<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Madre e hijo (VII): Juegos | La biología estupenda - Blog elcorreo.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda</link>
	<description>Por Eduardo Angulo</description>
	<lastBuildDate>Thu, 03 Jun 2021 13:29:09 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Madre e hijo (VII): Juegos | La biología estupenda - Blog elcorreo.com</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 30 May 2011 17:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Angulo Pinedo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/?p=633</guid>
		<description><![CDATA[Es una experiencia cotidiana observar que, en general, la interacción de la madre y la del padre con el hijo son diferentes. Incluso es muy posible que, en la actualidad, estén cambiando respecto a decenios pasados por influencias sociales y culturales. Muchas madres trabajan y ya no están constantemente con sus hijos. Y no está [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p class="MsoNormal"><span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; ">Es una experiencia cotidiana observar que, en general, la interacción de la madre y la del padre con el hijo son diferentes. Incluso es muy posible que, en la actualidad, estén cambiando respecto a decenios pasados por influencias sociales y culturales. Muchas madres trabajan y ya no están constantemente con sus hijos. Y no está mal visto que los padres jueguen con sus hijos y, sobretodo, con sus hijas. La relación madre-hijo es la más conocida. En esta relación destaca la sincronización de conductas entre la madre y el hijo. Ruidos, gestos, miradas, pausas y silencios y vuelta a empezar se intercambian entre madre e hijo creando ritmos que conforman una especie de lenguaje. Es una interacción regulada, recíproca y armoniosa.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:Arial;mso-ansi-language:ES">Después de la aceptación general de la existencia de la relación madre-hijo, en los últimos años han comenzado a conocerse estudios sobre la relación padre-hijo. Ambos, padre y madre, se comunican con el hijo, pero lo hacen de manera diferente. Entre padre e hijo, la relación es más física, más ruda y violenta, mientras que la madre es más verbal, más convencional, más cercana a las emociones. El padre contribuye al desarrollo físico del hijo y es, también, quien le abre al mundo exterior. Apoya al hijo hasta que este es capaz de enfrentarse a su entorno social; la madre más bien se sitúa entre su hijo y ese entorno y, siempre, busca su contacto visual. Es el padre quien anima a su hijo arriesgarse, a tomar la iniciativa de explorar entornos y conductas nuevas y a ser valiente ante los desconocidos. El padre quiere que el hijo haga cosas; la madre, que el hijo sienta emociones, solo y con ella. <div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p></p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:Arial;mso-ansi-language:ES">De todas maneras, ignoramos cuanto de lo dicho tiene una base cultural y cuanto una base biológica. Como ejemplo se puede citar que la interacción física padre-hijo, tan habitual en la cultura occidental, no se da en <personname productid="la India. Esas" w:st="on"><personname productid="la India." w:st="on">la India.</personname> Esas</personname> interacciones madre-hijo y padre-hijo es lo que estudiaron Julia Scaramo y su grupo de <personname productid="la Universidad" w:st="on">la Universidad</personname> de Mogi das Cruzes de Sao Paulo, en Brasil, con 42 familias con 25 hijos y 17 hijas con una edad media de 32 meses, todas de cultura franco-canadiense de Montreal, en Canadá, de clase media y con trabajo. El experimento, en el laboratorio, consiste en tres situaciones: una sesión de 20 minutos del hijo jugando con ambos padres; y dos sesiones de 10 minutos jugando el niño con su padre y con su madre por separado. El cuarto del experimento reproduce una sala de estar típica y los juguetes son los habituales: muñecas, balones, bloques de construcción,… Los investigadores graban en video todas las sesiones y después puntúan la distancia física entre los padres y el hijo; la orientación visual, o sea, hacia donde y hacia quien miran todos ellos; la postura corporal en cuanto a alejamiento o acercamiento entre ellos; y la participación en el juego como manipular o mirar el mismo juguete, quién inicia el juego o, simplemente, la no participación.<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p></p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:Arial;mso-ansi-language:ES">Los resultados muestran que cuando el hijo está con el padre o con la madre por separado juega parecido con cada uno de ellos. Sin embargo, cuando están juntos los tres, el padre y el hijo juegan a más distancia, con menos contacto visual, con menos orientación del cuerpo de uno hacia el otro y con menos participación que con la madre en este grupo de tres. En resumen, que el hijo juega más y más cerca con la madre que con el padre.<p></p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"><p> </p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="FR" style="font-family:Arial;mso-ansi-language: FR">*Scaramo de Mendonça, J., L. Cossette, F.F. Strayer &amp; F. Gravel. </span><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-GB">2011. Mother-child and father-child interactional synchrony in dyadic and triadic interactions. Sex Roles 64: 132-142.<p></p></span></p>
</body></html>
<hr />
<p><small>&copy; eduardo_angulo24 for <a href="https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda">La biología estupenda</a>, get_post_time('Y'). |
<a href="https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/">Permalink</a> |
<a href="https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/#comments">No comment</a> |
Add to
<a href="http://del.icio.us/post?url=https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/&amp;title=Madre e hijo (VII): Juegos">del.icio.us</a>
<br/>
Post tags: <br/>
</small></p>
<p><small>Feed enhanced by <a href='http://planetozh.com/blog/my-projects/wordpress-plugin-better-feed-rss/'>Better Feed</a> from  <a href='http://planetozh.com/blog/'>Ozh</a></small></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2011/05/30/madre-e-hijo-vii-juegos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>633</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
