{"id":1020,"date":"2014-03-01T15:55:35","date_gmt":"2014-03-01T14:55:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/?p=1020"},"modified":"2014-03-01T15:55:35","modified_gmt":"2014-03-01T14:55:35","slug":"huerta-y-cocina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/labiologiaestupenda\/2014\/03\/01\/huerta-y-cocina\/","title":{"rendered":"Huerta y cocina"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los objetivos de la salud p\u00fablica es conseguir que los ni\u00f1os elijan los alimentos m\u00e1s adecuados para completar una dieta saludable. En general, la mejora en la dieta se consigue a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n en casa y, dado que los ni\u00f1os est\u00e1n gran parte del d\u00eda fuera del hogar, en el centro educativo.\u00a0 Uno de los m\u00e9todos utilizados es que los ni\u00f1os cultiven en un huerto escolar algunas de las frutas y verduras que consumen. Lisa Gibbs y sus colegas, de la Universidad de Melbourne, nos cuentan la eficacia del cultivo en la huerta escolar en la mejora de la dieta de los ni\u00f1os, y lo hacen con el seguimiento de dos a\u00f1os de los proyectos de seis escuelas de Victoria, en Australia.<\/p>\n<p>Trabajan con seis centros que tienen el proyecto de la huerta escolar en marcha y otros seis centros sin huerta que les sirven de control. Los centros son rurales o urbanos y de tama\u00f1o peque\u00f1o, medio o grande, y han sido elegidos porque representan el rango m\u00e1s amplio posible de las comunidades escolares de Victoria. En total son 764 ni\u00f1os de 8 a 12 a\u00f1os y 562 padres. Al final del estudio despu\u00e9s de los dos a\u00f1os llegan el 85% de los ni\u00f1os y el 75% de los padres. Cada semana del curso, los ni\u00f1os pasan de 45 a 60 minutos en la huerta y 90 minutos en una clase de cocina en la que aprenden a preparar pasteles, pan, pasta, ensaladas, curries y postres.<\/p>\n<p>El programa tiene tres objetivos: que los ni\u00f1os acepten probar nuevos alimentos, que los puedan describir y que completen una dieta saludable. Por ejemplo, el 38.5% de los acepta probar nuevos alimentos cultivados en la huerta si, adem\u00e1s, los ha cocinado, y el 33.4% los acepta si los ha cultivado en la huerta aunque no los haya cocinado. Tambi\u00e9n consigue el programa, en relaci\u00f3n con una dieta saludable, que el 82.4% de los alumnos tome fruta dos veces al d\u00eda. Incluso, el programa consigue que el 7.7% de los ni\u00f1os, ciertamente una minor\u00eda, tome cinco raciones de verduras al d\u00eda. En cambio, la descripci\u00f3n de los alimentos se hace de la misma manera en los centros con huerta y sin huerta.<\/p>\n<p>Los autores concluyen que los ni\u00f1os con huerta y cocina aceptan nuevos alimentos y mejoran su dieta en relaci\u00f3n con los ni\u00f1os de las escuelas control.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Gibbs, L. y 9 colaboradores. 2013. Expanding children\u2019s food experiences: The impact of a school-based kitchen garden program. Journal of Nutrition Education and Behavior 45: 137-146.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los objetivos de la salud p\u00fablica es conseguir que los ni\u00f1os elijan los alimentos m\u00e1s adecuados para completar una dieta saludable. 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