{"id":1050,"date":"2018-06-27T17:20:53","date_gmt":"2018-06-27T17:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/?p=1050"},"modified":"2018-06-27T17:20:53","modified_gmt":"2018-06-27T17:20:53","slug":"escuchar-a-dios-en-el-compromiso-por-la-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/2018\/06\/27\/escuchar-a-dios-en-el-compromiso-por-la-justicia\/","title":{"rendered":"Escuchar a Dios en el compromiso por la justicia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/10-390x180.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-696\" src=\"\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/10-390x180.jpg\" alt=\"10--390x180\" width=\"390\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/10-390x180.jpg 390w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2013\/11\/10-390x180-300x138.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>(<strong>De<\/strong> <em>escuchar a Dios en la lucha por la justicia<\/em> <strong>a<\/strong> <em>escuchar a los pobres <strong>para<\/strong> acertar <strong>con<\/strong> el Dios <strong>de<\/strong> Jes\u00fas<\/em>)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al recibir el encargo de una respuesta en clave de <em>teolog\u00eda pr\u00e1ctica <\/em>a este t\u00edtulo, el instinto de <em>fil\u00f3sofo social<\/em> me llama por el camino previo de c\u00f3mo ha buscado nuestra cultura a Dios en la justicia. Estoy convencido de que voy a responder, as\u00ed, a varias cuestiones que no me hab\u00e9is propuesto, pero tambi\u00e9n creo que son necesarias para entender las que s\u00ed me hab\u00e9is planteado. No nos lo debemos poner demasiado sencillo -pienso- en unas <em>jornadas de teolog\u00eda pastoral<\/em> y entrar de inmediato por el cauce de un discurso religioso que llega a Dios f\u00e1cilmente desde la <em>indignaci\u00f3n<\/em> por la injusticia (<em>no hay derecho<\/em>) y la <em>implicaci\u00f3n<\/em> personal y pol\u00edtica contra ella (<em>toma mi mano y vayamos juntos<\/em>); algo as\u00ed como una lectura de la Palabra bajo el prisma de la pr\u00e1ctica de la justicia junto a los pobres, para descubrir ah\u00ed al Dios <em>misericordioso<\/em> que se revela y el Reinado para los <em>bienaventurados<\/em> que nace entre dolores de parto: \u201cbuscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u201d (Mt 6, 33; Lc 12, 31); lo que Ellacur\u00eda expresaba en su ya imperecedero, \u201c<em>hacerse cargo de la realidad\/ver, cargar con ella\/juzgar y encargarse\/actuar<\/em>\u201d. Por tanto, vayamos m\u00e1s despacio y antes de llegar a ese modo de tomar el tema, con honestidad y calma, permitidme pensar en la historia de la injusticia y de la lucha contra ella, y contar <em>otras dos respuestas<\/em> <em>(pre-teol\u00f3gicas) <\/em>alrededor de la pregunta por <em>Dios en la justicia<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1)<\/strong> La <strong><em>primera<\/em><\/strong> es de \u00edndole <strong><em>filos\u00f3fica<\/em><\/strong> y muy <em>pr\u00e1ctica<\/em> a la vez. Aunque parezca lejana a la mayor\u00eda de nosotros, est\u00e1 supuesta en nuestros di\u00e1logos a cada paso. La pensamos como \u201c<em>de la justicia a Dios, porque Dios es la \u00fanica posibilidad de fundamentar incondicionalmente la justicia<\/em>\u201d. Parece una perspectiva innecesaria pero surge por doquier cuando decimos que no es posible estar por la <em>justicia natural<\/em>, si no se cree que hay un Dios que la fundamenta. <em>Sin Dios, todo est\u00e1 permitido<\/em>, que dir\u00eda el cl\u00e1sico, o sin Dios, todo est\u00e1 perdido, que dicen tantos creyentes. Es una clave mucho m\u00e1s importante de lo que parece en la lucha por la justicia y en las convicciones que la sostienen. Porque la lucha por la justicia requiere de indignaci\u00f3n\/<em>conmoci\u00f3n<\/em> para echar a andar en un \u201c<em>no hay derecho<\/em>\u201d y requiere de <em>convicciones<\/em> para perseverar y <em>discernir<\/em>, pero, si la justicia no es un valor incondicional, \u00bfqu\u00e9 sucede? Dir\u00e9 algo de la respuesta a esta cuesti\u00f3n<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Podr\u00eda referirme a toda la DSI contempor\u00e1nea, pero lo hago por cercan\u00eda, a Benedicto XVI y sus intervenciones sobre el fundamento de la justicia. Y as\u00ed en la DCE<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> escribe que la fe, al partir de la perspectiva de Dios, libera a la raz\u00f3n de su ceguera y la ayuda a ser mejor ella misma y dar con la justicia. Dice, \u201cla fe permite a la raz\u00f3n desempe\u00f1ar del mejor modo su cometido y ver m\u00e1s claramente lo que le es propio\u2026, la Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n y la formaci\u00f3n \u00e9tica, su contribuci\u00f3n espec\u00edfica, para que <em>las exigencias de la justicia<\/em> sean comprensible y pol\u00edticamente realizables\u201d (28a); y en cuanto a las estructuras justas, tarea propia de la pol\u00edtica, \u201ca la Iglesia le corresponde contribuir a la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n (pol\u00edtica) y reavivar las fuerzas morales, sin lo cual no se instauran estructuras justas, ni \u00e9stas pueden ser operativa a largo plazo\u201d (29).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El propio Benedicto XVI, en otro momento de su magisterio social, en la CV 18<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, escribe que el verdadero desarrollo, como ense\u00f1ara Pablo VI en la PP<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, requiere autentificarse en un \u201chumanismo trascendental\u201d, es decir, referirse a Dios, pues en su defecto, cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de conocer el orden natural y el bien, se disipa. Y es que \u201cDios es el garante del verdadero desarrollo del hombre, en cuanto que habi\u00e9ndolo creado a su imagen y semejanza, funda tambi\u00e9n su dignidad trascendente\u2026\u201d (n 29)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, y \u201csin Dios, el hombre no sabe d\u00f3nde ir ni tampoco logra entender qui\u00e9n es\u2026 Por tanto, la fuerza m\u00e1s poderosa al servicio de un verdadero desarrollo es un humanismo cristiano\u2026 El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoci\u00f3n