{"id":1034,"date":"2014-03-20T19:36:49","date_gmt":"2014-03-20T18:36:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1034"},"modified":"2014-03-20T19:36:49","modified_gmt":"2014-03-20T18:36:49","slug":"babosas-malditas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/03\/20\/babosas-malditas\/","title":{"rendered":"Babosas malditas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Dedicado a Oscar Terol, que se met\u00eda con mis limacos y no se imaginaba lo vengativos que son.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace muchos, pero muchos a\u00f1os, lleg\u00f3 a mis manos una historia sorprendente que me demostr\u00f3 algo que ya sospechaba: hay bichos para todo. Por entonces estaba yo inmerso en mi tesis doctoral, que trataba del estudio microsc\u00f3pico del ri\u00f1\u00f3n de las babosas (o limacos para los que vivimos por aqu\u00ed). Desde Suiza y de manos de un sabio malac\u00f3logo (estudioso de los moluscos) de aquel pa\u00eds, Lothar Forcart, del Museo de Historia Natural de Basilea, me lleg\u00f3 el impactante relato de un turco y una babosa. Este es el resumen de aquella asombrosa historia.<\/p>\n<p>En 1949, un turco, cuyo nombre permanece en el anonimato, ingres\u00f3 en un Hospital de Ankara, Turqu\u00eda, con una fuerte gastritis que, en un momento dado y ya ingresado, le provoc\u00f3 un liberador v\u00f3mito. Y en el v\u00f3mito apareci\u00f3 una babosa viva y todo lo feliz que puede ser un bicho como este agitado por tanta sacudida. El animal lo conserv\u00f3 en alcohol el profesor A. Neuzat T\u00fczdul, de la Facultad de Veterinaria de Ankara. Como no era un experto en moluscos, envi\u00f3 el ejemplar al Lothar Forcart, en Suiza. El Dr. Forcart clasific\u00f3 al animal como\u00a0<em>Limax flavus<\/em>, babosa no muy abundante pero tampoco rara en los campos de Europa.<\/p>\n<p>Forcart analiz\u00f3, con la colaboraci\u00f3n del profesor S. Scheidegger, del Instituto de Anatom\u00eda Patol\u00f3gica de la Universidad de Baale, el contenido del est\u00f3mago de la babosa (no del turco, al que supongo aliviado, que recibi\u00f3 pronto el alta y reanud\u00f3 su vida normal; quiz\u00e1 el resto del v\u00f3mito qued\u00f3 depositado en Ankara por lo que, definitivamente, ambos desaparecen de nuestra historia). Scheidegger y Forcart encontraron en el est\u00f3mago los t\u00edpicos restos vegetales, habituales en la dieta de una babosa, aunque de alguna manera se puede decir que ser\u00edan vegetales compartidos con el turco. Pero, adem\u00e1s, hallaron c\u00e9lulas epiteliales de origen animal que proven\u00edan de la pared del est\u00f3mago del turco que, por lo visto al microscopio, compart\u00eda con su babosa algo m\u00e1s que la verdura, la fruta y las ensaladas: literalmente compart\u00eda su propio est\u00f3mago, aunque supongo que involuntariamente. No es de extra\u00f1ar que sufriera de gastritis.<\/p>\n<p>Se supone que la babosa lleg\u00f3 al est\u00f3mago del turco camuflada en alguna sabrosa ensalada, seguro que de lechuga, que encanta a estos animales. C\u00f3mo aguantaba la extrema acidez del est\u00f3mago humano, no se sabe; quiz\u00e1 por la abundante secreci\u00f3n mucosa t\u00edpica del tegumento de los moluscos.<\/p>\n<p>Aquella historia me asombr\u00f3, aunque no pas\u00f3 mucho tiempo sin que averiguara que el Lothar Forcart no era un novato en estos asuntos. Buscando bibliograf\u00eda sobre la estrecha relaci\u00f3n entre las babosas y la especie humana, pronto encontr\u00e9 otra referencia publicada por Forcart casi 20 a\u00f1os antes. El sugerente t\u00edtulo de este nuevo trabajo, publicado en franc\u00e9s y traducido a nuestro idioma, dice: \u201cSobre la presencia de huevos de babosa en la leche vomitada por un beb\u00e9\u201d. No entrar\u00e9 en m\u00e1s detalles sobre este tema de investigaci\u00f3n de Lothar Forcart. Ahora nos vamos a Sydney, en Australia, para conocer las novedades m\u00e1s actuales de las varias veces citada relaci\u00f3n entre humanos y babosas.<\/p>\n<p>En 2001, un joven ingres\u00f3 en el Hospital San Jorge de Sydney, nos cuentan Sanjaya Senanayake y sus colegas, del Hospital Pr\u00edncipe de Gales de Randwick, en Australia. Dolores de cabeza, n\u00e1useas, v\u00f3mitos y rigidez en el cuello eran los s\u00edntomas. Doce d\u00edas despu\u00e9s, tras muchos an\u00e1lisis y pruebas, el joven se encontraba mejor y fue dado de alta con un diagn\u00f3stico de meningitis curada. Pero cinco d\u00edas m\u00e1s tarde volvi\u00f3 a ingresar con los mismos s\u00edntomas y, adem\u00e1s, adormecido e irritable. M\u00e1s pruebas, algunas repetidas, y, entre ellas, dio seropositivo a Angiostrongylus cantonensis, un nematodo par\u00e1sito que invade el cerebro y provoca un tipo de meningitis llamada asgiostrongyliasis. El muy conocido Anisakis del pescado fresco tambi\u00e9n es un nematodo par\u00e1sito.