{"id":139,"date":"2008-02-05T15:22:00","date_gmt":"2008-02-05T15:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=139"},"modified":"2008-02-05T15:22:00","modified_gmt":"2008-02-05T15:22:00","slug":"nariz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/02\/05\/nariz\/","title":{"rendered":"Nariz"},"content":{"rendered":"<p>Seguimos con la nariz, aunque desde otro punto de vista que, por otra parte,  sigue teniendo que ver con sus orificios. El doctor David Shannahoff-Khalsa y su  grupo, del Instituto Salk de Estudios Biol\u00f3gicos de San Diego, en California,  describieron en el a\u00f1o 1991 que la respiraci\u00f3n forzada por uno de los agujeros  de la nariz alteraba las habilidades verbales y espaciales en 23 hombres  diestros. Parece que existe un ciclo de hora y media a tres horas en la  utilizaci\u00f3n alternativa de ambos agujeros de la nariz y, si el ciclo se altera  forzando la respiraci\u00f3n por uno de ellos, tambi\u00e9n lo hace el funcionamiento del  hemisferio cerebral correspondiente, o sea, el contrario.<br \/>\nA\u00f1os m\u00e1s tarde, en  1994, Barbara Sanders y sus colegas, de la Universidad de Connecticut,  precisaron los hallazgos de Shannahoff-Khalsa y su grupo y encontraron que  disminu\u00edan las puntuaciones de los tests de habilidades verbales en los hombres  a los que se forzaba a respirar por el orificio derecho de la nariz. No  encontraron diferencias en los tests espaciales ni en las mujeres.<br \/>\nSin  embargo, lo que ocurre en la nariz puede alcanzar extraordinarias implicaciones,  incluso para nuestra salud mental. Por lo menos tal cosa asegura el desconocido  y, se sospecha, desaparecido Dr. J. Durac, del Colegio Erewon, de Vancouver, en  Canad\u00e1. El citado doctor, en un art\u00edculo publicado en 1997, asegura que existe  una relaci\u00f3n entre los pelos que crecen en la nariz y en las orejas y la  aparici\u00f3n de pensamientos negativos no deseados. Y, adem\u00e1s, el doctor Durac  afirma que la relaci\u00f3n es biun\u00edvoca, es decir, a m\u00e1s pensamientos negativos, m\u00e1s  pelos en la nariz y orejas, y viceversa, a m\u00e1s pelos, peores ideas. Se considera  al doctor Durac como un adelantado de la medicina y sus ideas siguen sometidas a  un intenso escrutinio por parte de la comunidad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>*Durac, J.  1997. Unwanted intrusive thoughts and the growth of facial hair: a cognitive  analysis. <em>Behaviour Research and Therapy<\/em> 35: 371-372.<br \/>\n*Sanders, B.,  C. Lattimore, K. Smith &#038; L. Dierker. 1994. Forced single-nostril breathing  and cognition. <em>Perceptual and Motor Skills<\/em> 79:  1499-1506.<br \/>\n*Shannahoff-Khalsa, D., M.R. Boyle &#038; M.E. Buebel. 1991. The  effects of unilateral forced nostril breathing on cognition. <em>International  Journal of Neurosciences<\/em> 57: 239-249. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguimos con la nariz, aunque desde otro punto de vista que, por otra parte, sigue teniendo que ver con sus orificios. El doctor David Shannahoff-Khalsa y su grupo, del Instituto Salk de Estudios Biol\u00f3gicos de San Diego, en California, describieron en el a\u00f1o 1991 que la respiraci\u00f3n forzada por uno de los agujeros de la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/139"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}