{"id":94,"date":"2012-01-17T22:29:46","date_gmt":"2012-01-17T22:29:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=94"},"modified":"2012-01-17T22:29:46","modified_gmt":"2012-01-17T22:29:46","slug":"94","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2012\/01\/17\/94\/","title":{"rendered":"Los olvidos sociales del cristianismo. (Un libro)."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" title=\"imagen3 347\" src=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/01\/imagen3-347.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"487\" \/><\/p>\n<p>Cuestionario (1-10):<\/p>\n<p><strong>1\/ &#8220;Los olvidos sociales del cristianismo&#8221;. \u00bfEl t\u00edtulo refleja una acusaci\u00f3n o una denuncia?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Una acusaci\u00f3n, no. Yo no acuso as\u00ed como as\u00ed. No estoy acostumbrado, ni me creo con derecho. Y tampoco una denuncia, sino una constataci\u00f3n de un hecho del que deber\u00edamos tomar conciencia en la Iglesia. Elcristianismo que yo conozco y en el que vivo, el que estudio y el que celebro, es muy sensible a la dimensi\u00f3n particular y \u201cespiritual\u201d de la fe y mucho menos a la dimensi\u00f3n social de la vida humana y de la respuesta cristiana. Incluso en plena crisis, los cristianos m\u00e1s admirables se entregan en cuerpo y alma a la caridad, pero <em>no pocos <\/em>sufren ante la dimensi\u00f3n <em>estructural<\/em> de la injusticia y qu\u00e9 denuncias sociales completar\u00edan su caridad. No quieren sustituir la justicia por la caridad, pero al resistirse a considerar este problema y denunciarlo, se les vuelve inevitable. Y es que el an\u00e1lisis social no resuelve las injusticias, pero nos sit\u00faa a los sujetos ante la responsabilidad en el mal. Y esto nos duele. Y duele a la propia Iglesia y duele a muchos de sus hijos. El discurso social de la Iglesia, la <em>DSI<\/em>, y todav\u00eda m\u00e1s con Benedicto XVI, ha crecido en claves religiosas, teol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas, pero ha perdido en claves sociales y estructurales. De hecho, el Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, en su pronunciamiento del 25 de Octubre pasado, ha dejado al desnudo las insuficiencias \u201csociales\u201d de la <em>Caritas in Veritate<\/em>. La prueba es que la Secretar\u00eda de Estado (Bertone) ha sacado una <em>circular<\/em> que obliga a contar con su sello en los documentos de la Curia que no lleven la firma del Papa. (Se pens\u00f3 en exigirlo siempre. Firma y sello, cada uno por su lado). En la Secretar\u00eda de Estado est\u00e1n desconcertados con ese escrito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2\/ \u00bfPor qu\u00e9 necesita la Iglesia cat\u00f3lica reconciliarse con la sociedad moderna?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo creo que hay que aclarar bien eso de que la Iglesia tiene que reconciliarse con la sociedad moderna. La sociedad moderna tiene muchos flancos d\u00e9biles y hay que descubrirlos y mejorarlos. El Evangelio es muy rico en historias humanas y en pautas religiosas que la modernidad no deber\u00eda ignorar para curarse en sus excesos y equivocaciones: la condici\u00f3n religiosa del ser humano, la bondad o el amor como experiencia \u00faltima de la vida espiritual, el car\u00e1cter nunca absoluto de las conquistas y utop\u00edas humanas, la interpelaci\u00f3n moral absoluta que los m\u00e1s d\u00e9biles representan siempre, la confianza en los otros, el perd\u00f3n siempre ofrecido, la no violencia activa, el samaritanismo como religi\u00f3n fundamental, el silencio, la austeridad para compartir, el servicio de los ministros en la comunidad de los iguales en derechos y deberes\u2026 Todo lo que son nuestras tradiciones, evang\u00e9licamente depuradas. Ahora bien, como nuestro instinto corporativo ha sido el rechazo de la sociedad moderna, y como crece en la Iglesia la huida hacia la cultura premoderna, defiendo que hay conquistas modernas <em>irrenunciables<\/em>. Insisto, en un di\u00e1logo sincero y cr\u00edtico, por ambas partes, pero irrenunciables. Y as\u00ed, la autonom\u00eda de la conciencia personal (derechos civiles), el