y realizaci\u00f3n de formas de vida social y civil\u2026\u201d, (<em>justas<\/em>) (n 78). La misma l\u00f3gica, aliviada, sigue Francisco en EG y LS<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>; lo hace de manera propia; la antropolog\u00eda truncada, o la cuesti\u00f3n social como cuesti\u00f3n antropol\u00f3gica, no impide un an\u00e1lisis <em>pol\u00edtico<\/em> de la crisis social; el fracaso de la antropolog\u00eda sin Dios es su raz\u00f3n cultural definitiva, pero <em>pol\u00edticamente<\/em> sigue necesitando de otras claves de comprensi\u00f3n y lucha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En fin, digo que estamos ante una clave constante en la teolog\u00eda moral y social cristiana m\u00e1s aceptada en la Iglesia, la que traduce de mil maneras que \u201cla religi\u00f3n es la sustancia de la cultura\u201d (Paul Tillich) y, en consecuencia, de la vida social justa. Lo mismo por el lado del <em>fundamento<\/em> de la vida social justa o del desarrollo <em>integral<\/em> de la vida en com\u00fan, que por el lado de lo natural sobre la verdad, el bien y la belleza en la diversidad compleja de las culturas o sociedades, la teolog\u00eda m\u00e1s extendida ense\u00f1a que Dios es la \u00fanica realidad que las trasciende, las sostiene y las depura de un relativismo contextual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero Benedicto XVI, a quien he elegido como el \u00faltimo prohombre de esta m\u00e1xima teol\u00f3gica, no est\u00e1 s\u00f3lo en la cultural moderna. <em>J\u00fcrgen Habermas<\/em>, el reconocido fil\u00f3sofo alem\u00e1n, dice que para articular una forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica y justa, no se necesita la religi\u00f3n ni, en general, las metaf\u00edsicas; sin embargo, en la dimensi\u00f3n de <em>las motivaciones<\/em>, cree que decir esto es m\u00e1s delicado, pues \u201cpueden ser necesarias religiones, cosmovisiones o metaf\u00edsicas\u2026 para motivar a los ciudadanos a participar en el proceso pol\u00edtico democr\u00e1tico que garantiza la justicia. Cuando se deja de lado este fundamento, las <em>motivaciones<\/em>, podemos entrar en una <em>secularizaci\u00f3n descarrilada<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. El <em>estado<\/em> democr\u00e1tico depende de la solidaridad c\u00edvica, de las motivaciones \u00e9ticas fuertes, y si esto sufre, la democracia est\u00e1 amenazada de quiebra y la sociedad civilizada se desintegra, concluye.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No me hab\u00e9is invitado a tratar esta cuesti\u00f3n en profundidad. Mejor para m\u00ed. Comparto que una fundamentaci\u00f3n <em>aut\u00f3noma<\/em> de los derechos humanos, de la dignidad incondicional que los sustenta, no es tan f\u00e1cil de verificar de forma \u00faltima, un\u00edvoca y universal en el \u00e1mbito de la <em>raz\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. No pocos fil\u00f3sofos advierten -con buen criterio- que la cuesti\u00f3n de los derechos humanos es ante todo la del acuerdo en su relaci\u00f3n y contenido (<em>Victoria Camps<\/em>), o la de su cumplimiento y respeto efectivo por todos y para todos (<em>Norberto Bobbio<\/em>), pues los derechos humanos sin duda son universales, prosigue este \u00faltimo, &#8220;<em>en el sentido en que universal significa no algo dado objetivamente, sino subjetivamente acogido por el universo de los hombres<\/em>&#8220;<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, y tal logro es lo decisivo. Esta soluci\u00f3n es correcta e inteligente, pero considero imprescindible seguir indagando en una fundamentaci\u00f3n &#8220;<em>cr\u00edtica<\/em>&#8221; de la universalidad e interdependencia de los DH: <em>todos los derechos de todas las personas<\/em> (de los pueblos, la vida y la Tierra misma)<em>, y en este momento y lugar<\/em>. La ventaja de la teolog\u00eda est\u00e1 en la fundamentaci\u00f3n rotunda de la dignidad de todos y cada uno de los humanos, incluso <em>cuando obramos indignamente<\/em> si bien ahora reconozco muy sinceramente que el camino de la fe nunca debe <em>sustituir<\/em> al de la raz\u00f3n, ni menos a\u00fan, plantearlo como un <em>atajo<\/em> para alcanzar con facilidad lo que la raz\u00f3n humana logra con mucha discusi\u00f3n y matiz. Como me gusta decir, la fe prolonga el fundamento aut\u00f3nomo de la <em>dignidad<\/em> humana, sin evitar ese recorrido; lo ilumina con su peculiar convicci\u00f3n y lo traslada al \u00e1mbito propio de la <em>teolog\u00eda<\/em>, sin sustituirlo ni obligar a sus conclusiones religiosas. El camino de la raz\u00f3n humana siempre es <em>a la medida de los humanos<\/em>, y muchos hombres y mujeres de bien no pueden ir m\u00e1s all\u00e1 del nivel de la raz\u00f3n \u00e9tica en su conciencia; es muy respetable, y creemos que en una raz\u00f3n <em>a la medida de los humanos<\/em> hay margen para reconocer, fundar y preservar <em>con garant\u00eda inequ\u00edvoca<\/em> la dignidad humana de todos y de la comunidad de vida de todo lo creado. Gracias a Dios, si se me permite decirlo as\u00ed, la historia muestra que esto es posible; como es verdad, tambi\u00e9n, que el silencio sobre la vocaci\u00f3n de <em>trascendencia<\/em> del ser humano no pocas veces, y m\u00e1s en la cultura contempor\u00e1nea, ha aproximado a muchas personas y quiz\u00e1 a sociedades enteras al terreno pantanoso del nihilismo <em>cosmovisional<\/em> y <em>pr\u00e1ctico<\/em>. Es a lo que me refer\u00eda antes desde la DSI y con las referencias a <em>J. Habermas<\/em>. Todos sabemos lo que representa este vac\u00edo de \u201c<em>Absoluto<\/em>\u201d en la vida personal y social. Vac\u00edo de \u201c<em>Absoluto<\/em>\u201d, no lo olvidemos, que puede cobrar la forma de increencia y la forma de religi\u00f3n deformada como idolatr\u00eda de un <em>Dios<\/em> falso, en cuyo nombre se crucifica mil veces a su <em>Jes\u00fas<\/em> <em>samaritano<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> porque no se somete <em>al Templo, el Culto y la Ley<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2)<\/strong> La <strong><em>segunda<\/em><\/strong> respuesta sobre la misma cuesti\u00f3n, <strong><em>por la justicia hasta Dios<\/em><\/strong>, es un cl\u00e1sico de la <strong><em>teolog\u00eda<\/em><\/strong>, muy apreciada por ella, tambi\u00e9n en Benedicto XVI, y antes, en la teolog\u00eda <em>pol\u00edtica<\/em> de J. B. Metz, en la teolog\u00eda de la <em>esperanza<\/em> de J. Moltmann, o en la teolog\u00eda de la historia de la <em>encarnaci\u00f3n<\/em> de E. Schillebeeckx, entre otros maestros de la fe. La formulo de esta manera y de inmediato, \u201c<em>de la justicia hasta Dios, como la \u00fanica posibilidad de que las v\u00edctimas de la historia tengan la salvaci\u00f3n que les pertenece<\/em>\u201d. Una perspectiva apasionante que tambi\u00e9n ha llegado a nosotros a trav\u00e9s de la <em>Escuela de Frankfurt<\/em> en filosof\u00eda. Su impacto en el pensamiento cristiano contempor\u00e1neo, sin embargo, es relativo; quiz\u00e1 por la complejidad del planteamiento y tambi\u00e9n por un defecto de base. Que la historia de las v\u00edctimas siga una trayectoria de fracaso definitivo y que su muerte absolutamente injusta termine en la muerte, nos ha de parecer inaceptable, pero eso no hace necesario a Dios si, previamente, no estamos por una cosmovisi\u00f3n de la vida humana con <em>sentido<\/em>. Si la vida no tiene sentido final\u2026 He aqu\u00ed el p\u00f3rtico de una teodicea siempre inconclusa y eterna. \u201c\u00bf<em>C\u00f3mo puedo creer en Dios, cuando permite la muerte de un ni\u00f1o inocente<\/em>?\u201d, pregunta Iv\u00e1n en <em>Los hermanos Karamazov<\/em> de Dostoievski. Esta duda atraviesa el alma humana de mil formas y no pocos la responden culpando a Dios del silencio ante el grito de las v\u00edctimas y, al cambo, negando que exista<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta cuesti\u00f3n le atrajo a Benedicto XVI, al cabo un pensador, como se manifest\u00f3 en su visita al campo de concentraci\u00f3n de <em>Auschwitz <\/em>(Polonia)<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, un domingo del 2006. <em>\u201c<\/em><em>\u00bfPor qu\u00e9, Se\u00f1or, callaste? \u00bfPor qu\u00e9 toleraste todo esto?\u201d,<\/em> comienza gritando el Papa, y va reflexionando en clave de esperanza; su confianza en que Dios nunca m\u00e1s lo permita y su fe en que acoja en Jesucristo el sacrificio redentor de los inocentes. Sorprendentemente, no hay mucho m\u00e1s en su respuesta, pero es claro que la desaz\u00f3n lo toma muy adentro. No ser\u00e1 la \u00faltima vez que exponga al p\u00fablico su conciencia ante el (sin)sentido del dolor de las v\u00edctimas y la fe en Dios. Tal es la clave de la enc\u00edclica <em>Spe salvi<\/em>, o <em>En esperanza fuimos salvados<\/em>, de 30 de noviembre de 2007, y a ella remito. El Papa Ratzinger, sin duda, asum\u00eda sin complejos el grito existencial de que Dios existe porque la muerte de los inocentes, de otro modo, no tendr\u00eda un sentido de justicia final para ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y no est\u00e1 solo. La literatura, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda son ricas en voces y textos que han desarrollado esta clave con convicci\u00f3n e inteligencia, a la par que, a mi juicio, <em>inevitable insuficiencia<\/em>. Pienso desde la literatura y la filosof\u00eda, en <em>el anhelo de una justicia mayor<\/em> que dijera Bertolt <em>Brecht<\/em> y en la <em>nostalgia de una justicia trascendente<\/em> de Albert <em>Camus<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, o en \u00e9tica, pienso en la fuerza adquirida por \u201c<em>una \u00e9tica de la memoria<\/em>\u201d, la que cerca de nosotros proponen Reyes <em>Mate<\/em> y Jos\u00e9 Mar\u00eda <em>Mardones<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> y, antes y m\u00e1s lejos, Max <em>Horkhaimer<\/em> y Walter <em>Benjamin<\/em>. Para \u00e9stos \u00faltimos, la imposible fe filos\u00f3fica en Dios es, sin embargo, una muestra soberana de nuestro anhelo de esperanza; de esperanza en que la injusticia no tenga la \u00faltima palabra contra sus v\u00edctimas; cuando mueren las v\u00edctimas y los verdugos, cuando muere la conciencia que recuerda lo que sucedi\u00f3 -dir\u00e1 esta filosof\u00eda con vocaci\u00f3n teol\u00f3gica- el <em>olvido<\/em> se lleva todo en la injusticia para siempre, a no ser que queden en la conciencia de un Dios que haga justicia sobre vivos y muertos. Por eso mismo, Dios debiera existir, m\u00e1s a\u00fan, tiene que existir. La filosof\u00eda no puede permitirse reconocerlo -prosigue esta argumentaci\u00f3n-, pero quiz\u00e1 es posible una <em>teolog\u00eda<\/em> que sin ser una ciencia de lo divino, y menos a\u00fan de Dios, es leg\u00edtima y necesaria, una teolog\u00eda que abierta al anhelo de lo totalmente Otro responda a la pregunta por la justicia con las v\u00edctimas (Max <em>Horkhaimer<\/em>)<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Quiz\u00e1 es posible, y desde luego necesaria, una teolog\u00eda de la memoria, la protesta y la esperanza, cuando la historia ense\u00f1a que el estado de excepci\u00f3n que niega los derechos, para los vencedores, es excepci\u00f3n, pero para los perdedores y oprimidos, la suspensi\u00f3n de sus derechos es la regla (<em>Walter Benjamin<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bien, en esta conferencia, esta perspectiva \u00e9tica del tema la dejamos aqu\u00ed. Nuestro presente est\u00e1 construido sobre injusticias del pasado, que se ha dicho, y somos los herederos que las acogemos con complacencia cuando nos benefician; a menudo, sustituimos la responsabilidad en la justicia por la solidaridad-caridad, en el mejor de los casos, y seguimos nuestro camino en la historia. Y no, no debe ser as\u00ed; la \u00e9tica de la memoria compasiva con las v\u00edctimas reclama <em>justicia<\/em> como recuperaci\u00f3n de sus derechos, hoy, y reclama el compromiso de que nunca m\u00e1s se repetir\u00e1 esa cat\u00e1strofe moral contra nadie; es, por tanto, <em>justicia<\/em> que restaura y justicia que evita la barbarie contra otros en el presente y en el futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta filosof\u00eda con vocaci\u00f3n teol\u00f3gica, adem\u00e1s, no est\u00e1 sola; a ella subsigue una completa teolog\u00eda que en J. B. Metz hall\u00f3 su realizaci\u00f3n m\u00e1s influyente entre nosotros. En el cristianismo -pensaba \u00e9l- la pregunta