{"id":131,"date":"2012-02-05T14:29:16","date_gmt":"2012-02-05T14:29:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=131"},"modified":"2012-02-05T14:29:16","modified_gmt":"2012-02-05T14:29:16","slug":"a-la-reconciliacion-por-el-reconocimiento-del-otro-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2012\/02\/05\/a-la-reconciliacion-por-el-reconocimiento-del-otro-i\/","title":{"rendered":"A la reconciliaci\u00f3n por el reconocimiento del otro (I)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<a href=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/02\/pro_photo1328359732.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-132\" title=\"pro_photo1328359732\" src=\"\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/02\/pro_photo1328359732.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"176\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/02\/pro_photo1328359732.jpg 340w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2012\/02\/pro_photo1328359732-300x176.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando nos preguntamos por la <em>reconciliaci\u00f3n<\/em> en nuestras vidas cotidianas, en nuestra sociedad y en el mundo, estamos pensando en una <em>realidad social<\/em> que nos desazona y quisi\u00e9ramos mejor a todas luces. Pero, \u00bfqu\u00e9 hay detr\u00e1s de esa inquietud? Decimos que en un mundo tan complejo y diverso como el nuestro, (y en cada sociedad como la nuestra), la aceptaci\u00f3n del <em>otro<\/em> es m\u00e1s dif\u00edcil que nunca. Pero, \u00bfes as\u00ed? S\u00f3lo hasta cierto punto. En realidad contamos con modos de comunicaci\u00f3n que ponen a alcance de nuestra <em>mente<\/em>, y con facilidad, la condici\u00f3n igual, incondicionalmente igual, de todos y cada uno de los seres humanos. Ellos, estos seres humanos, y los pueblos, nos aparecen absolutamente iguales a nosotros en toda su val\u00eda de ser, en los derechos y deberes fundamentales que les\u00a0 corresponden.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es evidente que el lector o lectora de estas modestas l\u00edneas se ha dado cuenta de que, para hablar de la reconciliaci\u00f3n en nuestra diaria convivencia, me he ido a la pregunta por el <em>reconocimiento del otro<\/em>. Claro, es imposible pensar en la reconciliaci\u00f3n personal, familiar o social, sin pasar con nota sobre el reconocimiento de los dem\u00e1s en sus diferencias leg\u00edtimas y denunciando, a la vez, lo que es desigualdad e injusticia. Aquello, las <em>diferencias<\/em> que expresan diversidad humana, es leg\u00edtimo exigir y justo respetar; esto, la <em>desigualdad<\/em> que expresa injusticia y privilegio, y los consagra, es inaceptable que perdure si vamos a vivir como <em>personas<\/em>. Y este es el primer gran debate y fuente de conflictos. Cada uno de nosotros piensa, o hace como que lo cree, que <em>lo propio<\/em> es derecho inalienable e imperecedero. El argumento de \u201clo he heredado\u201d, o \u201ces la tradici\u00f3n de mis mayores\u201d, o es \u201cde toda la vida\u201d, \u00a0o \u201ces de mi pa\u00eds\u201d, nos librer\u00eda de su discernimiento en profundidad, tanto en clave \u00e9tica (las personas somos iguales), como religiosa (todos somos hijos del \u00fanico Dios). No es f\u00e1cil sincerarnos entre nosotros. Hay muchos intereses materiales en juego, y muchos intereses tambi\u00e9n <em>morales<\/em> y <em>sicol\u00f3gicos<\/em> en todo esto. Incluso con lo que he dicho hasta el momento, queda mucho camino por aclarar, sobre todo si nos ponemos a la defensiva. Yo puedo destripar el mejor argumento moral sobre la persona y lo justo. Me basta con apelar a lo debido a mi esfuerzo, o al sacrificio que hicieron los m\u00edos, o a los derechos por conservar el patrimonio espiritual y moral de mi pa\u00eds\u2026 hay muchos modos de cuestionar lo de \u201cel otro, incondicionalmente igual a m\u00ed, y leg\u00edtimamente distinto\u201d. Y sin embargo, cada puesta en cuesti\u00f3n, decae en cuanto utilizamos esta pauta del discernimiento \u00e9tico: ponte en el lugar del otro, vive su historia, particularmente del otro m\u00e1s d\u00e9bil y olvidado, sin culpa propia, y ahora c\u00f3mo lo ves, qu\u00e9 piensas desde esa nueva perspectiva. En el mundo <em>cristiano<\/em>, hablando de principios, esto es elemental. Todos tenemos clara la particular implicaci\u00f3n del Dios de Jes\u00fas, y de Jesucristo por tanto, en la vida y dignidad de los m\u00e1s pobres de la tierra. Por la particularidad de los m\u00e1s d\u00e9biles y olvidados a la universalidad de la salvaci\u00f3n de Dios. No hay caminos intermedios o pactados, con rebaja de condiciones para buscar el punto medio y un poco menos <em>inc\u00f3modo<\/em>. En el mundo <em>laico<\/em>, mundo tambi\u00e9n de los cristianos, pero referido ahora a quienes leen la vida sin referencias religiosas de sentido final, es algo m\u00e1s dif\u00edcil mostrar esa misma primac\u00eda moral de los \u00faltimos en la justicia com\u00fan. Pero tampoco hay que ser un lince para entender que en situaciones de desigualdad evidente e injusta, el punto adecuado de valoraci\u00f3n moral y social de la vida no puede ser otro que el de los marginados y excluidos de la com\u00fan humanidad, pues es obvio que est\u00e1 en juego su <em>dignidad<\/em>. Y si est\u00e1 la de ellos, tambi\u00e9n la nuestra, pues \u00bfc\u00f3mo ser dignos si vivimos irresponsable, y hasta abusivamente, junto a la raqu\u00edtica dignidad de otros?; \u00bfc\u00f3mo ser dignos, sobre todo, cuando se trata de una vida <em>indigna <\/em>para millones y millones de <em>inocentes<\/em>? Bien, parece que este camino del reconocimiento del <em>otro <\/em>ha podido quedar claro en cuanto a lo que aporta a la reconciliaci\u00f3n social cotidiana.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando nos preguntamos por la reconciliaci\u00f3n en nuestras vidas cotidianas, en nuestra sociedad y en el mundo, estamos pensando en una realidad social que nos desazona y quisi\u00e9ramos mejor a todas luces. 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