{"id":1092,"date":"2014-08-27T20:38:12","date_gmt":"2014-08-27T19:38:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1092"},"modified":"2014-08-27T20:38:12","modified_gmt":"2014-08-27T19:38:12","slug":"espias-de-fiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/08\/27\/espias-de-fiar\/","title":{"rendered":"Esp\u00edas de fiar"},"content":{"rendered":"<p>Tomar decisiones arriesgadas es un proceso esencial en psicolog\u00eda y en nuestra conducta. Hay personas, todos las conocemos, que asumen riesgos con consecuencias desastrosas. Por ejemplo, al conducir o en el sexo sin protecci\u00f3n. Y otros, en cambio, nunca toman decisiones arriesgadas. Por ejemplo, los que no arriesgan su dinero en inversiones poco seguras. En general, es dif\u00edcil asegurar a priori si una persona tiende al riesgo o no, aunque hay profesiones que suponemos prudentes o aventuradas. Valerie Reyna y sus colegas, de la Universidad Cornell en Ithaca, en Estados Unidos, nos proponen un estudio sobre la toma de decisiones de los agentes de inteligencia, como profesi\u00f3n arriesgada, en comparaci\u00f3n con estudiantes universitarios y adultos de diferentes edades. Es evidente que los agentes deben ser arriesgados pero tambi\u00e9n prudentes pues sus decisiones afectan a la seguridad nacional y, a menudo, a la vida de muchas personas.<\/p>\n<p>Los voluntarios son 63 estudiantes de 18 a 22 a\u00f1os, una edad media de 19.7 a\u00f1os y un 59% de mujeres. El segundo grupo de voluntarios est\u00e1 formado por 54 graduados de 22 a 56 a\u00f1os, edad media de 30.8 a\u00f1os y el 57% son mujeres. Y, finalmente, los agentes de inteligencia son 36 y pertenecen a una agencia federal que los autores no identifican. Tienen de 27 a 60 a\u00f1os, 35.8 a\u00f1os de edad media y el 22% son mujeres. De media, llevan 7 a\u00f1os de trabajo en inteligencia.<\/p>\n<p>Cada voluntario recibe una lista de 30 problemas que debe resolver eligiendo alguna de las opciones que se le ofrecen. Las opciones tienen tres enfoques: el primero sin matices; el segundo es prudente y el tercero es arriesgado. Es la aplicaci\u00f3n del cl\u00e1sico problema de la botella medio llena o medio vac\u00eda. Por ejemplo, si hay una cat\u00e1strofe que pone en peligro a 600 personas podemos elegir entre salvar a 200 personas seguro o una decisi\u00f3n que implica un tercio de probabilidades de que los 600 se salven y dos tercios de que no se salve nadie. En otra encuesta, est\u00e1 cuesti\u00f3n da a elegir entre salvar seguro a 400 personas, dos tercios de probabilidades de que todos mueran o un tercio de que todos se salven. Ya ven, la elecci\u00f3n no es f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Pues bien, sean cuales sean las preguntas y las opciones de respuesta, la elecci\u00f3n m\u00e1s arriesgada, que puede ser la m\u00e1s da\u00f1ina, es la que eligen los agentes de inteligencia. J\u00f3venes y adultos son mucho m\u00e1s prudentes. Adem\u00e1s, conf\u00edan m\u00e1s que ninguno de los otros grupos en el acierto de sus propias decisiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Reyna, V.F. y 3 colaboradores. Developmental reversals in risky decision-making: Intelligence agents show larger decision biases than collage students. Psychological Science<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomar decisiones arriesgadas es un proceso esencial en psicolog\u00eda y en nuestra conducta. Hay personas, todos las conocemos, que asumen riesgos con consecuencias desastrosas. 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