{"id":1168,"date":"2015-05-03T10:31:18","date_gmt":"2015-05-03T09:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1168"},"modified":"2015-05-03T10:31:18","modified_gmt":"2015-05-03T09:31:18","slug":"hombres-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2015\/05\/03\/hombres-y-violencia\/","title":{"rendered":"Hombres y violencia"},"content":{"rendered":"<p>Es habitual asociar la violencia a que, en una sociedad concreta, haya m\u00e1s hombres que mujeres, es decir, a que el cociente de sexos sea mayor que 1. Ejemplos son China o la India, pa\u00edses con un aumento constante del n\u00famero de hombres debido a su cultura machista que promueve abortos, abandonos e infanticidios contra las ni\u00f1as. Como se supone que los hombres son m\u00e1s dados a las competiciones violentas que las mujeres, las sociedades con m\u00e1s hombres ser\u00e1n, en consecuencia, m\u00e1s violentas. Esta l\u00f3gica est\u00e1 impl\u00edcita en nuestra manera de pensar sobre la selecci\u00f3n sexual de la pareja. Si hay m\u00e1s que mujeres en una sociedad concreta, esperamos que los hombres compitan entre s\u00ed con violencia debido a las pocas oportunidades que cada uno de ellos tiene para encontrar pareja. Por tanto, es f\u00e1cil atribuir las tasas elevadas de violencia a un cociente entre sexos desviado porque, esencialmente, hay demasiados hombres. Ryan Schacht y su grupo, de la Universidad de California en Davis, han investigado en sociedades de todo el mundo si esta relaci\u00f3n entre los hombres y la violencia se cumple.<\/p>\n<p>Han repasado los datos conocidos sobre cociente de sexos y tasa de violencia en bases de datos de organismos internacionales como la ONU, el Banco Mundial o la OMS, y de m\u00e1s de 150 pa\u00edses incluyendo Estados Unidos, China y la India.<\/p>\n<p>La primera conclusi\u00f3n est\u00e1 clara para Schacht y sus colegas: no existen patr\u00f3n evidente, directo y sencillo de tasa de violencia en relaci\u00f3n con el cociente de sexos. La relaci\u00f3n es positiva en unos casos y negativa en otros, incluso para el mismo pa\u00eds en diferentes bases de datos. Tampoco pueden centrarse en datos m\u00e1s concretos como, por ejemplo, la violencia a la pareja o los homicidios de mujeres. Por ejemplo, en Estados Unidos se dan relaciones positivas o negativas con un mayor n\u00famero de hombres que de mujeres seg\u00fan el estudio que estemos analizando. Es evidente que hay otros factores que influyen en la tasa de violencia y que todav\u00eda no conocemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Schacht, R., K.L. Rauch &#038; M.B. Mulder. 2014. Too many men: the violence problema? Trends in Ecology and Evolution 29: 214-222.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es habitual asociar la violencia a que, en una sociedad concreta, haya m\u00e1s hombres que mujeres, es decir, a que el cociente de sexos sea mayor que 1. Ejemplos son China o la India, pa\u00edses con un aumento constante del n\u00famero de hombres debido a su cultura machista que promueve abortos, abandonos e infanticidios contra [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1168"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1168"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1168\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}