{"id":296,"date":"2012-06-04T09:15:56","date_gmt":"2012-06-04T09:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=296"},"modified":"2012-06-04T09:15:56","modified_gmt":"2012-06-04T09:15:56","slug":"cambiar-la-sociedad-o-cambiar-a-los-desvergonzados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2012\/06\/04\/cambiar-la-sociedad-o-cambiar-a-los-desvergonzados\/","title":{"rendered":"\u00bfCambiar la sociedad o cambiar a los desvergonzados?"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<a href=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/1335946376_636749_1335946955_portada_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-297\" title=\"1335946376_636749_1335946955_portada_normal\" src=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/1335946376_636749_1335946955_portada_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/1335946376_636749_1335946955_portada_normal.jpg 418w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/06\/1335946376_636749_1335946955_portada_normal-300x165.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Comparto con muchos que la <em>cuesti\u00f3n social<\/em> m\u00e1s relevante es c\u00f3mo hacer un mundo m\u00e1s justo para todos. \u00bfQu\u00e9 otro objetivo <em>pol\u00edtico<\/em> puede preceder al derecho a la <em>vida digna <\/em>de las personas? Al considerar este reto en t\u00e9rminos muy sencillos, se suele apelar a que <em>\u201csi cambiamos cada uno de nosotros, cambiar\u00e1 el mundo\u201d. <\/em><strong>Le he dado muchas vueltas a esta m\u00e1xima y a fe que siempre la encuentro ingenua; sana, pero ingenua; si viene del mundo espiritual, el mundo de la creaci\u00f3n <em>cultural y religiosa<\/em>, pienso en su natural querencia por explicar la historia desde las conciencias y las ideas, siempre tan cierta como propensa al exceso idealista; pero si viene del mundo <em>pr\u00e1ctico<\/em>, el mundo de la construcci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica, me f\u00edo menos, y la acojo directamente como <em>ideolog\u00eda<\/em> de lo individual y privado, poco o nada depurada de intereses de poder.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El caso es que, muchas veces, la gente quiere <em>cambiarse a s\u00ed misma<\/em> para mejorar el mundo, o al menos no ser un delincuente contra la vida en com\u00fan justa, y lo traduce en solidaridad cotidiana y local. Es gente con la que puedes contar para lo m\u00e1s cercano y humano que la vida diaria nos plantea. Una asociaci\u00f3n de barrio, un movimiento por la paz, una acci\u00f3n social de c\u00e1ritas, una plataforma ecol\u00f3gica, un voluntariado humanista. Una ciudadan\u00eda sin presencias p\u00fablicas de primer orden, en la mayor\u00eda de los casos, pero con una entrega impagable de su tiempo y sus afectos. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0Creo, sin embargo, que deben repensar <em>socialmente<\/em> su compromiso. La idea de que si quieres cambiar el mundo a mejor, tienes que cambiarte a ti mismo, es irrenunciable; <em>pero<\/em> no primero, <em>sino a la vez<\/em>; el prop\u00f3sito de cambiarnos a nosotros mismos, concebido como proceso de mejora interior de las personas, no puede vivirse desconectado de nuestra <em>condici\u00f3n<\/em> social e hist\u00f3rica, de las relaciones, instituciones y estructuras en que vivimos, y cuya transformaci\u00f3n es simult\u00e1nea y tan necesaria como la m\u00e1s personal e interior. U<\/strong>n <em>desvergonzado<\/em>, que no tenga en sus manos las leyes y el poder, lo tiene m\u00e1s dif\u00edcil. Este es el equilibrio de personas y estructuras.