{"id":118,"date":"2008-03-05T03:49:00","date_gmt":"2008-03-05T03:49:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=118"},"modified":"2008-03-05T03:49:00","modified_gmt":"2008-03-05T03:49:00","slug":"movil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2008\/03\/05\/movil\/","title":{"rendered":"M\u00f3vil"},"content":{"rendered":"<p>Lo que viene a continuaci\u00f3n fue la decepci\u00f3n de una esperanza. Anne Charlton, de  la Universidad de Manchester, y Clive Bates, de la organizaci\u00f3n Acci\u00f3n Tabaco y  Salud, aseguraron a finales de 2000, que la ca\u00edda de la tasa de fumadores entre  los adolescentes de Gran Breta\u00f1a, a partir del m\u00e1ximo alcanzado en 1996, se  deb\u00eda al aumento, desde la misma fecha m\u00e1s o menos, del uso del tel\u00e9fono m\u00f3vil.  Los autores afirmaban que los m\u00f3viles ofrecen a los adolescentes lo mismo que  buscan en el tabaco: un modo de vida adulto, individualidad, sociabilidad en el  grupo, un cierto aire de rebeld\u00eda,&#8230; Por eso, las campa\u00f1as publicitarias de las  compa\u00f1\u00edas de tel\u00e9fonos m\u00f3viles se parecen a las de las tabaqueras y ofrecen lo  mismo: autoestima e identidad. Entre los j\u00f3venes, los m\u00f3viles se han vuelto  indispensables para el grupo que organiza en torno y a trav\u00e9s de ellos su vida  social. Desde un punto de vista m\u00e1s pr\u00e1ctico, en la paga del adolescecnte  compiten m\u00f3vil y tabaco, sobre todo si aquel es de tarjeta prepago. Si hay que  elegir, el joven conseguir\u00e1 pasar a contrato y que la factura del m\u00f3vil la  abonen sus padres.<br \/>\nPero a continuaci\u00f3n de la publicaci\u00f3n de este estudio,  llegaron las cr\u00edticas. En primer lugar, por el mal uso de los datos y de las  t\u00e9cnicas estad\u00edsticas (Trevor Jones, de la empresa Marketing Databasics), y en  segundo lugar, en datos de Italia (Giovanni Invernizzi y su grupo) y Suiza  (Chung-Yoi Lee, de la Universidad de Zurich) no se observa ninguna relaci\u00f3n  entre el uso de los tel\u00e9fonos m\u00f3viles y el porcentaje de fumadores entre los  adolescentes. Tampoco en Finlandia, donde Leena Koivusilta y su equipo, de la  Universidad de Turku, en un trabajo exhaustivo que comprende entrevistas y datos  de 9309 adolescentes entre 14 y 18 a\u00f1os, hay relaci\u00f3n entre tabaco y  m\u00f3viles.<br \/>\nY encima los m\u00f3viles dan dolor de cabeza. Por lo menos en Singapur.  Sig-Eng Chia y su grupo, de la Universidad de Singapur, entrevistaron a 808  usuarios de tel\u00e9fono de m\u00f3vil y descubrieron que al 65% (dos de cada tres) les  dol\u00eda la cabeza y que era mayor el porcentaje cuanto mayor era el tiempo de uso  del m\u00f3vil. En cambio, el uso del sistema de manos libres bajaba el porcentaje de  doloridos hasta el 40%.<br \/>\nPero todo no va a ser tan nefasto en relaci\u00f3n con los  m\u00f3viles. En Nueva Zelanda, seg\u00fan nos cuentan Anthony Rodgers y su equipo, de la  Universidad de Auckland, han puesto en marcha una campa\u00f1a de SMS personalizados  a j\u00f3venes de alrededor de 15 a\u00f1os con mensajesa m\u00f3viles llamando a dejar el  tabaco. De los 1705 adolescentes implicados en la campa\u00f1a, un 28% dej\u00f3 de fumar,  frente a un 13% de los j\u00f3venes que no recib\u00edan el mensaje en su m\u00f3vil. Puede ser  un sistema apropiado a la edad y costumbres de los sujetos y, en consecuencia,  eficaz en la lucha contra el tabaquismo en la adolescencia.<\/p>\n<p>*Charlton, A.  &#038; C. Bates. 2000. <A href=\"http:\/\/www.bmj.com\/cgi\/reprint\/321\/7269\/1155\">Decline in teenage smoking  with rise <\/a>in mobile phone ownership: hypothesis. <em>British Medical  Journal<\/em> 321: 1155.<br \/>\n*Chia, S.-E., H.-P. Chia &#038; J.-S. Tan. 2000.  Prevalence of headache among handheld cellular telephone users in Singapore: A  community study. <em>Environmental Health Perspectives <\/em>108:  1059-1062.<br \/>\n*Invernizzi, G., R. Boffi, R. Mazza &#038; P. Paredi. 2001. Italian  data don&#8217;t show the same pattern. <em>British Medical Journal<\/em> 322:  616.<br \/>\n*Jones, T. 2001. Data heve been wrongly interpreted. <em>British Medical  Journal<\/em> 322: 616.<br \/>\n*Koivusilta, L., T. Lintonen &#038; A. Rimpela. 2003.  Mobile phone use has not replaced smoking in adolescence. <em>British Medical  Journal<\/em> 326: 161.<br \/>\n*Lee, C.-Y. 2001. No correlation in Switzerland  either. <em>British Medical Journal<\/em> 322: 616.<br \/>\n*Rodgers, A., T. Corbett,  D. Bramley, T. Riddell, M. Wills, R.-B. Lin &#038; M. Jones. 2005. Do u smoke  after txt? Results of a randomised trial of smoking cessation using mobile phone  text messaging. <em>Tobacco Control<\/em> 14: 255-261. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que viene a continuaci\u00f3n fue la decepci\u00f3n de una esperanza. 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