Hay bacterias en el aire, muchas y de todo tipo, y casi todas provienen del suelo y de la superficie de las hojas de las plantas; pocas viene del agua, incluso aunque pensemos en los inmensos océanos. También hay, claro está, comunidades bacterianas en las nubes, alrededor de las minúsculas gotas de agua que las forman. Y son comunidades diferentes de las que se encuentran en la atmósfera seca. Por ello, Tina Santi-Temkiv y sus colegas, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, se preguntan que comunidad bacteriana puede encontrarse en las nubes de tormenta, hábitat muy especial, de vida corta pero intensa, y difícilmente accesible a los investigadores. Los investigadores, por la vida corta y la dificultad en la toma de muestras directamente de las nubes de tormenta, tienen que utilizar las piedras de granizo como método de muestreo.
Van a estudiar 42 granizos que recogen después de una tormenta que descargó sobre Ljubljana, en Eslovenia, a la tarde del 25 de mayo de 2009. Los granizos se recogen y guardan a baja temperatura como mucho cinco minutos después de que han llegado al suelo. En el laboratorio de toman muestras, tanto de la superficie como, después de fundirse, del líquido resultante, para detectar bacterias y para cultivos microbiológicos.
El número de bacterias que encuentran va de 778 a 21321 células por mililitro, con una media de 1973. Hay menos que en las nubes que no son de tormenta; en estas, el rango va de 1500 a 430000 bacterias por mililitro. Es decir, en las nubes de tormenta hay, más o menos, el rango más bajo del número de bacterias que se encuentran en las nubes que no son de tormenta. Según el tamaño medio que tiene una gota de agua en una nube de tormenta, unos 10 micrómetros (milésima parte de un milímetro) y, por tanto, el número de gotas de agua que se pueden encontrar en la nube, los autores calculan que solo una gota de cada millón de gotas de agua lleva una bacteria.
En general, las especies de bacterias que hay en cada piedra de granizo son diferentes. Los autores analizan con detalle la presencia de bacterias en nueve piedras. Encuentran pocas especies que se repitan en tres o más de esas piedras. Como era de esperar, las especies que se repiten son las típicas del suelo o de la superficie de las hojas.
*Santi-Temkiv, T. y 6 colaboradores. 2013. Hailstones: A Windows into the microbioly and chemicals inventory of a storm cloud. PLoS ONE 8: e53550