<\/p>\n<p>Esta especie, como tantos otros par\u00e1sitos, tiene un complicado ciclo vital en el que debe pasar por varios hu\u00e9spedes. En ingl\u00e9s recibe el nombre de \u201crat lungworm\u201d, o sea, \u201cgusano del pulm\u00f3n de rata\u201d, ya que, como nos explica Robert Cowie, de la Universidad de Hawai en Honolulu, es en el pulm\u00f3n de rata, por el sistema circulatorio, donde llegan los huevos y eclosionan en larvas que se mueven hacia la tr\u00e1quea, llegan al tubo digestivo y acaban siendo expulsadas en las heces. Caracoles y babosas comen las heces, larvas incluidas, que maduran en los moluscos y vuelven a las ratas, a completar el ciclo, cuando estas se comen a aquellos, es decir, las ratas se comen a caracoles y babosas vivos.<\/p>\n<p>Y, \u00bfc\u00f3mo es que llegan estos par\u00e1sitos al cerebro humano? Pues, parece evidente, cuando alguien se come un caracol o una babosa infestados y vivos o mal cocinados. En nuestra especie, los huevos no van al pulm\u00f3n, como ocurre en las ratas, sino al cerebro donde eclosionan los huevos y all\u00ed se quedan las larvas puesto que no hay salida al exterior. Cuando el nematodo nos invade, se equivoca y el ciclo vital no se completa. Un fallo, seguro, pero de la meningitis no nos libra nadie. Por cierto, nuestro joven de Sydney acab\u00f3 admitiendo que unas cinco semanas antes de ingresar en el hospital, se hab\u00eda comido dos babosas vivas en un jard\u00edn de la ciudad. Y todo por una apuesta con sus amigos. Hay que recordar que, igual que pasa con el Anisakis del pescado, si est\u00e1 bien cocinado, el par\u00e1sito muere y no hay peligro de infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parecer\u00e1 asombroso, o quiz\u00e1 imprevisto, pero la bibliograf\u00eda est\u00e1 llena de citas sobre personas infestadas con angiostrongyliasis que han confesado que semanas antes, por desaf\u00edo o por apuesta, hab\u00edan comido alg\u00fan caracol o babosa vivo. Algunas presentan la eximente, o agravante seg\u00fan se mire, de haberlo hecho estando borrachos. De todas formas, no hay que olvidar que se puede ingerir el molusco vivo inadvertidamente, por ejemplo, en una ensalada. Es una enfermedad m\u00e1s extendida en Asia porque en alguna de las cocinas del sur y este de Asia, los moluscos vivos son una delicatessen.<\/p>\n<p>Angiostrongylus es t\u00edpico del sur y este de Asia, de las islas del Pac\u00edfico, Australia, algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica como Ecuador, Brasil o Estados Unidos y el caribe, el centro y sur de \u00c1frica y Egipto, y recientemente se ha encontrado en las islas Canarias. Los resultados de Canarias, publicados por Pilar Foronda y su grupo, del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud P\u00fablica de las Islas Canarias en Tenerife, se han obtenido del an\u00e1lisis de 358 roedores de varias especies capturados en cuatro de las islas. Las muestras de sangre son analizadas y, adem\u00e1s, se estudia el ADN para detectar e identificar los nem\u00e1todos.<\/p>\n<p>Encontraron par\u00e1sitos en los pulmones del 15% de las ratas capturadas en Tenerife. Tambi\u00e9n estudiaron 57 caracoles de dos especies y 17 babosas de dos especies, pero ning\u00fan ejemplar dio positivo. Es decir, hay Angiostrongylus, puesto que aparece en las ratas, pero todav\u00eda no se ha identificado el molusco, caracol o babosa, que cierra el ciclo vital del par\u00e1sito y es un dato importante para la salud humana pues lo habitual es que la infecci\u00f3n llegue, como hemos visto, por la ingesti\u00f3n de caracoles o babosas.<\/p>\n<p>En fin, amigo Oscar, que cuidado con las apuestas, y con la bebida, que, es evidente, las babosas son capaces de sofisticadas venganzas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Cowie, R.H. 2013. Biology, systematics, life cycle, and distribution of Angiostrongylus cantonensis, the cause of rat lungworm disease. Hawai\u2019i Journal of Medicine &#038; Public Health 72 Suppl. 2: 6-9.<\/p>\n<p>*Cowie, R.H. 2013. Pathways for transmission of angiostrongyliasis and the risk of disease associated with them. Hawai\u2019i Journal of Medicine &#038; Public Health 72 Suppl. 2: 70-74.<\/p>\n<p>*Forcart, L. 1967. Un cas de pseudo-parasitisme de\u00a0<em>Limax flavus<\/em>\u00a0L.\u00a0<em>Journal de Conchiliologie<\/em>106: 129.<\/p>\n<p>*Foronda, P. y 10 colaboradores. 2010. Finding of Parastrongylus cantonensis (Chen, 1935) in Rattus rattus in Tenerife, Canary Islands (Spain). Acta Tropica 114: 123-127.<\/p>\n<p>*Senanayake, S.N. y 3 colaboradores. 2003. First report of human angiostrongyliasis acquired in Sydney. Medical Journal of Australia 179\u00a0: 430-431.<\/p>\n<p>*Sergeant, E. &#038; L. Forcart. 1949. Sur la pr\u00e9sence d\u2019\u0153ufs de limace dans du lait r\u00e9gurgit\u00e9 par un nourrison. Archives de l\u2019Institut Pasteur d\u2019Algerie 2\/128.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Dedicado a Oscar Terol, que se met\u00eda con mis limacos y no se imaginaba lo vengativos que son. &nbsp; Hace muchos, pero muchos a\u00f1os, lleg\u00f3 a mis manos una historia sorprendente que me demostr\u00f3 algo que ya sospechaba: hay bichos para todo. 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