valor de la democracia (derechos pol\u00edticos), la libertad de investigaci\u00f3n (derechos culturales), las condiciones reales de la justicia social (derechos sociales) y el empe\u00f1o por una moral civil <em>b\u00e1sica<\/em>, \u00a1qu\u00e9 no m\u00ednima!, son decisivos. Todos son <em>relativos<\/em> se dice, y es as\u00ed, pero no a Dios, <em>directamente<\/em>, sino relativos a la dignidad de la persona, en cuyo conocimiento todos somos iguales. Por tanto, no hay atajos religiosos para definir los derechos humanos que derivan de la dignidad de la persona, sino el camino com\u00fan de los humanos que, recorrido entre todos, recibe de muchos de nosotros el significado tambi\u00e9n religioso. Es l\u00f3gico y leg\u00edtimo anunciar este camino religioso, pero sabiendo que se sit\u00faa en otro plano que el com\u00fan de la raz\u00f3n, sin sustituirlo, ni ignorarlo, ni falsearlo. Si no entendemos esto, no hemos hecho el camino de la <em>secularizaci\u00f3n<\/em> justa del mundo, y no podemos ser <em>laicos<\/em> en un estado democr\u00e1tico. Se nos atraganta eso de la <em>laicidad<\/em> como el pueblo de los iguales en derechos y deberes, sustituida por los derechos de Dios; derechos que, entonces, nosotros interpretamos para todos; por la raz\u00f3n, para los razonables, y por la raz\u00f3n iluminada por la fe, para los rebeldes. <em>De tejas abajo<\/em>, nadie sabe m\u00e1s que otros de la dignidad humana; con la fe, y como anuncio de la fe, creemos en otras certezas y no callamos; pero son de fe.<\/p>\n<p><strong><br \/>\n3\/ \u00bfY la Iglesia espa\u00f1ola, de una manera especial?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Iglesia espa\u00f1ola est\u00e1 bien reflejada en lo que he dicho. Tenemos poca pr\u00e1ctica de vivir en una democracia y, la secularizaci\u00f3n justa, la que precede a la laicidad, no la tenemos bien asimilada; el resultado en <em>laicidad<\/em> es muy pobre todav\u00eda. Nos cuesta reconocer la leg\u00edtima autonom\u00eda del mundo, la creemos absolutamente relativa a la fe, y por tanto, a la Iglesia, guardiana de la moral natural. Ella puede pecar, pero no equivocarse, creemos; y as\u00ed, tiene legitimidad para corregir fraternalmente, y en nombre de Dios, a los dem\u00e1s. Si a esto se a\u00f1ade que la cultura tradicional espa\u00f1ola se supone cat\u00f3lica, \u00a1desde luego, m\u00e1s que cristiana, s\u00ed!, y que hay una referencia constitucional y un <em>concordato<\/em> de por medio que nos favorecen mucho, y todo ello coincide con un gobierno socialista, <em>primero<\/em> y en \u00e9pocas de bonanza, beligerante en cuanto a su interpretaci\u00f3n de la laicidad, y <em>despu\u00e9s<\/em>, en plena decadencia, a la defensiva en todos los \u00e1mbitos, se explica lo que ha pasado. Una Iglesia en buena medida identificada con el <em>concordato<\/em>, profundamente\u00a0 discutible, y con un concepto del derecho a la libertad religiosa, tambi\u00e9n discutible; pues se entiende que ese <em>derecho<\/em> es a la religi\u00f3n <em>concreta<\/em> que se profesa, y en nuestro caso, a la fe cat\u00f3lica en la escuela o en la vida p\u00fablica, y a la financiaci\u00f3n general del culto. Otra vez muy discutible. En fin, el catolicismo espa\u00f1ol, al menos en sus grupos y personas de m\u00e1s peso en la instituci\u00f3n, claramente se ha sumado a la bola de nieve <em>conservadora<\/em> y apuesta por una realizaci\u00f3n de la Iglesia espa\u00f1ola con un reconocimiento de la <em>secularidad<\/em> precario. Como fuera que hay un neoconservadurismo cultural y pol\u00edtico que reclama de la religi\u00f3n un papel inspirador, todo se presta a que nos falte autocr\u00edtica pastoral.<\/p>\n<p>(Continuar\u00e1)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cuestionario (1-10): 1\/ &#8220;Los olvidos sociales del cristianismo&#8221;. \u00bfEl t\u00edtulo refleja una acusaci\u00f3n o una denuncia? \u00a0 Una acusaci\u00f3n, no. Yo no acuso as\u00ed como as\u00ed. No estoy acostumbrado, ni me creo con derecho. Y tampoco una denuncia, sino una constataci\u00f3n de un hecho del que deber\u00edamos tomar conciencia en la Iglesia. 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