por Dios ante el sufrimiento del inocente se ha transformado \u00a1qu\u00e9 pena! en la pregunta por Dios y la salvaci\u00f3n del pecador; la mirada cristiana ha ido pasando del sufrimiento del inocente a la cuesti\u00f3n del pecador y su salvaci\u00f3n, y \u201cel hambre y la sed de justicia\u201d del Reino de Dios de Jes\u00fas, declina en el horizonte de la fe. Recuperar la memoria del sufrimiento de las v\u00edctimas y la justicia de Dios con ellas, en la praxis hist\u00f3rica de los cristianos, es definitivo para la teolog\u00eda del Dios de Jesucristo<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>; porque la pregunta m\u00e1s sustantiva del pensamiento liberador no es qui\u00e9n atrapa <em>conceptualmente<\/em> mejor la experiencia humana, sino qui\u00e9n sufre y por qu\u00e9, y qui\u00e9n se hace por ello las preguntas m\u00e1s radicales, pues si no acertamos en las preguntas, las respuestas casi sobran; al acoger la palabra y la experiencia de las <em>v\u00edctimas<\/em>, al ponernos en su lugar, al hacernos su pr\u00f3jimo, la \u00e9tica se manifiesta como lo que es, \u00e9tica compasiva; por la memoria de las v\u00edctimas y la compasi\u00f3n que nos implica, a la universalidad de la justicia. Pero no cualquier compasi\u00f3n, sino la compasi\u00f3n <em>pol\u00edtica<\/em>, porque est\u00e1 en juego la <em>justicia liberadora<\/em> de las v\u00edctimas, la restauraci\u00f3n de unos derechos violados y no s\u00f3lo la compa\u00f1\u00eda de unas obras de misericordia; est\u00e1 en juego la justicia que reconoce que hay que revisar el pasado, indagar en c\u00f3mo hemos venido hasta la desigualdad extrema y las pobreza incontables, y corregirlo <em>pol\u00edticamente<\/em>. La teolog\u00eda, sin embargo, tiene alma propia en la compasi\u00f3n pol\u00edtica con las v\u00edctimas: <em>la fe en el Amor de Dios<\/em> que inspira nuestra <em>\u00e9tica de la compasi\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, que es memoria de la Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n de Jesucristo y de la Vida de las v\u00edctimas junto a s\u00ed. La teolog\u00eda de la fe cristiana es para Metz la salida natural de la \u00e9tica de la compasi\u00f3n en su sentido m\u00e1s radical, la \u00fanica que puede responder a \u201c\u00bf<em>d\u00f3nde est\u00e1 Dios en el momento de la cruz?&#8230; En la cruz misma<\/em>\u201d, y desde esa convicci\u00f3n, propone, hay que repensar lo divino y lo humano por entero. Tal es lo que intenta J. B. Metz, y como \u00e9l, J. Molmann y E. Schillebeeckx, o de una manera que nos ha llegado tan pr\u00f3xima en varios sentidos a nosotros, Jon Sobrino, Ignacio Ellacur\u00eda, Leonardo Boff y otros que por amistad no cito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su sencillez e impacto en mi persona, reclamo el ejemplo de la teolog\u00eda de Jon Sobrino. All\u00ed, la fe en Jesucristo tiene que ser comprendida y vivida desde las <em>v\u00edctimas<\/em>, y su vocaci\u00f3n radical es rehabilitadora de todos los crucificados de la historia, tiene vocaci\u00f3n <em>liberadora<\/em>. Jesucristo, en esta experiencia cristiana, es el Mes\u00edas, Cristo de Dios, y lo es como <em>buena nueva<\/em> del amor y la justicia misericordiosa de Dios para los pobres del mundo; una justicia que integra y universaliza sus significados en personas y dimensiones desde el \u00fanico lugar posible de la universalidad \u00e9tica y pol\u00edtica, desde las v\u00edctimas de la historia. La liberaci\u00f3n del Reino, la acci\u00f3n redentora de Dios en la historia \u00fanica de la salvaci\u00f3n, procede por la justicia y la misericordia para con los pobres de la vida<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Una formulaci\u00f3n provocativa lo representa de manera inequ\u00edvoca, \u201c<em>fuera de los pobres no hay salvaci\u00f3n<\/em>\u201d (extra pauperes nulla salus\u201d)<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>; Edward Schilleebeckx hab\u00eda adelantado con inteligencia m\u00e1xima que \u201c<em>fuera del mundo no hay salvaci\u00f3n<\/em>\u201d y Sobrino lo hace suyo como\u00a0 \u201c<em>fuera de los pobres no hay salvaci\u00f3n<\/em>\u201d -quiz\u00e1 en su origen de Gonz\u00e1lez Faus-, e Ignacio Ellacur\u00eda lo proyecta en \u201c<em>una civilizaci\u00f3n de la pobreza<\/em>\u201d, contra la miseria y por la solidaridad, o, en nuestros d\u00edas \u201c<em>de la sobriedad compartida<\/em>\u201d; en todos los casos, donde los pobres disfrutan la justicia y todos hacemos con ellos posible la nuestra; tal es la salida natural de una historia del mundo con sentido. S\u00f3lo una civilizaci\u00f3n de la pobreza -recalcar\u00e1 Ellacur\u00eda- puede redimirnos de la civilizaci\u00f3n de la riqueza; s\u00f3lo sus valores tienen potencial redentor para todos, porque dejan vivir a las v\u00edctimas y ayudan a todos a vivir dignamente. Y es que fuera de los pobres, de su liberaci\u00f3n en justicia y de los valores de su cultura, \u00bfd\u00f3nde hallar las ra\u00edces para una salvaci\u00f3n vivida como fraternidad de los hijos e hijas de Dios, de la familia de Dios en el mundo? <em>Los pobres nos evangelizan<\/em>, concluir\u00e1 en otro lenguaje m\u00e1s eclesial la misma teolog\u00eda y Francisco lo incorpora como vector definitivo de la misi\u00f3n eclesial (EG\/LS) <a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es cierto que tambi\u00e9n el mundo de los pobres, el abajo o reverso de la historia, conoce el pecado de mil modos, y tiene que convertirse de ello; pero los pecados no se compensan ni se equiparan para ignorar las responsabilidades propias. Si aceptamos primero las exigencias de una vida digna para todos, las de la justicia, ya nunca nos permitiremos encubrir la caridad en la injusticia. Los que ocultan la verdad de la no-violencia en la injusticia, dec\u00eda alguna vez Gonz\u00e1lez Faus, no pueden apelar a Jes\u00fas. Lo recuerdo ahora para leerlo en clave de injusticia social: los que ocultan la verdad de su <em>poder sin control<\/em> en el m\u00e9rito y la herencia, no pueden apelar a Jes\u00fas. Nadie puede escapar a <em>esto<\/em> idealizando la pobreza espiritual y pretendiendo una <em>conversi\u00f3n<\/em> que nos deja <em>ricos y evangelizados<\/em>. No hay atajos \u201cespirituales\u201d