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	<title>Barcelona: mi autocrítica del terrorismo | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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	<description>Sobre la vida social justa, sin dogmas</description>
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		<title>Barcelona: mi autocrítica del terrorismo | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Aug 2017 08:48:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Ignacio Calleja</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p align="center"><strong><em></em></strong> </p>
<p> <a href="/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2017/08/20160825_134926-112.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-977" title="20160825_134926-11" src="/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2017/08/20160825_134926-112-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150"></a></p>
<p>            Lees mil cosas, piensas otras tantas, muchas te llegan hondo, otras las notas más improvisadas, pero todas te rumian internamente sobre su parte en la verdad; en la verdad de Barcelona, Londres y París… y de Bagdad, El Cairo e Islamabad… ¿<strong>son lo mismo</strong>? Sí, terror puro y duro. Y ¿<strong>por lo mismo</strong>? Sí, reforzar los mismos objetivos por dos vías paralelas. Pero, ¿qué <strong><em>objetivos</em></strong> en cada lugar y por qué estrategias coordinadas? Me pierdo. Es fácil decir, por puro odio y terror allí y aquí. Y sí, es por odio y terror, pero ¿hay algo más <strong><em>tangible</em></strong> alrededor de estos sentimientos bárbaros que nos permita agostar su terreno? Sí, y leo por aquí y por allí, apuntes muy notables sobre una clave religiosa desbocada. Y de todo ello me quedo con que hay un uso <em>estratégico</em> de la religión por la política del terror, y lo sabía; y me quedo con que la corriente más fundamentalista y violenta del Islam está ganando terreno en la insurgencia islamista; no sólo aquí, en algunas minorías ocultas en la red de libertades de nuestras sociedades, sino sobre todo allí, en los lugares de guerra y represión del mundo islámico. Aquí, son <em>minorías</em> absolutamente reducidas, pero son y están. ¿Por qué negarlo en el análisis? Y allí son minorías menos minoritarias, y acaso en no pocos lugares, mayorías, ¿por qué negarlo en el análisis?</p>
<p> </p>
<p>            <strong><em>Sinceramente</em></strong>, no estoy en condiciones de analizar las corrientes más diversas en la <em>política/guerra</em> de tantos lugares del mundo árabe y musulmán, así que lo dejo en planteamiento. Sólo postulo que cuestionemos más la idea simple de apelar a que las <em>religiones</em> siempre son mediaciones de paz y convivencia y, si se demuestra lo contrario en muchos modos de afrontar la libertad por no pocos fieles, peor para los hechos. ¡Deberían serlo siempre, es un deber y un deseo! Entre nosotros son minorías los fanáticos violentos, pues vamos a sumarnos todos a políticas de integración democrática que darán su fruto en dos o tres generaciones. Éste es un compromiso a medio y largo plazo, y el que crea que se puede resolver con dos horas de formación en la escuela y en un par de cursos, no lo entiende. Por tanto, aquí y allí, las poblaciones musulmanas con un sentido ético y religioso pacífico por la justicia, son vitales. Y las nuestras también. Y la fe, toda fe, tiene que colaborar a esto. Esta ciudadanía es la imprescindible. Todos somos necesarios, muchos muy importantes, éstos <em>imprescindibles</em>.</p>
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<p>            En este <strong>acercarse</strong> al drama que estamos viviendo, yo le daría mucha presencia y fuerza en el análisis al factor “lucha por el poder económico y poder político” en esa región del mundo que se concentra en oriente medio, y por ende, a la variedad de objetivos de <em>todos los sujetos</em> enfrentados en ella; en el mundo islámico hay muchos sujetos con diversos intereses <strong><em>fácticos</em></strong> enfrentados; se sabe bien de esto por muchos analistas y estudiosos, luego hay que empeñarse en conocerlos en lo elemental (recomiendo ver <em>Atrio-Agustín Revuelta</em>); y en el mundo occidental hay otros tantos sujetos con diversos intereses <strong><em>fácticos</em></strong> particulares y <strong><em>antagónicos</em></strong> también: el cruce de intereses geoestratégicos y económicos en la zona es proverbial; las guerras de Afganistán, Irak y Siria, los han puesto en primer plano.</p>
<p> </p>
<p>            <strong><em>Nadie</em></strong>, salvo los terroristas y la población que los apoya (en todos los sitios la hay) quiere ver a las víctimas por Las Ramblas de Barcelona, nadie; pero muchos jamás renunciarían a sus objetivos políticos, económicos y productivos para facilitar políticas que minen la base económica y de lucha de poder en el conflicto. Porque, ¿quién sostiene en toda esa área de <em>oriente medio</em> y <em>próximo</em> a los grupos gobernantes que dirigen los países? Y ¿quién respalda a los grupos terroristas que, persiguiendo el mismo poder, recurren a un fundamentalismo cultural y religioso bárbaro? ¿Quién recoge el dinero con el que se financian y en qué cuentas aparece? Y los bancos, ¿con qué facilidad denuncian ante el Estado que <em>esto</em> o <em>aquello</em> no aceptan porque procede de aquí y de allá, para éstos y para los otros delincuentes? ¿Quién pone en la picota a <em>su</em> multinacional de armamento o derivados del petróleo o constructora, ¡a la suya, no a la de otros!, y denuncia la posición