{"id":1120,"date":"2014-12-01T15:23:11","date_gmt":"2014-12-01T14:23:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1120"},"modified":"2014-12-01T15:23:11","modified_gmt":"2014-12-01T14:23:11","slug":"whisky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/12\/01\/whisky\/","title":{"rendered":"Whisky"},"content":{"rendered":"<p>Sentir lo que sentimos es m\u00e1s complejo que la simple entrada en el cerebro de la informaci\u00f3n que nos llega de los cinco sentidos. Primero, no es habitual que, cualquiera que sea el est\u00edmulo, active uno de los sentidos y, m\u00e1s bien, lo haga con varios. Y, en segundo lugar, la informaci\u00f3n que llega al cerebro activa determinadas zonas, seg\u00fan el sentido estimulado, y que, a menudo, procesen adem\u00e1s otros sentidos. Por ejemplo, si degustamos un vino, en principio deber\u00eda llegar al cerebro la informaci\u00f3n del gusto pero, todos lo sabemos, tambi\u00e9n llega el olfato, la visi\u00f3n y el tacto e, incluso, m\u00faltiples informaciones del entorno tambi\u00e9n influyen en la sensaci\u00f3n total que nos produce el vino que estamos bebiendo. Todo esto quiz\u00e1 ya lo conocemos y lo hemos sentido, pero es ante todo experiencia personal. Ahora, con Carlos Velasco y sus colegas, de la Universidad de Oxford, vamos a probarlo con un par de experimentos cient\u00edficos en el que vamos a dar whisky a unos voluntarios y nos van a contar lo que sienten.<\/p>\n<p>En un primer estudio, para detectar si el entorno influye en la degustaci\u00f3n del whisky, montan un experimento en el laboratorio con 18 voluntarios, entre ellos 12 mujeres y una persona que no especifica sexo, con edades de 23 a 65 a\u00f1os y edad media de 34.7 a\u00f1os. Todos toman cuatro tragos de whisky escoc\u00e9s de malta, sin mezclar, con el 40% de alcohol y a 19\u00baC de temperatura, y despu\u00e9s responden aun cuestionario sobre lo que han bebido. Seg\u00fan beben, en la sala se proyecta un video que se espera cree el ambiente adecuado: herboso, con unas im\u00e1genes de c\u00e9sped; le\u00f1oso, con tablas de madera; y fresco con proyecci\u00f3n de color rojo que, en estudios previos, se ha demostrado que provoca esa sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los resultados demuestran que el entorno influye en lo que se siente durante la degustaci\u00f3n. As\u00ed con el video herboso, con mucho c\u00e9sped, lo m\u00e1s puntuado en el whisky, m\u00e1s del 25%, es el sabor a hierba. Con el video fresco, de color rojo, la frescura del whisky es lo mejor puntuado. Y con las tablas de madera en el video, el sabor le\u00f1oso sube un 20% m\u00e1s que el resto de los aromas.<\/p>\n<p>En el segundo experimento los autores aprovechan una feria sobre degustaci\u00f3n de whisky celebrada en Londres para conseguir una mayor participaci\u00f3n, hasta 441 voluntarios, con 165 mujeres y 26 personas que no indican el sexo. Adem\u00e1s, en las instalaciones de la feria crean tres ambientes que buscan las mismas sensaciones que en el primer estudio, es decir, herboso, le\u00f1oso y fresco. La sala herbosa tiene tumbonas, c\u00e9sped y luz verde; la sala fresca tiene las paredes rojas y unos pocos adornos; y la sala le\u00f1osa tiene paredes y sillas de madera (y, no queda claro por qu\u00e9, un mont\u00f3n de relojes de pared).<\/p>\n<p>Los resultados confirman el primer estudio. En la sala verde, herbosa, el sabor a hierba se punt\u00faa hasta un 30% m\u00e1s que los otros sabores. La frescura gana en la sala roja, con un 20% de ventaja. Y, finalmente, en la sala le\u00f1osa, el sabor a madera gana con casi un 40% de ventaja.<\/p>\n<p>Ambos experimentos demuestran una influencia significativa del entorno multisensorial sobre el resultado final que se obtiene de algo tan simple y habitual como es beber cuatro tragos de whisky.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Velasco, C. Y 3 colaboradores. 2013. Assessing the influence of the multisensory environment on the whisky drinking experience. Flavour 2: 23.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentir lo que sentimos es m\u00e1s complejo que la simple entrada en el cerebro de la informaci\u00f3n que nos llega de los cinco sentidos. Primero, no es habitual que, cualquiera que sea el est\u00edmulo, active uno de los sentidos y, m\u00e1s bien, lo haga con varios. 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