{"id":693,"date":"2013-11-15T23:26:21","date_gmt":"2013-11-15T23:26:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=693"},"modified":"2013-11-15T23:26:21","modified_gmt":"2013-11-15T23:26:21","slug":"que-es-lo-nuevo-en-la-sentencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2013\/11\/15\/que-es-lo-nuevo-en-la-sentencia\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es &#8220;lo nuevo&#8221; en la sentencia?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/1331910702_887508_1331910958_portada_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/1331910702_887508_1331910958_portada_normal.jpg\" alt=\"\" title=\"1331910702_887508_1331910958_portada_normal\" width=\"300\" height=\"144\" class=\"alignleft size-medium wp-image-694\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/1331910702_887508_1331910958_portada_normal.jpg 418w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/1331910702_887508_1331910958_portada_normal-300x144.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\t\u00bfQu\u00e9 fue lo nuevo en la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo? Todos hemos escuchado a estas alturas mil opiniones casi siempre bien razonadas sobre lo que hay en juego. Pol\u00edticos y juristas, periodistas y ciudadanos del pueblo llano, portavoces cualificados de las asociaciones de v\u00edctimas del terrorismo y sobrevivientes de los peores atentados, han hablado poniendo el alma en ello. No se puede hablar sin poner el alma en las palabras cuando se trata de delitos grav\u00edsimos, reiterados y sin el m\u00ednimo arrepentimiento p\u00fablico de quienes los cometieron. Pero el alma en las palabras de condena no puede ser la \u00faltima clave de una sociedad democr\u00e1tica cuando se enfrenta a sus enemigos. No lo es cuando los persigue con la fuerza de ley, &#8211; el leg\u00edtimo uso de la fuerza contra el delito, que no la violencia justa, t\u00e9rmino que me horroriza en pol\u00edtica -, y no lo es cuando los ha detenido, juzgado y condenado. Esta es la primera cuesti\u00f3n que una vez m\u00e1s tenemos que repetirnos y retener bien respondida. La cuesti\u00f3n de cumplir nuestra ley, y hacerlo siempre y con todos. Frente a ella, caben m\u00faltiples discusiones jur\u00eddicas y pol\u00edticas, pero una vez de contar con \u201ccosa juzgada\u201d, de nada vale decir que si otros pa\u00edses son m\u00e1s duros con ciertos delitos, que si los jueces de Estrasburgo son de esos pa\u00edses o que los han manipulado, que si nuestra legislaci\u00f3n es blanda contra los terroristas y delitos an\u00e1logos o que se benefician de ello quienes no se lo merecen. Todo eso es comprensible, &#8211; es el alma en las palabras -, pero no es el fondo de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>\tAl contrario, \u00bfqu\u00e9 es lo que est\u00e1 en juego? Son muchas las causas justas en el aire, pero una mayor y decisiva es si creemos o no en la sustancia moral de la democracia pol\u00edtica. Con mil defectos en cada lugar, pero la pregunta es si creemos que una democracia se organiza desde una conciencia moral compartida e indisponible sobre la persona y su dignidad, o m\u00e1s bien, sobre un pacto de reconocimiento de este valor entre los que me lo reconozcan a m\u00ed y mientras lo hagan. Esto es lo que noto puesto en cuesti\u00f3n en muchas de las palabras que han discurrido por la vida espa\u00f1ola. Con el alma en ellas, &#8211; dichas en general desde lo m\u00e1s profundo de un sentimiento de justicia y dolor -, su repetici\u00f3n incontrolada en mil tertulias y columnas, y en comunicados pol\u00edticos de variada procedencia, da que pensar. No es un problema jur\u00eddico, ni de soberan\u00eda, ni de v\u00edctimas, sino poco a poco de convicciones morales en la vida p\u00fablica democr\u00e1tica. <\/p>\n<p>Es evidente que lo que necesitamos la mayor\u00eda de nosotros es dar un grito de indignaci\u00f3n solidaria con las v\u00edctimas del terrorismo. Y sobre todo entendemos que ellas lo den y nos lo reclamen. Es l\u00f3gico apoyar su protesta moral, pero jur\u00eddicamente tenemos que obedecer al derecho com\u00fan. Si perdemos el sentido del derecho y su respeto, si dudamos de que la ley es universal, nadie tiene por qu\u00e9 respetarnos. Esta es la gran diferencia con los terroristas y la delincuencia m\u00e1s cruenta: Que nosotros nos comprometemos a respetar nuestro derecho com\u00fan democr\u00e1tico, tambi\u00e9n cuando protege los derechos de nuestros enemigos. Y lo hacemos no s\u00f3lo y primero por razones pr\u00e1cticas, &#8211; asegurarnos su respeto y mientras lo hagan -, sino porque entendemos la ley como un pacto entre personas que lo son siempre y de forma indisponible, \u00a1aunque se hayan comportado como bestias! Esta es la gran cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Por tanto, la lecci\u00f3n social que yo saco es que del respeto de la \u00e9tica en nuestra ley, siempre salimos fortalecidos. Salimos fortalecidos para exigir una y mil veces los derechos humanos de las v\u00edctimas por quienes fueron sus verdugos. La \u00e9tica llama a la \u00e9tica, y m\u00e1s pronto que tarde, debilita la causa de aquellos que se asoman al derecho democr\u00e1tico en fraude de ley: s\u00f3lo cuando les beneficia. Esta es una lecci\u00f3n moral que cuesta aceptar. Nuestra mente social es cainita y nos llama a la venganza, pero al cabo en una democracia la \u00fanica oportunidad que tiene la \u00e9tica es serlo siempre del valor indisponible de la persona, y tambi\u00e9n al castigar a quienes la quieren destruir. Este idealismo \u00e9tico no es quim\u00e9rico ni sometido, ni un buenismo juvenil, sino la raz\u00f3n \u00faltima de por qu\u00e9 te exijo, \u201cno me hagas da\u00f1o, aunque yo sea m\u00e1s d\u00e9bil que t\u00fa\u201d, y por qu\u00e9 me comprometo a lo mismo, aunque sea m\u00e1s fuerte que t\u00fa.<\/p>\n<p>Esta \u00e9tica de la dignidad com\u00fan de la democracia y su gente es ley suprema en la recuperaci\u00f3n de la memoria, dignidad y justicia de las v\u00edctimas. Las v\u00edctimas, &#8211; su memoria, dignidad y justicia -, dependen en extrema medida y en cada caso, de que esta \u00e9tica democr\u00e1tica, y el respeto de la ley, reluzcan en medio de todos y sobre todos. Yo no creo en paces que traigan el cielo a la tierra, pero s\u00ed creo en la modestia de aceptar que la \u00e9tica de los derechos humanos, en una democracia, es el espejo que nos devuelve a todos la imagen de nuestra (in)humanidad, ayer y ma\u00f1ana. Por eso digo que la sentencia de Estrasburgo tuvo y tiene esta virtualidad a\u00f1adida: limpiar el espejo moral en el que nos miramos y exigimos que lo hagan los terroristas que no se han arrepentido. No lo van a hacer, &#8211; lo s\u00e9 -, no lo van a hacer muchos ni todav\u00eda, pero s\u00e9 que es la plaza en que debo esperarlos sin moverme. Ellos tienen que venir, y cuando reclamen sus derechos, yo le dir\u00e9, \u201cs\u00ed, en la plaza p\u00fablica de los derechos de todos y a la luz del d\u00eda\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 fue lo nuevo en la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo? Todos hemos escuchado a estas alturas mil opiniones casi siempre bien razonadas sobre lo que hay en juego. 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