{"id":300,"date":"2012-06-06T09:51:57","date_gmt":"2012-06-06T09:51:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=300"},"modified":"2012-06-06T09:51:57","modified_gmt":"2012-06-06T09:51:57","slug":"de-la-misa-y-la-solidaridad-en-la-crisis-y-sin-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2012\/06\/06\/de-la-misa-y-la-solidaridad-en-la-crisis-y-sin-crisis\/","title":{"rendered":"De la Misa y la solidaridad en la crisis (y sin crisis)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/Iglesia-Navaridas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-301\" title=\"Iglesia Navaridas\" src=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/Iglesia-Navaridas.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/Iglesia-Navaridas.jpg 848w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/Iglesia-Navaridas-300x231.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/Iglesia-Navaridas-768x592.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El Cuerpo y la Sangre de Cristo (B) Marcos 14, 12-16<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: small;\">EUCARIST\u00cdA Y CRISIS<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em>JOS\u00c9 ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><em>SAN SEBASTI\u00c1N (GUIPUZCOA).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"blocked::http:\/\/www.eclesalia.net\/\" href=\"http:\/\/www.eclesalia.net\/\" rel=\"external nofollow\">ECLESALIA<\/a>,06\/06\/12.- Todos los cristianos lo sabemos. La eucarist\u00eda dominical se puede convertir f\u00e1cilmente en un &#8220;refugio religioso&#8221; que nos protege de la vida conflictiva en la que nos movemos a lo largo de la semana. Es tentador ir a misa para compartir una experiencia religiosa que nos permite descansar de los problemas, tensiones y malas noticias que nos presionan por todas partes.<\/p>\n<p>A veces somos sensibles a lo que afecta a la dignidad de la celebraci\u00f3n, pero nos preocupa menos olvidarnos de las exigencias que entra\u00f1a celebrar la cena del Se\u00f1or. Nos molesta que un sacerdote no se atenga estrictamente a la normativa ritual, pero podemos seguir celebrando rutinariamente la misa, sin escuchar las llamadas del Evangelio.<\/p>\n<p>El riesgo siempre es el mismo: Comulgar con Cristo en lo \u00edntimo del coraz\u00f3n, sin preocuparnos de comulgar con los hermanos que sufren. Compartir el pan de la eucarist\u00eda e ignorar el hambre de millones de hermanos privados de pan, de justicia y de futuro.<\/p>\n<p>En los pr\u00f3ximos a\u00f1os se van a ir agravando los efectos de la crisis mucho m\u00e1s de lo que nos tem\u00edamos. La cascada de medidas que se nos dictan de manera inapelable e implacable ir\u00e1n haciendo crecer entre nosotros una desigualdad injusta. Iremos viendo c\u00f3mo personas de nuestro entorno m\u00e1s o menos cercano se van empobreciendo hasta quedar a merced de un futuro incierto e imprevisible.<\/p>\n<p>Conoceremos de cerca inmigrantes privados de asistencia sanitaria, enfermos sin saber c\u00f3mo resolver sus problemas de salud o medicaci\u00f3n, familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas por el desahucio, gente desasistida, j\u00f3venes sin un futuro nada claro&#8230; No lo podremos evitar. O endurecemos nuestros h\u00e1bitos ego\u00edstas de siempre o nos hacemos m\u00e1s solidarios.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda en medio de esta sociedad en crisis puede ser un lugar de concienciaci\u00f3n. Necesitamos liberarnos de una cultura individualista que nos ha acostumbrado a vivir pensando solo en nuestros propios intereses, para aprender sencillamente a ser m\u00e1s humanos. Toda la eucarist\u00eda est\u00e1 orientada a crear fraternidad.<\/p>\n<p>No es normal escuchar todos los domingos a lo largo del a\u00f1o el Evangelio de Jes\u00fas, sin reaccionar ante sus llamadas. No podemos pedir al Padre &#8220;el pan nuestro de cada d\u00eda&#8221; sin pensar en aquellos que tienen dificultades para obtenerlo. No podemos comulgar con Jes\u00fas sin hacernos m\u00e1s generosos y solidarios. No podemos darnos la paz unos a otros sin estar dispuestos a tender una mano a quienes est\u00e1n m\u00e1s solos e indefensos ante la crisis. (<strong>Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusi\u00f3n de sus art\u00edculos, indicando su procedencia).\u00a0<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; El Cuerpo y la Sangre de Cristo (B) Marcos 14, 12-16 EUCARIST\u00cdA Y CRISIS JOS\u00c9 ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net SAN SEBASTI\u00c1N (GUIPUZCOA). &nbsp; ECLESALIA,06\/06\/12.- Todos los cristianos lo sabemos. 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