{"id":1215,"date":"2016-04-11T18:40:43","date_gmt":"2016-04-11T17:40:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1215"},"modified":"2016-04-11T18:40:43","modified_gmt":"2016-04-11T17:40:43","slug":"el-sueno-del-cazador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2016\/04\/11\/el-sueno-del-cazador\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o del cazador"},"content":{"rendered":"<p>Se dice que fue la invenci\u00f3n de la luz el\u00e9ctrica, seguida por la radio, la televisi\u00f3n, internet y tecnolog\u00edas relacionadas, adem\u00e1s del incremento del consumo de cafe\u00edna, las que han acortado nuestro tiempo de sue\u00f1o desde los niveles naturales hasta nuestra conducta actual. Esta reducci\u00f3n del tiempo dedicado a dormir se ha relacionado tambi\u00e9n con la obesidad, des\u00f3rdenes emocionales y otros s\u00edndromes, y todo ello a pesar de que esta conducta comenz\u00f3 hace poco tiempo, hacia 1880. Por otra parte, todas estas suposiciones se hacen aunque no conocemos con exactitud cu\u00e1nto dorm\u00edan nuestros antepasados antes de la era moderna.<\/p>\n<p>Para aclarar algo este enigma, Gandhi Yetish y sus colegas, de la Universidad de Nuevo M\u00e9xico en Albuquerque, han buscado etnias que, en la actualidad, tienen un comportamiento de cazadores recolectores, como aquellos de nuestros antepasados que dorm\u00edan, obviamente y hace miles de a\u00f1os, sin la interferencia de la luz el\u00e9ctrica. Encuentran tres grupos que cumplen estos requisitos: los Hadza, en el norte de Tanzania, cerca del ecuador, que bien en bosques y sabanas; los San, del desierto de Kalahari, que viven al sur del ecuador (por cierto, con un genoma extraordinariamente variable, \u00bfnuestro centro Vavilov?); y, finalmente, los Tsimane de Bolivia, que tambi\u00e9n viven al sur del ecuador y son cazadores aunque tambi\u00e9n siembran peque\u00f1as huertas.<\/p>\n<p>En los tres grupos y despu\u00e9s de analizar los horarios de 94 personas en n total de 1165 d\u00edas, encuentran que el tiempo entre echarse a dormir y levantarse es parecido, entre 6.9 y 8.5 horas, y el que se duerme realmente es de 5.7 a 7.1 horas. A\u00fan con peque\u00f1os fuegos, van a dormir entre 2.5 y 4.4 horas despu\u00e9s de ponerse el sol. En el grupo m\u00e1s cercano al ecuador, los Hadza, no hay cambios estacionales en el tiempo para dormir. Los dos grupos m\u00e1s lejanos, con estaciones, duermen entre 53 y 56 minutos m\u00e1s en invierno. Los autores concluyen que estos horarios no cambian mucho de los registrados en las sociedades con luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Casi no echan la siesta y, en todo caso, lo hacen los San en verano y con una duraci\u00f3n media de 32 minutos en un d\u00eda de cada cuatro. Tampoco hay insomnio m\u00e1s all\u00e1 del 2.5% de los individuos, muy lejos del 10%-30% de las sociedades industrializadas.<\/p>\n<p>Y hablando de insomnio y seg\u00fan un estudio reciente de la evoluci\u00f3n del sue\u00f1o en primates, incluyendo nuestra especie, publicada por David Samson y Charles Nunn, de la Universidad de Carolina del Norte, somos los que menos tiempo dedicamos al sue\u00f1o, una media de 8 horas frente a las 10 horas de los macacos, las 12 horas de los chimpanc\u00e9s o las 17 horas de los l\u00e9mures, entre otros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hemos cambiado la distribuci\u00f3n de las horas de sue\u00f1o a lo largo del d\u00eda. Las sociedades humanas tradicionales tienen un sue\u00f1o en periodos, a la noche y en la siesta e, incluso, hay algunas que dividen la noche en dos tiempos de sue\u00f1o. En cambio, las sociedades industrializadas, con un entorno controlado y con oscurecimiento artificial, duermen en un solo periodo, aproximadamente desde las 22.30 hasta las 6.00 horas.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, nuestra especie es la que tiene, durante el sue\u00f1o, el mayor porcentaje de fase REM respecto del total. En comparaci\u00f3n con las otras especies de primates analizadas es casi del 25%. La fase REM es la que mantiene el cerebro m\u00e1s activo, se capta informaci\u00f3n del entorno y paraliza la respuesta muscular. Se llama REM por \u201cRapid Eye Movement\u201d, es decir, por el movimiento r\u00e1pido de los globos oculares debajo de los p\u00e1rpados.<\/p>\n<p>Por tanto, nuestra especie duerme menos tiempo pero su sue\u00f1o es de mayor calidad con un funcionamiento m\u00e1s activo del cerebro. Para Samson y Nunn, estos cambios del tiempo total de sue\u00f1o y de la duraci\u00f3n de la fase REM son consecuencia del desarrollo evolutivo del cerebro e indispensables para la evoluci\u00f3n de nuestra especie. En definitiva, hemos cambiado cantidad de sue\u00f1o por calidad de sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Samson, D.R. &#038; C.L. Nunn. 2015. Sleep intensity and the evolution of human cognition. Evolutionary Anthropology 24: 225-237.<\/p>\n<p>*Yetish, G. y 8 colaboradores. 2015. Natural sepes and its seasonal variations in three pre-industrial societies. Current Biology doi: 10.1016\/j.cub.20156.09.046<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dice que fue la invenci\u00f3n de la luz el\u00e9ctrica, seguida por la radio, la televisi\u00f3n, internet y tecnolog\u00edas relacionadas, adem\u00e1s del incremento del consumo de cafe\u00edna, las que han acortado nuestro tiempo de sue\u00f1o desde los niveles naturales hasta nuestra conducta actual. 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