{"id":1073,"date":"2014-06-09T09:10:45","date_gmt":"2014-06-09T08:10:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1073"},"modified":"2014-06-09T09:10:45","modified_gmt":"2014-06-09T08:10:45","slug":"comer-en-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/06\/09\/comer-en-familia\/","title":{"rendered":"Comer en familia"},"content":{"rendered":"<p>Todos sabemos o, si se quiere, todos intuimos que un ambiente familiar estable y protector contribuye al ajuste psicosocial y a la salud mental de los adolescentes. Frank Elgar y su grupo, de la Universidad McGill de Montreal, en Canad\u00e1, afirman que unos padres con autoridad pero con una comunicaci\u00f3n abierta y respetuosa con los hijos reducen los problemas de salud mental y las conductas de riesgo en los adolescentes. Esta relaci\u00f3n entre los miembros de la familia permite a los padres promover en los hijos conductas positivas y saludables, y a los hijos sentir que sus problemas y emociones se valoran y tienen en cuenta. Pero, en nuestra sociedad, hay poco tiempo para desarrollar esta relaci\u00f3n entre padres e hijos. Elgar propone que la hora familiar de la comida es una oportunidad, una de las m\u00e1s importantes por nuestro modo de vida y nuestro horario, para mantener esta comunicaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>Estudian la frecuencia de las comidas que re\u00fanen a toda la familia en adolescentes canadienses, con los datos tomados de una encuesta que se hizo en 2010. Son, en total, 26069 adolescentes de 11 a 15 a\u00f1os, mitad chicos y mitad chicas. La encuesta se hace en las aulas, dura 45 minutos y se obtienen datos sobre las comidas familiares, comunicaci\u00f3n entre padres e hijos, y cinco par\u00e1metros de salud mental: problemas externos e internos, bienestar emocional, conducta social y satisfacci\u00f3n vital.<\/p>\n<p>El n\u00famero de comidas familiares es, como media de 4.7 por semana. El 34%, m\u00e1s o menos un tercio, tiene 7 comidas familiares por semana, y el 61%, casi dos tercios, tiene m\u00e1s de 5. Se detecta una relaci\u00f3n moderada entre el n\u00famero de comidas familiares y los aspectos positivos y negativos de la salud mental de los adolescentes, y es evidente que con un mayor n\u00famero de comidas mejora la salud mental.<\/p>\n<p>Los problemas externos e internos, es decir, los aspectos negativos de la salud mental tienen su mayor presencia en adolescentes con 0 y 1 comida familiar por semana, y con 4 comidas cambia la tendencia y los problemas van desapareciendo. Lo contrario ocurre con los aspectos positivos de la salud mental. El bienestar, la conducta prosocial y la satisfacci\u00f3n vital, m\u00ednimas con 0 y 1 comida por semana, cambian tambi\u00e9n de tendencia a partir de 4 comidas y alcanzan su m\u00e1ximo con 7 comidas. Estas relaciones no cambian ni con la edad ni con el sexo de los adolescentes. Adem\u00e1s, la estad\u00edstica demuestra que el grado de comunicaci\u00f3n de los padres con sus hijos explica del 13% al 30% del efecto de las comidas familiares sobre el bienestar del adolescente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Elgar, F.J., W. Craig &#038; S.J. Trites. 2013. Family Diners, communication, and mental health in Canadian adolescents. Journal of Adolescent Health 52: 433-438.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos sabemos o, si se quiere, todos intuimos que un ambiente familiar estable y protector contribuye al ajuste psicosocial y a la salud mental de los adolescentes. 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