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	<title>De la Eucaristía en cristiano: un apunte | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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	<description>Sobre la vida social justa, sin dogmas</description>
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		<title>De la Eucaristía en cristiano: un apunte | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jul 2018 13:47:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Ignacio Calleja</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="http://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2015/05/bandeja-papa-720_560x280.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-833" src="//blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2015/05/bandeja-papa-720_560x280.jpg" alt="bandeja-papa-720_560x280" width="560" height="280" srcset="https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2015/05/bandeja-papa-720_560x280.jpg 560w, https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2015/05/bandeja-papa-720_560x280-300x150.jpg 300w" sizes="(max-width: 560px) 100vw, 560px"></a></p>
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<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><em>“Compartir el pan de la <strong>eucaristía</strong> es un signo que llama a compartir los bienes de la tierra y tus propios bienes esta Navidad”</em>. Por supuesto, y como es sabido, en esta “idea” o convicción, Cáritas se hace eco de la <em>Sacramentum caritatis</em> (2007)<em>, </em>de Benedicto XVI, cuando escribe que “la Eucaristía impulsa a todo el que cree en Él a hacerse <em>pan partido</em> para los demás y, por tanto, a trabajar por un mundo más justo y fraterno. Pensando en la multiplicación de los panes y los peces, hemos de reconocer que Cristo sigue exhortando también hoy a sus discípulos a comprometerse en primera persona: <em>dadles vosotros de comer</em>, (<em>Mt</em> 14,16). En verdad, la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús,<em> pan partido para la vida del mundo</em>” (n 88).</p>
<p> </p>
<p>Su traducción <em>concreta</em> en vida personal, cada uno con otros debe arriesgarse en ello; y el <em>modo</em>, un discernimiento <em>abierto</em> a los más necesitados y excluidos; por tanto, un discernimiento <em>atento</em> a la repercusión <em>social</em> (¡estructural o política!) de nuestra vida y espiritualidad. Esa incidencia <em>social</em> tiene que ser reconocible a ojos de todos. No podemos participar del deseo de una tierra “sostenible” y, a la vez, de concepciones cerradamente <em>localistas </em>de los derechos y los deberes; o de formas de vida espiritual ingenuamente <em>interiores</em> al <em>alma</em>.</p>
<p> </p>
<p><strong><em>            A mí la Iglesia</em></strong>, a la pertenezco, me deja muy insatisfecho en sus prácticas <em>sociales</em> ante el mundo del desarrollismo economicista y plagado de exclusiones en que vivimos. Podemos ser muy <em>austeros</em> como personas, y representar, sin embargo, un discurso teológico y social <em>desarrollista</em>, el que confía en el crecimiento sin límites para salvar la distancia económica entre los pueblos o en la <em>beneficencia</em> para socorrer a los necesitados de ese camino. Podemos depender de <em>espiritualidades</em> tan ajenas al mundo social, en sus reglas y relaciones de injusticia y despilfarro, que sean no más que el incienso de una eterna adoración al “<em>santísimo</em>”. Digo, que <em>podemos. </em> A mí me parece, en el caso de mi Iglesia, que sus palabras son demasiado formales casi siempre y que quedan lejos de unos compromisos <em>serios</em> con la justicia social y la “sostenibilidad” de la tierra y sus hijos; y así, la <em>espiritualidad</em> y la <em>eucaristía</em> sufren de una <em>inconsistencia insuperable</em>.</p>
</body></html>
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