al Dios de Jesucristo y su Reinado. Nos confrontamos as\u00ed con la compasi\u00f3n y la justicia, o en lenguaje de Ellacur\u00eda, se trata de \u201cbajar de la cruz a los pueblos crucificados\u201d para que sea posible la justicia de la \u00fanica humanidad. La justicia con los pobres y las v\u00edctimas, por tanto, <em>a la luz de la fe,<\/em> es el camino que nos lleva hasta Dios, o mejor, que nos hacer sentir a nuestro lado al Dios de Jesucristo en el camino de la justicia con los pobres y, en ellos, con todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3)<\/strong> Por fin, de la mano de destacados cl\u00e1sicos de las teolog\u00edas de la praxis cristiana liberadora, hemos llegado a las puertas del <strong><em>tercer<\/em> modo<\/strong> de plantearnos la cuesti\u00f3n del camino de la justicia hacia Dios; lo formulo ya como <em>lucha<\/em> por la justicia, no s\u00f3lo pensamiento filos\u00f3fico sobre ella, y a\u00f1ado <em>\u201cde la lucha por justicia con los pobres a Dios, porque esa experiencia de vida es adecuada y hasta necesaria para descubrir al verdadero Dios y escucharlo\u201d<\/em>. Nuestras jornadas lo han titulado, <em>escuchar a Dios en la lucha por la justicia<\/em>. Ellas son m\u00e1s generosas que yo en lo que suponen, expresan una convicci\u00f3n por la que se me pregunta. Se puede y se debe escuchar a Dios en la lucha por la justicia. Ellas lo saben. Piensan ya en cristiano. Y yo lo creo y ahora tengo que hacer ver que esa convicci\u00f3n est\u00e1 as\u00ed, que escuchamos a Dios en la lucha por la justicia, que lo sentimos compa\u00f1ero, que lo descubrimos y que se nos revela en ella, y que esto tiene un <em>porqu\u00e9<\/em> y un <em>c\u00f3mo<\/em>, un <em>a qu\u00e9<\/em> Dios escuchamos ah\u00ed y <em>para qu\u00e9<\/em>. La confianza en la revelaci\u00f3n cristiana (Escritura, Tradici\u00f3n Viva y Experiencia integral del ser humano) nos ayuda en esta respuesta teol\u00f3gica y pastoral. He aqu\u00ed el camino que m\u00e1s veces hemos recorrido, el que est\u00e1 m\u00e1s a mano para escuchar a Dios, el que hizo Jes\u00fas, el que hacemos en su seguimiento, y no por ello m\u00e1s f\u00e1cil. En una reflexi\u00f3n entre cristianos, definitivo, pero no estar\u00eda bien que ignor\u00e1semos los anteriores, cuya desaz\u00f3n intelectual y moral nos afecta de lleno. \u00c9ste es ya interno a la fe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He trabajado recientemente la respuesta cristiana a <em>por qu\u00e9 <\/em>escuchamos a Dios en la lucha por la justicia y <em>a qu\u00e9 Dios<\/em> escuchamos ah\u00ed. Lo he traducido en la f\u00f3rmula de que <strong><em>la teolog\u00eda de la compasi\u00f3n de Dios<\/em> <em>y la cristolog\u00eda de la misericordia<\/em><\/strong> fluye por todo el Evangelio, o el <em>evangelio de la misericordia<\/em> fluye por doquier. O Dios en Cristo, es as\u00ed, <em>misericordia<\/em> entra\u00f1able, o en otro lenguaje, buena noticia de <em>justicia<\/em> <em>misericordiosa<\/em> que incluye y humaniza la vida de los pobres e insignificantes. No repetir\u00e9 aqu\u00ed cada uno de los argumentos y autores que en otro momento he expuesto<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><em>.<\/em> Elijo como ejemplo de lectura misericordiosa del mesianismo de Jes\u00fas<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> la de Jos\u00e9 Antonio <em>Pagola, <\/em>para el que \u201cha llegado el momento de recuperar la <em>compasi\u00f3n<\/em> como la herencia decisiva que ha dejado Jes\u00fas a la Humanidad\u2026 Lo que define a Dios no es el poder sino sus entra\u00f1as maternales de Padre. La <em>compasi\u00f3n<\/em> es el modo de ser de Dios, su manera de mirar el mundo y de reaccionar ante sus criaturas. \u00c9sta es la experiencia de Dios que Jes\u00fas comunica en sus par\u00e1bolas m\u00e1s conmovedoras, y la que inspira toda su trayectoria prof\u00e9tica\u2026 Jes\u00fas no puede experimentar a Dios por encima o al margen de la historia humana del sufrimiento<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Es la <em>compasi\u00f3n<\/em> de Dios la que hace a Jes\u00fas tan sensible al sufrimiento y a la humillaci\u00f3n de las gentes. Su pasi\u00f3n por el Dios de la compasi\u00f3n se traduce en compasi\u00f3n por el ser humano. Desde su experiencia radical de la compasi\u00f3n, Jes\u00fas introduce en la historia un principio decisivo de acci\u00f3n: <em>Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo<\/em>. Por eso, la <em>compasi\u00f3n<\/em> no es una virtud m\u00e1s, sino el \u00fanico camino para reaccionar ante el clamor de los que sufren y construir un mundo m\u00e1s humano, desde, con y por los <em>\u00faltimos<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Esta es la herencia de Jes\u00fas a toda la Humanidad\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho queda. Esta ortodoxia de la <em>misericordia<\/em> es quiz\u00e1 el lugar m\u00e1s com\u00fan de la teolog\u00eda cristiana de Dios y de los estudios b\u00edblicos que la sustentan, y a ello me remito con las palabras de un cl\u00e1sico de la ex\u00e9gesis luterana, <em>Joachim Jerem\u00edas<\/em>, cuando concluye as\u00ed: \u201cel Dios que Jes\u00fas <em>siente<\/em> es pura gratuidad y misericordia. No establece con los humanos unas relaciones de justicia, basadas en los m\u00e9ritos de \u00e9stos, sino fundadas en un amor desbordante, gratuito y misericordioso\u2026, yo hablo y act\u00fao de esta manera <em>porque Dios es as\u00ed<\/em>\u2026 Por eso\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. En esta l\u00f3gica -y retomo a Jos\u00e9 Antonio Pagola-, nosotros ya no decimos \u201c<em>sed santos porque yo, el Se\u00f1or, soy santo<\/em>\u201d (<em>Lev<\/em>. 19, 2), sino, en boca de Jes\u00fas, \u201c<em>sed compasivos como vuestro Padre del cielo es compasivo<\/em>\u201d (<em>Lc<\/em> 6, 36). Mejor a\u00fan, para nosotros la <em>santidad<\/em> del Dios de Jes\u00fas es su <em>compasi\u00f3n.