{"id":1131,"date":"2015-01-08T18:19:40","date_gmt":"2015-01-08T17:19:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1131"},"modified":"2015-01-08T18:19:40","modified_gmt":"2015-01-08T17:19:40","slug":"alcohol-y-mas-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2015\/01\/08\/alcohol-y-mas-trabajo\/","title":{"rendered":"Alcohol y m\u00e1s trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Este texto va de alcohol y de recordar y de lo que cuesta cuando se han ingerido bebidas alcoh\u00f3licas. Ya se sabe que el alcohol es un neurot\u00f3xico y que su dependencia cr\u00f3nica provoca da\u00f1os en el cerebro con atrofias y disfunciones relacionadas directamente con la cantidad de alcohol que se ha tomado. Como cuentan Salvatore Campanella y su grupo, de la Universidad Libre de Bruselas, el consumo c\u00edclico de alcohol, con abstinencia durante la semana y grandes cantidades, incluso hasta la borrachera durante el fin de semana (o sea, el conocido \u201cbotell\u00f3n\u201d), afecta a cerca del 40% de los j\u00f3venes europeos entre 18 y 24 a\u00f1os. Y este tipo de consumo, diferente del continuo que era mayoritario hasta hace pocos a\u00f1os, provoca da\u00f1os cerebrales muy parecidos a los que presentan los bebedores cr\u00f3nicos. Campanella propone que, para completar algunas funciones cerebrales, los consumidores c\u00edclicos, los de la borrachera del fin de semana, deben conseguir que el cerebro trabaje con m\u00e1s intensidad.<\/p>\n<p>Trabajan con 32 voluntarios, con una edad media de 21 a\u00f1os, 9 son mujeres, 16 de ellos son de \u201cbotell\u00f3n\u201d y los otros 16 son controles. A la vez que hacen una tarea en el ordenador consistente en pulsar cuando reconocen un \u201c2\u201d o el n\u00famero que se repite dos cifras despu\u00e9s en una serie, se escanean por resonancia sus funciones cerebrales.<\/p>\n<p>Tanto los del \u201cbotell\u00f3n\u201d como los controles cumplen por igual la tarea asignada y se activan las mismas zonas del cerebro. Sin embargo, en los voluntarios que beben el fin de semana la intensidad de la activaci\u00f3n es mayor que en los controles. Cuando los autores cuantifican esta mayor intensidad encuentran que mantiene una relaci\u00f3n positiva con la dosis de alcohol ingerida y con el n\u00famero de borracheras por semana. En resumen, para cumplir la misma tarea el cerebro de los bebedores c\u00edclicos debe trabajar m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Campanella, S. y 11 colaboradores. 2013. Increased cortical activity in binge drinkers during working memory task: A preliminary assessment through a functional magnetic resonance imaging studfy. PLOS ONE 8: e62260<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto va de alcohol y de recordar y de lo que cuesta cuando se han ingerido bebidas alcoh\u00f3licas. Ya se sabe que el alcohol es un neurot\u00f3xico y que su dependencia cr\u00f3nica provoca da\u00f1os en el cerebro con atrofias y disfunciones relacionadas directamente con la cantidad de alcohol que se ha tomado. Como cuentan [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1131"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}