{"id":1128,"date":"2014-12-30T18:06:39","date_gmt":"2014-12-30T17:06:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1128"},"modified":"2014-12-30T18:06:39","modified_gmt":"2014-12-30T17:06:39","slug":"el-corazon-de-la-musica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/12\/30\/el-corazon-de-la-musica\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n de la m\u00fasica"},"content":{"rendered":"<p>No solo tenemos la m\u00fasica en el cerebro, para sentirla y comprenderla, tambi\u00e9n nos llega al coraz\u00f3n. Como dicen Bj\u00f6rn Vickhoff y sus colegas, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, la m\u00fasica y, en concreto, el canto, sobre todo en un coro, provoca nuestro bienestar. Proponen que, como ya sabemos, respiraci\u00f3n y ritmo card\u00edaco est\u00e1n relacionados, y cantar en un coro implica un control estricto de la respiraci\u00f3n que se hace m\u00e1s lenta y, en consecuencia, tambi\u00e9n cambia el ritmo card\u00edaco.<\/p>\n<p>Trabajan con un coro de 15 chicos y chicas de 18 a\u00f1os que interpretan tres piezas: el himno religioso \u201cFairest Lord Jesus\u201d (en sueco \u201cH\u00e4rtig \u00e4r jorden\u201d), el \u201cOm\u201d t\u00edpico de la meditaci\u00f3n, y el mantra \u201cJust Relax\u201d. El ritmo card\u00edaco se toma por medio de clips en las orejas y, en cinco de los miembros del coro, tambi\u00e9n se registra la frecuencia y profundidad de la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los resultados demuestran que la estructura del canto, la respiraci\u00f3n y la frecuencia card\u00edaca est\u00e1n relacionadas. El coraz\u00f3n de los miembros del coro se acelera o desacelera simult\u00e1neamente tanto al cantar el himno religioso como con el mantra, y no se coordinan con el \u201cOm\u201d de la meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los autores proponen que la disciplina que implica el canto en un coro influye en el ritmo respiratorio y este, a su vez, controla el ritmo card\u00edaco. Adem\u00e1s, proponen la hip\u00f3tesis de la influencia del canto coral en el funcionamiento del nervio vago que, por su parte, relaciona el bulbo raqu\u00eddeo con muchas de las v\u00edsceras del cuerpo, entre ellas, las que intervienen en la respiraci\u00f3n. Y, adem\u00e1s, el nervio vago tambi\u00e9n interviene en las emociones y en la comunicaci\u00f3n con otros, todo ello esencial para la actividad del coro. Es una hip\u00f3tesis y queda mucho por hacer.<\/p>\n<p>Sin embargo, se puede afirmar que el canto en un coro supone la coordinaci\u00f3n del ritmo respiratorio y de la frecuencia card\u00edaca de los cantantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Vickhoff, B. Y 8 colaboradores. 2013. Music structure determines heart rate variability of singers. Frontiers in Psychology doi: 10.3389\/fpsyg.2013.00334<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No solo tenemos la m\u00fasica en el cerebro, para sentirla y comprenderla, tambi\u00e9n nos llega al coraz\u00f3n. Como dicen Bj\u00f6rn Vickhoff y sus colegas, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, la m\u00fasica y, en concreto, el canto, sobre todo en un coro, provoca nuestro bienestar. Proponen que, como ya sabemos, respiraci\u00f3n y ritmo card\u00edaco [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1128"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1128"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1128\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}