<\/em> En Jes\u00fas la imagen de Dios cobra rasgos <em>maternales<\/em>, alguien que siente a los suyos como la madre percibe en su seno a la criatura que est\u00e1 engendrando; un Dios cuya ternura y misericordia son eternas -escribe Jes\u00fas Espeja<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>-. El Se\u00f1or es \u201cun Dios <em>compasivo<\/em> <em>(rahum)\u2026 <\/em>lento a la c\u00f3lera, y rico en piedad y leal\u201d (Ex 34, 6-9) -a\u00f1ade Gustavo Irraz\u00e1bal-, un concepto que remite al seno materno <em>(rehem)<\/em>, y que permite decir que Dios se define a s\u00ed mismo con la imagen del amor entra\u00f1able de un <em>madre<\/em>, cuya justicia no consiste en que retribuye implacablemente el pecado, sino en que \u201cobra en la historia para justificar al pecador\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4) <em>A la escucha de los pobres en el compromiso por la justicia, para acertar con Dios y acoger a Dios. <\/em><\/strong>Hemos pasado de <em>escuchar a Dios en la lucha por la justicia<\/em>, a <em>escuchar a los pobres para acertar con el Dios de Jes\u00fas<\/em>. Y esta escucha s\u00ed est\u00e1 llena de posibilidades, como en Jes\u00fas. El empe\u00f1o por mostrar y motivar el compromiso cristiano misericordioso y de justicia como espacio de experiencias donde Dios se nos revela con verdad evang\u00e9lica, tiene que ser tambi\u00e9n un <em>gozo<\/em> para el <em>creyente<\/em>. Los cristianos somos hoy m\u00e1s conscientes de la val\u00eda incuestionable de <em>la fe<\/em> para vivir de otro modo este momento de miedo social. Pienso que no es despreciable mirar la realidad desde <em>la codicia y la ambici\u00f3n<\/em> de los humanos, y que frente a ellas, las aportaciones de mano con mano, mesa en com\u00fan y escucha con ternura, son muy leg\u00edtimas y valiosas. Valoremos, por tanto, en grado sumo generar nuevas <em>convicciones<\/em> y <em>actitudes<\/em> para vivir como humanos, y no evitemos que hay estructuras sociales de injusticia sin cuya transformaci\u00f3n el mundo no mejorar\u00e1 (EG, n 189). Insisto, entonces, en ordenar ese empe\u00f1o tan humano de la escucha activa de las vidas m\u00e1s rotas, y no hacerlo al margen o contra la preocupaci\u00f3n <em>pol\u00edtica<\/em> por la justicia social<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. Como escribe Francisco, la <em>injusticia<\/em> est\u00e1 enquistada en las estructuras del sistema, afecta a su ra\u00edz, y por eso, <em>mata<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Es una pena tener que decirlo mil veces y ver c\u00f3mo, enseguida, vuelve a surgir cierta <em>incomprensi\u00f3n<\/em> de base entre las <em>dos<\/em> sensibilidades de la caridad, la personal y la social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al repensar, por tanto, en plena crisis las experiencias de vida cristiana, nos sorprendemos del <em>dinamismo espiritual y pol\u00edtico<\/em> que las caracteriza en todo momento. La fe no nos libra de los conflictos de intereses m\u00e1s agudos, y eso mismo nos desconcierta al ver a los cristianos en todas las posiciones de la lucha social; pero esto no lo provoca la fe, sino que lo cuestiona. La <em>fe<\/em> vivida <em>junto a<\/em> los m\u00e1s vulnerables, pobres e insignificantes, por tanto, en el esp\u00edritu de las <em>bienaventuranzas<\/em>, como Jes\u00fas, es un <em>manantial<\/em> de <em>fortaleza moral<\/em> en la lucha por la justicia y, no sin sacrificios duros, una vida feliz. Reclamo para ello las <em>fortalezas <\/em>de la persona Jes\u00fas en su vida junto a \u201cla gente despose\u00edda\u201d y, <em>ah\u00ed<\/em>, su experiencia de <em>Dios <\/em>como mi Padre y vuestro Padre, Dios de la Misericordia que se nos adelanta y constituye; Dios encarnado <em>ken\u00f3ticamente<\/em> en Jes\u00fas; Dios <em>desvivido<\/em> por la <em>dignidad<\/em> de los m\u00e1s peque\u00f1os y los pecadores, los injustamente tratados por los otros o condenados sin remedio. \u00bfC\u00f3mo entender el alma de Jes\u00fas sin esa experiencia de vida junto a los pobres, y, desde <em>ah\u00ed<\/em>, esta paternidad <em>amorosa<\/em> de Dios y su predilecci\u00f3n por lo m\u00e1s fr\u00e1gil y olvidado del mundo? Y, en consecuencia, \u00bfcu\u00e1l no ser\u00e1 la <em>esperanza<\/em> en la vida que esto provoca? Antes he dicho, la fortaleza moral. \u00bfQu\u00e9 osad\u00eda no alcanzar\u00e1 la <em>caridad<\/em> integral que se despliega en el \u201ccomo a ti mismo, incluso a los enemigos, hasta el perd\u00f3n, hasta dar de lo propio necesario, contra toda esperanza, y sin esperar recompensa\u201d? Y \u00bfqu\u00e9 urgencia no adquirir\u00e1 el <em>compromiso de justicia <\/em>si en ello nos va la acogida o el desprecio del Reino de Dios?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y de la <em>persona de Jes\u00fas, junto a los pobres, <\/em>es tambi\u00e9n la <em>oraci\u00f3n<\/em> que celebra la vida <em>justa<\/em> por el Amor de Dios e impele a seguir en la estela de su Esp\u00edritu; y de su persona es la <em>confianza<\/em> que nos <em>suma<\/em> a los otros ciudadanos que hacen lo mismo con conciencia moral renovada; y es la <em>gratuidad<\/em> del hacer lo mejor sin esperar nada a cambio y como precio; y es la <em>justicia<\/em> social antes que las ideolog\u00edas de familia, partido, naci\u00f3n o religi\u00f3n; y es <em>la libertad del amor <\/em>antes que la ley del S\u00e1bado o del Estado, y es la <em>comunidad<\/em> de vida y de bienes con los hermanos m\u00e1s necesitados, y es <em>la sobriedad solidaria<\/em> para que \u201ccon menos y de otro modo, podamos vivir todos y bien, porque si se comparte, llega y sobra\u201d; y es la <em>esperanza<\/em> contra toda esperanza en la vida cotidiana y pol\u00edtica, etc. Son algunas claves sociales de una m\u00edstica de ojos abiertos: \u201ces un mensaje tan claro, tan directo, tan simple y elocuente -escribe Francisco- que ninguna hermen\u00e9utica eclesial tiene derecho a relativizarlo\u2026 \u00bfPara qu\u00e9 complicar lo que es simple?\u2026 \u00bfPara qu\u00e9 oscurecer lo que es tan claro?\u201d, (EG 194). Ya estamos en el fondo de la fe cristiana, <em>\u201cBuscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u201d<\/em>, porque <em>\u201c\u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento, o desnudo, o enfermo o en la c\u00e1rcel, o inmigrante\u2026 y nos desvivimos por ti?\u201d<\/em>. Es sencillo y, extraordinariamente profundo, a la vez.