{"id":1112,"date":"2014-11-07T12:56:33","date_gmt":"2014-11-07T11:56:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1112"},"modified":"2014-11-07T12:56:33","modified_gmt":"2014-11-07T11:56:33","slug":"el-hospital-y-el-chocolate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/11\/07\/el-hospital-y-el-chocolate\/","title":{"rendered":"El hospital y el chocolate"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los mayores y desconcertantes horrores que conocemos los aficionados al chocolate, sobre todo al chocolate negro, o sea, los entendidos, es la velocidad con que desaparece. Llevamos unas tabletas a casa o al trabajo o donde sea y, sin m\u00e1s, sin que nos percatemos de que nadie se acerque a ellas, desaparecen, y no poco a poco, m\u00e1s bien de golpe, o casi, y, sin enterarnos, vemos que solo queda una envoltura rota y trozo de papel de plata arrugado. Por lo visto, algo as\u00ed ocurre en los hospitales ingleses, tal como lo cuentan Parag Gajendrgadkar y sus colegas del Hospital de Bedford, en Inglaterra.<\/p>\n<p>Ya saben que el chocolate es bueno para la salud, sobre todo en relaci\u00f3n con las enfermedades cardiovasculares. Y es una buena recomendaci\u00f3n el saber que quienes con lo ingieren con pasi\u00f3n son m\u00e9dicos y enfermeras. Sin embargo, los autores afirman que las cajas de chocolate se vac\u00edan tan r\u00e1pido en los hospitales que el asunto llega a ser motivo de conflictos entre el personal. A\u00f1aden que no han encontrado bibliograf\u00eda de investigaciones anteriores sobre el consumo de chocolate entre los profesionales de la sanidad y que ha llegado el momento de ponerse a ello.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo es sencillo y consiste en colocar cajas de bombones al inicio de la guardia, hacia las 10 de la ma\u00f1ana, en cuatro departamentos de cuatro hospitales de Inglaterra. Los departamentos investigados son de urgencias, medicina general, cirug\u00eda general y hematolog\u00eda. Y las cajas de bombones son de 350 gramos de peso y de las marcas Roses, de Cadbury, y Quality Street, de Nestl\u00e9. Una vez se dejan las cajas, se va apuntando c\u00f3mo desaparece el chocolate y quien lo hace desaparecer.<\/p>\n<p>En total son ocho cajas, dos por departamento, con 258 bombones en total. El tiempo de observaci\u00f3n medio es de 254 minutos, algo m\u00e1s de cuatro horas, y, en ese tiempo, desaparecen, tambi\u00e9n como media, 191 bombones, es decir, el 74%. El tiempo medio de supervivencia de un bomb\u00f3n es de 51 minutos. Seg\u00fan se ponen las cajas de bombones el consumo es muy r\u00e1pido y se va haciendo m\u00e1s lento seg\u00fan pasan las cuatro horas de observaci\u00f3n. Por cierto, las Quality Street de Nestl\u00e9 duran m\u00e1s que las Roses de Cadbury.<\/p>\n<p>Quienes m\u00e1s bombones comen son las enfermeras y las ayudantes de enfermer\u00eda, con un 28% cada grupo, y los m\u00e9dicos con el 15%. Tambi\u00e9n cada departamento ingiere chocolate con distinto ritmo y, as\u00ed, en hematolog\u00eda el tiempo medio de vida de un bomb\u00f3n es de 40 minutos, seguido de medicina general con 44 minutos, cirug\u00eda general con 91 minutos y urgencias con 96 minutos. Como ven, el tiempo que dura un bomb\u00f3n es m\u00e1s del doble es cirug\u00eda general y urgencias que en hematolog\u00eda y medicina general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Gajendragadkar, P.R. y 6 colaboradores. 2013. The survival time of chocolates on hospital wards: covert observational study. British Medical Journal doi:10.1136\/bmj.f7198.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los mayores y desconcertantes horrores que conocemos los aficionados al chocolate, sobre todo al chocolate negro, o sea, los entendidos, es la velocidad con que desaparece. Llevamos unas tabletas a casa o al trabajo o donde sea y, sin m\u00e1s, sin que nos percatemos de que nadie se acerque a ellas, desaparecen, y [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1112"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1112"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1112\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}