Siempre me había preguntado por qué en los duelos de pistoleros de las pelis de vaqueros, el prota siempre desafiaba al malo a que desenfundase el primero. Conducta suicida me parecía, y aunque queda muy chulo, el prota o estaba muy seguro de sí mismo o era tonto. Sin embargo, los hechos demuestran que sabía lo que se hacía pues siempre ganaba. Ahora empezamos a comprender, gracias al trabajo de Andrew Welchman y sus colegas de la Universidad de Birmingham, lo que ocurría en los duelos de pistoleros. Además, leyendo su trabajo me he enterado de que el físico y Premio Nobel Niels Bohr se preguntaba lo mismo que yo y hasta organizó duelos de pistoleros con otro físico famoso, George Gamow, para entender el desafío que suponía retar al contrario a desenfundar antes.
La neurobiología nos dice, cada vez con más y mejores evidencias, que los movimientos que hacemos son de dos tipos, intencionales y reactivos, y quizá están dirigidos por diferentes circuitos neuronales del cerebro. Los movimientos intencionales son acciones planificadas mientras que los reactivos son respuesta a sucesos externos. En los duelos de pistoleros, el primero que desenfunda hace un movimiento intencional, y el segundo que saca la pistola hace un movimiento reactivo en respuesta al que ha hecho su contrario.
Andrew Welchman y su grupo han puesto a punto un sistema con tres botones que permite medir el tiempo que se tarda en realizar ambos movimientos. Hay que pulsar los tres botones con rapidez, a veces en solitario (movimiento intencional), a veces después de ver como otra persona ha pulsado el primer botón de su serie (movimiento reactivo). Es decir, a algunos voluntarios se le pide que pulsen sus tres botones a la mayor velocidad posible, y a otros de voluntarios se les pide que pulsen sus tres botones a la mayor velocidad posible una vez que hayan visto que otro voluntario ha comenzado a pulsar sus botones. Pues bien, estos últimos, con movimiento reactivos, tardan una media de 21 milisegundos menos en pulsar los tres botones. Y cada jugador, comparado consigo mismo, tarda un 10% menos en pulsar los tres botones si el movimiento es reactivo que si es intencional, o sea, somos más rápidos si vemos a otro iniciar el proceso. Se obtienen los mismos resultados aunque la acción de respuesta no sea la misma o si se juega contra un ordenador y no contra una persona. Sin embargo, esto no le serviría de mucho al pistolero pues el tiempo de reacción desde que ve pulsar el primer botón al contrario hasta que pulsa el primer botón suyo es de 200 milisegundos. Es decir, el movimiento de pulsar los tres botones es más rápido (desenfundar y disparar) pero ha tardado tanto tiempo en comenzar a desenfundar que ya está muerto.
Como ven, en aquellos míticos duelos había algo más. Es cierto que la selección que dejaba vivos sólo a los muy rápidos era muy fuerte, que estaban muy entrenados y que, quizá, había algún indicio de que el malo iba a desenfundar y así se contrarrestaban esos fatídicos 200 milisegundos. Por lo menos en los spaghetti western, antes de iniciar el duelo, se pasaban un buen rato mirándose a los ojos mientras sonaba Morricone a todo trapo.
*Welchman, A.E., J. Stanley, M.R. Schomers, R.C. Miall & H.H. Bülthoff. 2010. The quick and the dead: when reaction beats intention. Proceedings of the Royal Society B 277: 1667-1674.