{"id":876,"date":"2016-03-13T09:36:12","date_gmt":"2016-03-13T09:36:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=876"},"modified":"2016-03-13T09:36:12","modified_gmt":"2016-03-13T09:36:12","slug":"uso-y-abuso-del-concepto-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2016\/03\/13\/uso-y-abuso-del-concepto-misericordia\/","title":{"rendered":"Uso y abuso del concepto &#8220;misericordia&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><em><\/em><\/strong>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El concepto <em>misericordia<\/em> se escucha por doquier y bien merece un repaso en moral social cristiana. Nadie puede dar en misericordia lo que <em>debe<\/em> en justicia. M\u00e1s a\u00fan, <em>justicia<\/em> y <em>misericordia<\/em> no son dos realidades morales en <em>paralelo<\/em>, o <em>una despu\u00e9s de <\/em>la <em>otra<\/em>, sino que van <em>juntas<\/em>, <em>trenz\u00e1ndose<\/em> para la mutua plenitud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La misericordia <em>inspira<\/em> que la justicia sea cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s humana en su conciencia de los problemas que trata; en ella, en la justicia, encuentra la misericordia su <em>mediaci\u00f3n primera y m\u00ednima<\/em>; cuando hablamos de <em>derechos humanos<\/em> la primera palabra es de la justicia; con compasi\u00f3n, pero de la justicia. El caso de los refugiados y migrantes lo explica sin rodeos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A su vez, la <em>misericordia<\/em> sustituye <em>excepcionalmente<\/em> a la justicia, cuando \u00e9sta no hace su trabajo; s\u00f3lo entonces la sustituye, y lo hace <em>por un tiempo, con denuncia social y como excepci\u00f3n<\/em>. Por desgracia, demasiadas veces y hasta perderse la conciencia de su provisionalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin, la <em>misericordia<\/em> desborda a la justicia con acciones propias, <em>las obras de misericordia<\/em>, en lo que no es exigencia de la justicia sino del amor entra\u00f1able y gratuito de los humanos entre s\u00ed, a imagen y semejanza del Padre (en la fe).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por eso es tan importante al hablar de la misericordia referirse <em>a la vez<\/em> y con claridad a la justicia. Si es la justicia b\u00edblica, para ver c\u00f3mo ha de <em>mediarse<\/em> en nuestra vida <em>hist\u00f3rica<\/em> en justicia y misericordia efectivas para todos; y si es la justicia del mundo, para ver c\u00f3mo ha de realizarse en cuanto justicia humana equitativa (\u201cla ley justa siempre mejorable\u201d). Y entonces, s\u00ed, el creyente debe hablar de la misericordia gratuita y sus obras propias y de c\u00f3mo exigen, humanizan y prolongan la justicia. (En lenguaje laico, y a su modo, la solidaridad).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Enti\u00e9ndase bien. Caridad, misericordia, compasi\u00f3n, justicia humana, justicia misericordiosa de Dios\u2026 tienen cada una su significado especial, pero en su trazo grueso, en lo fundamental, cobran el significado que acabamos de ver. Y ahora s\u00ed es mucho m\u00e1s f\u00e1cil verificar esta m\u00e1xima repetida: nadie puede dar en caridad\/<em>misericordia<\/em>\/solidaridad lo que debe en justicia, porque la <em>justicia<\/em> es el primer camino, la primera v\u00eda, la medida m\u00ednina de las anteriores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En lo concreto, las <em>obras de misericordia<\/em> -corporales y espirituales- tienen su val\u00eda excelsa, como el juicio final de San Mateo 25 lo explica, pero nosotros, hombres y mujeres del siglo veintiuno, ya sabemos que el <em>pecado social<\/em> -las estructuras sociales de injusticia- tienen un peso extraordinario en facilitar o no una vida misericordiosa. No podemos enga\u00f1arnos en esto y mostrarnos inocentes o desinformados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Luego<em> la justicia social nos reta como tarea ineludible <\/em>de <em>la misericordia.<\/em> \u00bfM\u00e1s que la vida misericordiosa? Las comparaciones son odiosas. Las buenas personas en estructuras de injusticia se pierden con las mejores intenciones, y las mejores estructuras sociales sin personas buenas, se desploman. Personas buenas (justas y misericordiosas) y estructuras justas (dignas de las personas e inclusivas para los pobres), a la vez. Nadie puede escapar a esta doble interpelaci\u00f3n social y cristiana.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 \u00a0 &nbsp; \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El concepto misericordia se escucha por doquier y bien merece un repaso en moral social cristiana. Nadie puede dar en misericordia lo que debe en justicia. 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