\/div>\n<div class=\"post-footer\">\n<div class=\"post-footer-line post-footer-line-1\"><span class=\"post-author vcard\">Publicado por <span class=\"fn\">Nanook<\/span>  <\/span><span class=\"post-timestamp\">en <A class=\"timestamp-link\" title=\"permanent link\" href=\"http:\/\/labiologiaestupenda.blogspot.com\/2008\/11\/cerebro.html\" rel=\"bookmark\"><Abbr class=\"published\" title=\"2008-11-03T15:10:00+01:00\">15:10<\/abbr><\/a><\/span><\/div>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El consumo moderado de alcohol est\u00e1 demostrado que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo y aunque se conoce que el consumo alto de alcohol produce atrofia cerebral, se desconoce el efecto del consumo moderado sobre el cerebro. Carol Ann Paul y su grupo, del Colegio Wellesley, en Massachusetts, realizaron un estudio estad\u00edstico con [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}