de poder que disfruta o gana a la sombra de la guerra? ¿Quién desvela internacionalmente los paraísos fiscales, las cuentas en Suiza o la compra de deuda pública internacional que manejan los Reyes del petróleo, los traficantes de armas, o quizá de la droga? ¿Quién denuncia y explica si se desvían capitales de primera magnitud, y por <strong><em>quiénes</em></strong>, hacia el terrorismo practicado contra los adversarios políticos, ideológicos, religiosos y económicos? ¿Quién ha forzado en la guerra de Siria dos bandos que impiden que la gane nadie y hayan de pactar una salida compartida con el mismo <em>déspota</em>, en aras a intereses ajenos a la población? ¿Quién maquina ¡personas, empresas y países! para que tales o cuáles grupos terroristas tengan medios contra las corrientes militares y religiosas que podrían perjudicarles? Y así a cada paso.</p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>            En fin, <strong><em>nadie quiere víctimas inocentes en ningún lugar</em></strong>, ¡casi nadie, no muchos!, pero pocos quieren pagar el precio que deberían, en aras de un <strong><em>mayor</em></strong> paz. ¡Vivo en el mundo! Los terroristas, nunca, porque el odio y la sed de poder va con ellos; los grupos gobernantes, nunca, porque el terror es muy malo, pero compartir los bienes y el poder por lo visto es peor; los gobiernos del lugar, tampoco, porque las monarquías bañadas en petrodólares no lo van a hacer, y si se les exige una postura de dureza, retiran su capital del país que las amenace en solitario; o sea, puede decirles un Estado, “sean ustedes buenos, pero no abandonen sus inversiones aquí”.</p>
<p> </p>
<p>            Luego <strong>nuestros gobiernos <em>sí están interesados</em> en acabar</strong> con el terrorismo, ahormado en cierto islamismo fundamentalista, muy interesados; lo están, pero tienen que acordar con todos los demás Estados, y todos con muchos intereses en juego, y sin peder la plaza en el tablero de juego, y mirando de reojo a los otros, y con sus poblaciones (nosotros) acudiendo a votar cada cuatro años; los echamos si no hacen una buena política antiterrorista y los echamos si no hacen buenos negocios internacionales, y su espacio de mercado lo ocupan otros. Todos rechazamos la venta de armas y la guerra, pocos aceptamos las décimas de déficit público que esto acarrea. Impedirlo exige políticas fiscales más justas y de reparto más exigente para el que trabaja y gana bien, y desde luego para las plusvalías del capital, pero esto no hay quién lo venda. (Sólo con que Barcenas no robe, no llega). Hay que hablar de otras políticas fiscales y entonces las víctimas de Barcelona o El Cairo ya están muy lejos en el argumento. Pues eso. Hay que darle una vuelta a todas estas conexiones con un modo de vida. Aquello de la civilización de la sobriedad desde los pobres (<em>Ellacuría</em>) no es una locura.</p>
<p> </p>
<p>            <strong>Por eso <em>decía que la clave religiosa</em> es muy importante</strong>, y la modernización cultural que hace posible la democracia, también, pero la tela de araña de intereses materiales y políticos en juego, pone sobre el tapete negocios y colaboraciones que afectan al modo de vida del “dinero, dinero, dinero… poder, poder, poder…. objetivos políticos, militares, financieros…”. No me <em>distraigo</em> de lo que sucede y las víctimas, ni me <em>inculpo</em> ingenuamente en favor de los terroristas, pero el problema es mucho más enredado y con sacrificios más equitativos entre las partes; <strong><em>sacrificios</em></strong> de toda índole, pero <strong><em>también materiales y de autocrítica a nuestro modo de relacionarnos con el mundo</em></strong>, como particulares, como empresas, como Estados, como civilización. Si los occidentales no somos <em>autocríticos</em> -objetivando al máximo los factores en juego-, no vamos a entender nada ni ser fuertes contra la injusticia radical del terrorismo político-económico, ahormado en un islamismo violento, y que nos afecta aquí y allá.</p>
<p> </p>
<p>            Las <strong><em>generalizaciones</em></strong> como <em>impedir</em> su entrada (la de todos los árabes y musulmanes), <em>sospechar</em> de todos, <em>terminar</em> con las religiones, <em>cerrar</em> fronteras, <em>machacarlos</em> con la guerra preventiva, son <em>injustas</em> en su base, <em>inútiles</em> en su propósito e <em>ignorantes</em> de nuestra interdependencia. Para poner a las poblaciones musulmanas contra el terrorismo de forma unánime, o casi,  ¡e insisto en que la <em>nuestra</em> fundamentalmente lo está!, hay que transformar el trato económico, cultural, militar y político en la <em>zona</em> en clave de justicia social, y entonces habrá oportunidades <em>policiales</em> mayores contra el terrorismo de los fanáticos, y oportunidades <em>políticas</em> reales de articular la paz alrededor de esos <em>pueblos</em>. (Y alrededor de esos barrios y poblaciones, aquí). A nadie se le oculta que las <em>religiones</em> tenemos mucho que ofrecer en este servicio (<em>Evangelii gaudium</em>), y que el Islam en particular tiene un reto interno insoslayable y muy difícil, ¡según creo!, pero no se pueden poner los bueyes (la religión) por delante del arado (las relaciones internaciones de poder y dinero en justicia y respeto). A la vez, de eso se trata.</p>
<p> </p>
<p><strong><em>José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete</em></strong></p>
<p><strong><em>Vitoria-Gasteiz</em></strong></p>
<p><strong><em>Profesor de Moral Social Cristiana</em></strong></p>
</body></html>
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