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Ignacio Calleja S\u00e1enz de Navarrete<\/em><\/p>\n<p><em>Facultad de Teolog\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>Vitoria-Gasteiz<\/em><\/p>\n<p><em>7 de mayo de 2016<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>jigcalleja@gmail.com<strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Comp<a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2015\/02\/10-390x180.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-824\" src=\"\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2015\/02\/10-390x180.jpg\" alt=\"10--390x180\" width=\"390\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2015\/02\/10-390x180.jpg 390w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2015\/02\/10-390x180-300x138.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/a>leto,<\/strong> en <em>Lumen<\/em> 65\/3 (2016) 285-313<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Texto de la <em>conferencia<\/em> pronunciada bajo el mismo t\u00edtulo, el 7 de mayo de 2016, dentro de las <em>XV\u00aa Jornadas de Teolog\u00eda y Pastoral,<\/em> organizadas por La Facultad de Teolog\u00eda de Vitoria-Gasteiz, y su Instituto Teol\u00f3gico de Vida Religioso, <em>A la escucha de Dios hoy-Entzun Jainkoari gaur!<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cfr., FRAIJ\u00d3, M., <em>Avatares de la creencia en Dios, <\/em>Madrid, Trotta, 2016.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Deus caritas est<\/em>, 25 de diciembre de 2005 (DCE).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Caritas in Veritate<\/em>, 29 de junio de 2009 (CV).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Populorum progressio<\/em>, 26 de marzo de 1967.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ver tambi\u00e9n nn 68-69, 75 y 78.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Evangelii gaudium<\/em>, nn 41, 57 (EG), (24 de noviembre de 2013). <em>Laudato si\u2019<\/em>, nn 238, 240 (LS), (24 de mayo de 2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Entre naturalismo y religi\u00f3n<\/em>, Barcelona, 2006, 107. Joseph RATZINGER y J\u00fcrgen HABERMAS, <em>Dial\u00e9ctica de la secularizaci\u00f3n. Sobre la raz\u00f3n y la religi\u00f3n<\/em>. Encuentro, 2006; 69 p\u00e1ginas. Di\u00e1logo habido en la Academia Cat\u00f3lica del Baviera, en el 2004; all\u00ed Habermas reconoce el valor de la religi\u00f3n en los \u201cfundamentos prepol\u00edticos de la democracia\u201d. Como recordaremos, Benedicto XVI volvi\u00f3 al tema en la lecci\u00f3n tenida en Ratisbona, el 12 de setiembre del 2006, titulada \u00ab<em>Fe, raz\u00f3n y la universidad: memorias y reflexiones<\/em>\u00bb. Entrelazar <em>fe y raz\u00f3n<\/em> ha sido la cuesti\u00f3n m\u00e1s caracter\u00edstica del pontificado de Benedicto XVI, conclu\u00eda el cardenal Ruini (Roma). \u00a0Por desgracia, de esa conferencia ha quedado la pol\u00e9mica con el Islam, por su cita sobre el Emperador bizantino Manuel II Pale\u00f3logodon, referida a Mahoma y la violencia. La cita era equ\u00edvoca.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> MUGUERZA, J., et alii, <em>El fundamento de los derechos humanos, <\/em>Madrid, Debate, 1989. Por mi parte, digo que hay una experiencia compartida en todos los humanos de que cada uno somos \u00fanicos e insustituibles, nunca medios para un fin, y que se nos debe y debemos respeto a esa dignidad de personas, en la comunidad de vida de todo lo creado (DH). Esta conciencia es com\u00fan salvo que medie enfermedad mental en el que duda. El problema surge sobre si esa incondicionalidad de la dignidad de cada uno permanece en aquellos humanos que comenten actos absolutamente injustos contra los dem\u00e1s; es decir, cuando son\u00a0 indignos de su dignidad. Con Dios, es claro que la dignidad nunca se pierde definitivamente; sin Dios, puede costar probarlo definitivamente con los que act\u00faan con inhumanidad contra los dem\u00e1s, pues parecen haber perdido su ser de personas. Y no puede ser as\u00ed. Esto quer\u00eda decir.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cfr., BOBBIO, N., <em>El tiempo de los derechos<\/em>, Madrid, Sistema, 1991, 66. En la cuesti\u00f3n de la fundamentaci\u00f3n, GARC\u00cdA, V., <em>Derechos humanos s\u00ed, pero \u00bfpor qu\u00e9?<\/em>, en <em>Moralia<\/em> 21 (1998) 161-188.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cfr., mis reflexiones al respecto en <em>Los olvidos \u201csociales\u201d del cristianismo. La dignidad humana desde los m\u00e1s pobres, <\/em>Madrid, PPC, 2011, 63-101. CEE, <em>Iglesia, servidora de los pobres<\/em> (27.04.2015), nn 12, 15, 18, 33 y 39. LS 122-123.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> A mi juicio, es Andr\u00e9s TORRES QUEIRUGA, el te\u00f3logo que mejor trata y resuelve este problema en el di\u00e1logo entre teolog\u00eda cristiana y filosof\u00eda: <em>Repensar el mal. De la ponerolog\u00eda a la teodicea<\/em>, Madrid, Trotta, 2011.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> DISCURSO DEL SANTO PADRE, VISITA AL CAMPO DE CONCENTRACI\u00d3N DE AUSCHWITZ. Auschwitz-Birkenau, domingo 28 de mayo de 2006.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Antoni BLANCH, <em>Nostalgia de una justicia mayor, <\/em>Barcelona, CyJ, n 132, 20<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> J. M\u00aa. MARDONES-R. MATE (eds.)., <em>La \u00e9tica ante las v\u00edctimas<\/em>, Anthropos, Barcelona, 2003. Estamos convencidos, escriben Francesc Torralba y Chritian Palazzi, en <em>El deber de recordar a las v\u00edctimas. \u00c9tica anamn\u00e9tica <\/em>(Eguzkilore, San Sebasti\u00e1n, 22 (2008) 190, de que una \u00e9tica centrada en las v\u00edctimas es una necesidad para humanizar nuestro mundo y moralizar la vida pol\u00edtica. Nombres como Walter Benjamin, Simone Weil, Paul Ricoeur o algunos representantes de la primera generaci\u00f3n de la denominada Escuela de Frankfurt, como Theodor Adorno y Max Horkheimer, por no hablar de los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n como Leonardo Boff o Jon Sobrino, junto con algunos escritores como Franz Kafka, Primo Levi o Jean Am\u00e9ry, han dado argumentos suficientes para fundamentar un estatuto filos\u00f3fico-\u00e9tico de la <em>v\u00edctima<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Anhelo