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	<title>El parto de la lagartija | Cosas de Jorge - Blog elcorreo.com</title>
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	<description>Temas variados, desde economía y chistes hasta recetas de cocina.</description>
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		<title>El parto de la lagartija | Cosas de Jorge - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Mar 2011 18:19:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorbasmar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[De nuevo recurrimos al humor en el día de hoy….este relato no tiene desperdicio. “El parto de una lagartija” Si has tenido niños, (o eres uno), y has sufrido el “síndrome del veterinario”, incluyendo algún funeral en la taza del water por un pez de colores, esta historia te hará reír a carcajadas! resumen: tuve [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><img border="0" alt="" src="//www1.mex.tl/imagesnew2/0/0/0/0/1/6/1/6/5/6/Dragon.jpg" width="500" height="708"></p>
<p>  De nuevo recurrimos al humor en el día de hoy….este relato no tiene desperdicio.</p>
<p>  “El parto de una lagartija”</p>
<p> Si has tenido niños, (o eres uno), y has sufrido el “síndrome del veterinario”, incluyendo algún funeral en la taza del water por un pez de colores, esta historia te hará reír a carcajadas!</p>
<p> resumen: tuve que llevar la lagartija de mi hijo al veterinario.</p>
<p> Esto fue lo que ocurrió:<br>
una noche, justo después de cenar, apareció mi hijo para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro.<br>
“Está tumbada y parece enferma” me dijo. “te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?” </p>
<p> Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.<br>
“Cariño, ven y mira la lagartija”</p>
<p> “¡Dios mío!” exclamó mi mujer. “Está dando a luz.”<br>
“Qué?” preguntó mi hijo. “si se llaman Bert y Ernie , mami!”</p>
<p> Yo me quedé igual de estupefacto.</p>
<p> “¡Oye, cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran”. Le dije a mi mujer, acusadoramente.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p> “Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula? me respondió. (Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo!)</p>
<p> “No, pero se supone que debías haber comprado dos machos!”<br>
“Exacto, Bert y Ernie !” mi hijo me apoyaba. </p>
<p> Para entonces, el resto de la familia ya estaba allí, a ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.<br>
“Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica” les dije: “estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida”</p>
<p>“Oh, animal!” me chillaron.<br>
Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo, vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente, volviendo a desaparecer tras un segundo escaso. </p>
<p> “No parece que estemos mejorando esto mucho,” comenté.</p>
<p> “viene de pié,” susurró mi esposa, horrorizada.</p>
<p> “Haz algo, papi!” urgía mi hijo.</p>
<p> “vale, vale.” Delicadamente, pillé la pata a la siguiente vez que apareció, y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo intenté varias veces más, con el mismo resultado.</p>
<p> “Llamo al 112?” sugirió mi hija mayor.</p>
<p> “A lo mejor nos ayudan en el parto.” (Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?)</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p> “Vamos a llevar a Ernie al veterinario,” dije seriamente. Nos metimos en le coche, mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.</p>
<p> “Respira, Ernie , respira,” decía para animar a la lagartija. </p>
<p> El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.<br>
“Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?” le sugerí, científicamente.</p>
<p> “esto es muy interesante” murmuró el vete de repente. Señor y Señora Cameron, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento?</p>
<p>tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza. </p>
<p>“¿Ernie está bien?” preguntó mi mujer.</p>
<p> “Está perfectamente,” nos aseguró el veterinario. “esta lagartija no está de parto..de hecho, eso nunca ocurrirá. Ernie es un macho. Vea, Ernie es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a la madurez, como muchas otras especies…pues….vaya….que se masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda”. Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer. </p>
<p> Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquéllo.</p>
<p> “O sea que Ernie está..está…simplemente… . . … excitado,” concluyó mi mujer.</p>
<p> “Exacto,” replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido. </p>
<p> De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a carcajadas.<br>
Le caían lágrimas por la cara. “Es que…me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de……su…pequeña…..” tuvo que parar a coger más aire para la siguiente carcajada.</p>
<p> “¡Ya vale!,” le advertí. Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche.<br>
Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien. </p>
<p> “Sé que Ernie te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi,”  me dijo.</p>
<p> “Oh, no sabes cuánto,” apostilló mi mujer, casi ahogándose de risa.</p>
<p> Dos lagartijas: 140 ¤.</p>
<p> Una jaula: 50 ¤.</p>
<p> Veterinario: 30 ¤.</p>
<p> El recuerdo de tu marido tirando de la picha de una lagartija: </p>
<p> No tiene precio!</p>
<p> Moraleja de esta historia: Pon más atención en las clase de biología. Las lagartijas ponen huevos!</p>
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