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En la cultura moderna hay un concepto que nos trae de cabeza, y que al final est\u00e1 presente en todos nuestros debates. Es la <em>praxis<\/em> <em>social <\/em>como praxis <em>liberadora<\/em> del ser humano. Muchos de nosotros, ciudadanos <em>modernos<\/em>, hemos acogido bien la <em>praxis liberadora<\/em> como <em>uso cr\u00edtico de la raz\u00f3n<\/em> para liberarnos de las alienaciones intelectuales, sicol\u00f3gica y morales. Sospechamos con raz\u00f3n de muchos lugares comunes de nuestra mente y conciencia, porque nos sabemos f\u00e1ciles a enga\u00f1ar y a enga\u00f1arnos. Hemos mejorado mucho en libertad de pensamiento con el uso cr\u00edtico de la raz\u00f3n humana. Pero pocos de nosotros, los <em>modernos<\/em>, hemos acogido bien la <em>praxis liberadora<\/em> en su significado de <em>cambio de las estructuras sociales<\/em>, las que a menudo nos impiden el uso cr\u00edtico de la raz\u00f3n y nos siguen teniendo, de hecho, <em>alienados<\/em>. Felices de nuestra libertad moderna, al compararnos con las \u201cgeneraciones pasadas\u201d, somos ingenuos, como ellos, al pretender ser libres y, <em>a la vez<\/em>, permitir el peso de los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos que nos dominan. Presumimos de vivir desalienados, <em>teor\u00e9ticamente<\/em>, mientras ignoramos, o aceptamos con resignaci\u00f3n, todo aquello que <em>pol\u00edtica y econ\u00f3micamente<\/em> merma nuestra libertad de ciudadanos y personas. Al pensar la pol\u00edtica como pol\u00edtica, y no otra cosa (<em>D. Innerarity<\/em>), nos exigimos ser realistas y lo somos hasta el exceso. La alienaci\u00f3n <em>material<\/em> de nuestra libertad <em>social<\/em> es, en consecuencia, clara y extrema, y, para muchos conciudadanos, libertad <em>negada<\/em> por la falta de un <em>trabajo decente<\/em> que les permita vivir <em>humanamente<\/em> a ellos y sus familias. Ignorar estos hechos sociales, la vida indigna de tantas v\u00edctimas de la crisis social y financiera, y la responsabilidad humana compartida que tenemos en ellos, es vivir <em>alienados<\/em> en cuanto a las condiciones de nuestra <em>libertad<\/em>. <em>Interesadamente<\/em> alienados, por cierto, cuanto mayor es el <em>poder<\/em>, la <em>propiedad<\/em> y el <em>salario<\/em> de que disfrutamos. Siempre hay una proporci\u00f3n en las responsabilidades. La capacidad de autoenga\u00f1o social en el ser humano es proverbial.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo esto requiere m\u00e1s matices, pero nuestras propuestas de mejora tienen que verificarse plenas de sentido en los dos recorridos advertidos de la praxis liberadora, la personal y la social. Los grupos pol\u00edticos y la inmensa red de sujetos sociales de la vida civil, incluidas las iglesias, tienen que definirse, \u00a1m\u00e1s en los hechos que en las palabras!, acerca del concepto de <em>praxis liberadora<\/em> que acogen al pensar, actuar y ser; o de otro modo, a qu\u00e9 <em>alienaciones<\/em> pretenden responder, c\u00f3mo quieren hacerlo y desde qui\u00e9nes en primer lugar.<\/strong> El genial pensador brit\u00e1nico, Tony Judt, <em>Algo va mal<\/em>,\u00a0 (Taurus, 2010), escribi\u00f3 que, hoy, \u201csomos individuos aislados que luchan desesperadamente por su propio provecho, por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n. Es la dictadura de lo privado como ley fundamental de la historia social, y as\u00ed, no hay salida\u201d. Cabe, por tanto, la denuncia <em>\u00e9tica<\/em> en el an\u00e1lisis social m\u00e1s riguroso. Porque sin moral del <em>bien com\u00fan<\/em> no hay futuro personal, y sin condiciones <em>materiales<\/em> del bien com\u00fan, tampoco.<strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Jos\u00e9 Ignacio Calleja <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Profesor de Moral Social Cristiana<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Vitoria-Gasteiz<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Correo, 31 de Mayo de 2012<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Comparto con muchos que la cuesti\u00f3n social m\u00e1s relevante es c\u00f3mo hacer un mundo m\u00e1s justo para todos. \u00bfQu\u00e9 otro objetivo pol\u00edtico puede preceder al derecho a la vida digna de las personas? Al considerar este reto en t\u00e9rminos muy sencillos, se suele apelar a que \u201csi cambiamos cada uno de nosotros, cambiar\u00e1 el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/296"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=296"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/296\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}