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Eduardo Angulo Pinedo

La biología estupenda

Jazz Improvisation

La creatividad es algo mágico. Es, según el Diccionario de la Academia, la “facultad de crear”, y “crear” es “producir algo de la nada” o, también, “establecer, fundar, introducir por vez primera algo; hacerlo nacer o darle vida, en sentido figurado”. Y nuestra especie es capaz de crear, de producir de la nada, de darle vida, en definitiva soy, somos, creativos. Hay investigadores, como Charles Limb, del Johns Hopkins Hospital de Baltimore, que afirman que la creatividad es un hecho científico y, por tanto, se puede estudiar y entender desde la ciencia.

Limb es un otorrinolaringólogo especialista en cirugía de la cóclea, es decir, del oído interno y, por tanto, le interesa la percepción de sonidos en el oído y su procesamiento en el cerebro. Además, es un excelente pianista y un aficionado experto en jazz. Todo ello unido le lleva a estudiar la creatividad de nuestra especie desde la muy conocida habilidad de los músicos de jazz para improvisar.

Trabajó con once músicos profesionales de jazz, de 25 a 56 años, con 38.8 años de edad media y mucha experiencia como pianistas. En el experimento tocan por parejas durante 10 minutos, uno en el escáner, con un teclado especial que se mantiene sobre las rodillas y una serie de espejos que le permiten al músico manejarlo, y el segundo pianista en el cuarto de control con un teclado normal. Ambos se escuchan a la perfección por medio de auriculares y tocan piezas en principio proporcionadas por los investigadores y aprendidas por los pianistas. Sobre estas piezas, a lo largo de la sesión, los pianistas improvisan. Así Limb y sus colegas pueden comparar los resultados del escáner cuando el músico toca una pieza aprendida y cuando improvisa sobre ella.

La improvisación, según las imágenes del cerebro de los músicos en el escáner, activa las áreas que tienen que ver con el lenguaje, en las cortezas frontal y temporal, y su sintaxis, es decir, con su estructura, y provoca el apagado de las zonas relacionadas con el significado, con la semántica, del lenguaje. Cuando se toca algo aprendido, se activan todas las áreas mencionadas que tienen que ver con la estructura o sintaxis y el significado o semántica del lenguaje. Por tanto, cuando se improvisa música nueva sobre lo aprendido, se desactivan las zonas que trabajan sobre la semántica y siguen funcionando las relacionadas con la sintaxis.

Por tanto, en primer lugar, el músico que toca lo que sabe, procesa en el cerebro la estructura y el significado de lo que toca y, en cambio, cuando improvisa sobre ello solo activa la estructura y no el significado. Y, en segundo lugar, las áreas del cerebro que procesan los sonidos del lenguaje también lo hacen con la música e incluyen tanto estructura como significado y, por tanto, suponen que el procesamiento de los sonidos en nuestro cerebro es más complejo de lo que se creía.

 

*Donnay, G.F. y 4 colaboradores. 2014. Neural substrates of interactive musical improvisation: An fMRI study of “trading fours” in jazz. PLOS ONE 9: e88665

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Por Eduardo Angulo

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