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Eduardo Angulo Pinedo

La biología estupenda

Resaca

Para Anasan, cuyo dolor de cabeza me inspiró.

Entre otros significados, el Diccionario de la Lengua nos dice que resaca es el “malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso.” Los científicos que estudian este desagradable fenómeno que recuerda aquel dicho de que “todo pecado lleva su castigo”, definen la resaca como el malestar general que aparece varias horas después de ingerir una dosis tóxica de alcohol. Otros expertos, más descriptivos, hablan de que la resaca es el grupo de síntomas que aparecen después de la metabolización de una dosis tóxica de alcohol. Esos síntomas, fisiológicos y del ánimo, son, entre otros, el dolor de cabeza, la sed, la pérdida del apetito, la foto- y audiosensibilidad (sensibilidad exacerbada a la luz y los sonidos), los vómitos, las náuseas, la disminución de la concentración, lapsus de memoria y otros más. Es, según consenso general y tras el consumo exagerado de alcohol, el fenómeno más extendido y que más aversión crea contra el consumo de esta droga, incluso aunque, a veces, en algún episodio concreto, tenga consecuencias positivas. Es la resaca la defensa evolutiva de nuestro organismo contra el consumo de alcohol. Por otra parte, este consumo tiene elevados costes económicos, sociales y personales como son la pérdida de días de trabajo o el bajo rendimiento en los estudios.

La mayoría de las veces, como nos cuentan Gemma Prat y sus colaboradores de la Universidad de Barcelona, la resaca comienza entre seis y ocho horas después del consumo, cuando el alcohol en sangre comienza a disminuir y alcanza el máximo cuando ese valor es cero; dura hasta un máximo de 24 horas después del consumo de alcohol. En general, el 75% de las personas que han consumido una dosis tóxica de alcohol sufren la resaca. El 15% de la población reconoce haber pasado por lo menos una resaca en el último mes pero, si aumentamos el intervalo de tiempo a un año, el porcentaje sube hasta el 50% en los bebedores habituales y hasta el 87% en los universitarios de Estados Unidos, entre los que uno de cada cuatro tiene una resaca semanal. Como ven, la resaca es un fenómeno muy desagradable y, a pesar de ello, muy extendido.

No está nada clara la acusa que provoca la resaca. Hay varias hipótesis que, ante nuestra ignorancia, en principio no son excluyentes entre sí y de las que, como dicen Gemma Prat y sus colegas, cuatro son las más mencionadas. En primer lugar, estaría la falta de alcohol, algo así como el “mono” de los drogadictos, que se produciría según va despareciendo de la sangre. Después está la teoría del acetaldehído, compuesto que se forma en la metabolización del alcohol y que, en dosis altas, provoca síntomas similares a los de la resaca. En tercer lugar, no debemos olvidar que el propio alcohol es un tóxico que interfiere con varios sistemas metabólicos con desagradables resultados. Y, finalmente, podría ser la resaca efecto, no del alcohol, sino de otros compuestos que, en menor concentración, lo acompañan en cada bebida. Por ello, hay algunas bebidas que provocan más resaca que otras (bourbon contra vodka, por ejemplo).

Además, sea cual sea la causa, hay otros factores que influyen en la gravedad de la resaca. Por ejemplo, la vulnerabilidad ante el alcohol; hay personas que tienen mayor o menor resistencia y, en general, menos o más resaca. Hay incluso quienes teniendo malas resacas, beben más para aliviarlas y acaban cayendo en el alcoholismo. No es lo habitual sin consideramos, como decía antes, que la resaca es nuestro castigo por el pecado de beber. Otro factor que agrava la resaca es el consumo de otras drogas o de fármacos junto con el alcohol: tabaco, cannabis, benzodiazepinas,… Y también factores psicosociales como sentirse culpable por beber, inseguridad, ansiedad, rabia, depresión, sufrir una situación vital negativa (“pasar una mala racha”). Queda por ver si las expectativas positivas con las que se empieza a beber, por ejemplo en el “botellón”, provocan más o menos resaca.

Faltan por estudiar más a fondo los efectos a largo plazo de la resaca. Tanto el grupo de Gemma Prat como el de Richard Stephens de la Universidad Keele de Staffordshire, en Inglaterra, han revisado lo publicado hasta el momento y han notado la dificultad en estudiar los efectos de un proceso que no es fácil de definir y concretar. Parece claro que las borracheras (“las dosis tóxicas de alcohol”) y las resacas repetidas influyen en la falta de atención, las dificultades motrices o en la pérdida de memoria, pero estos síntomas también se confunden con el alcoholismo. Es evidente que falta una buena metodología y queda mucho estudio por hacer.

*Prat, G., A. Adan, M. Pérez-Pamiès & M. Sánchez-Turet. 2008. Neurocognitive effects of alcohol hangover. Addictive Behaviors 33: 15-23.

*Prat, G., A. Adan & M. Sánchez-Turet. 2009. Alcohol hangover: a critical review of explanatory factors. Human Psychopharmacology 24: 259-267.

*Stephens, R., J. Ling, T.M. Hefferman, N. Heather & K. Jones. 2008. A review of the literature on the cognitive effects of alcohol hangover. Alcohol & Alcoholism 43: 163-170.

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Por Eduardo Angulo

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