de justicia, teor\u00eda cr\u00edtica y religi\u00f3n, <\/em>Madrid, Trotta, 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> J. B. Metz, <em>La fe en la historia y en la sociedad<\/em>, Cristiandad, Madrid 1979. ID., <em>Por una m\u00edstica de ojos abiertos. Cuando irrumpe la espiritualidad<\/em>, Barcelona, Herder, 2013. La fe cristiana es, a no dudarlo, una fe buscadora de justicia. Ciertamente -dir\u00e1- los cristianos deben ser m\u00edsticos, pero no exclusivamente en el sentido de una experiencia individual espiritual, sino en el de una experiencia de solidaridad espiritual. Han de ser &#8220;m\u00edsticos de ojos abiertos&#8221;. [\u2026] Son ojos bien abiertos [\u2026] los que nos hacen volver a sufrir por el dolor de los dem\u00e1s: los que nos instan a sublevarnos contra el sinsentido del dolor inocente e injusto; los que suscitan en nosotros hambre y sed de justicia, de una justicia para todos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0 En J. B. Metz, en su teolog\u00eda pol\u00edtica concomitante, y, a mi modo, en la <em>moral social samaritana<\/em> que he intentado en ocasiones como <em>Moral social samaritana <\/em>I-II, Madrid, PPC, 2004 y 2005.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>La fe en Jesucristo: ensayo desde las v\u00edctimas, <\/em>Madrid, Trotta, 1999.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Carta a Ignacio Ellacur\u00eda (21 de noviembre de 2005), en <em>Eclesalia<\/em> 23.11.05<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> V\u00e9ase este motivo nuclear en el papa Francisco, <em>Evangelii gaudium<\/em> (2013) y <em>Laudato si\u2019<\/em> (2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cfr., <em>La condici\u00f3n samaritana de la fe cristiana, <\/em>en <em>Lumen<\/em> 63\/ 2-3 (2014) 37-57. Tambi\u00e9n, ID.,\u00a0 <em>Misericordia, caridad y justicia social, <\/em>Santander, Sal Terrae, 2016, 163 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cfr., <em>Jes\u00fas. Aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>, Madrid, PPC, 2007.\u00a0 Sobre la <em>compasi\u00f3n<\/em> en Dios y en Jes\u00fas, pp 115-154.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Un detalle me identifica aqu\u00ed<\/em>. Es una intuici\u00f3n. Es la experiencia humana de Jes\u00fas, habida junto al sufrimiento de los pobres, la que le lleva a renovar su imagen de Dios; es la vida junto a ellos, <em>como ellos<\/em>, la que le lleva a otra imagen de Dios; del Dios del Templo y su Ley contra los insignificantes y pecadores, al Dios de las bienaventuranzas y la misericordia de Padre\/Madre. \u00bfPor qu\u00e9 este cambio? \u00bfPor qu\u00e9 esta nueva conciencia mesi\u00e1nica? Pienso que el proceso seguir\u00eda la ley de la <em>encarnaci\u00f3n<\/em> y no una revelaci\u00f3n infusa en una oraci\u00f3n ensimismada. Todo es muy dial\u00e9ctico, lo s\u00e9, pero creo que lo primero ser\u00eda el choque entre <em>una vida junto a los pobres<\/em> y el Dios que hab\u00eda de ser <em>buena noticia<\/em> para ellos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Tal es el significado que PAGOLA muestra -con pasmosa sencillez- en las par\u00e1bolas m\u00e1s significativas de la <em>compasi\u00f3n<\/em> de Dios, o de <em>Dios como compasi\u00f3n<\/em>; as\u00ed, <em>la par\u00e1bola del padre bueno o \u201cbondadoso\u201d, <\/em>y no del hijo pr\u00f3digo (Lc 15, 11-32)<em>, <\/em>donde el padre tiene continuos gestos de una <em>madre<\/em> (p 130); <em>par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a <\/em>(o del amo generoso), Mt 20, 1-15; <em>par\u00e1bola del publicano y el fariseo que suben a orar al Templo<\/em> (Lc 18, 10-14a); <em>par\u00e1bola <\/em>ya vista<em> del buen samaritano<\/em>, o del ca\u00eddo en la cuneta del camino, Lc 18, 30-36; par\u00e1bola de <em>la oveja perdida<\/em> (Lc 15,4-6; Mt 18, 12-13); par\u00e1bola de <em>la mujer que halla la monedad perdida <\/em>(Lc 15, 8-9).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> PAGOLA, J. A., <em>Jes\u00fas y el dinero. Una lectura prof\u00e9tica de la crisis, <\/em>Madrid, PPC, 34. Probablemente, Jes\u00fas propone el \u00ab<em>principio de compasi\u00f3n<\/em>\u00bb frente al \u00ab<em>principio de santidad<\/em>\u00bb que reg\u00eda la espiritualidad de Israel: \u00ab<em>Sed santos porque yo, el Se\u00f1or, vuestro Dios soy santo<\/em>\u00bb (<em>Lev\u00edtico<\/em> 19, 2), y ahora, <em>\u201csed compasivos, como vuestro Padre es compasivo\u201d<\/em> (<em>Lc<\/em> 16, 36; <em>Mt<\/em> 5, 48).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cfr., JEREMIAS, J., <em>Las par\u00e1bolas de Jes\u00fas<\/em>, <em>\u00a0o. c. <\/em>179.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cfr., <em>Jesucristo. Una respuesta de vida, <\/em>Madrid, San Pablo, 2010, 88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cfr., IRRAZ\u00c1BAL, G., <em>La fe y la vida cristiana a la luz de la misericordia, <\/em>en<em> Moralia<\/em>\u00a0 141 (2014) 14-15; tal ser\u00eda la tendencia de la justicia de Dios desde el AT.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> PLACER, F., <em>Contra el capitalismo. Signos de lucha y esperanza, <\/em>Madrid, Nueva Utop\u00eda, 2016.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cfr., <em>EG<\/em> nn 53 y 59.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 (De escuchar a Dios en la lucha por la justicia a escuchar a los pobres para acertar con el Dios de Jes\u00fas)[1] &nbsp; Al recibir el encargo de una respuesta en clave de teolog\u00eda pr\u00e1ctica a este t\u00edtulo, el instinto de fil\u00f3sofo social me llama por el camino previo de c\u00f3mo ha buscado nuestra [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1050"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1050"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1050\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1051,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1050\/revisions\/1051"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1050"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1050"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/jignaciocalleja\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1050"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}