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	<title>De la paz, las víctimas, y los compromisos debidos | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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	<description>Sobre la vida social justa, sin dogmas</description>
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		<title>De la paz, las víctimas, y los compromisos debidos | En cristiano - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 11:18:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Ignacio Calleja</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><em><a href="/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-125" title="Flor" src="/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1.jpg 1600w, https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1-768x576.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/wp-content/uploads/sites/40/2012/01/Flor1-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a>En este día de la no-violencia, </em>pienso en <em>un concepto de paz</em> que no es nuevo, pero que la urgencia de nuestra situación arrincona. La paz como realidad más amplia que el fin del terrorismo de ETA. No en alternativa a este final, ni como compensación, todo lo contrario. Su prolongación. La paz que tiene que ver con la aparición de un <em>orden social</em> más justo en todos los lugares, y para todas las  personas y  pueblos. Es, sin duda, un ideal, <em>no quimérico</em>, pues la quimera es una ensoñación que ofusca, engaña, manipula y paraliza, sino un ideal <em>utópico</em>, algo que todavía no es pero que puede llegar a ser, a partir de la realidad histórica, si tenemos voluntad política de lograrlo.</p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Este concepto de <em>paz</em> más amplio que el final de ETA, lo cual es imprescindible, es la <em>paz</em> como aquel bien social que se cumple cuando todos los demás bienes sociales, <em>dentro de lo históricamente posible</em>, es decir, la libertad, la justicia, la solidaridad y el bien común, son respetados.</p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Este concepto de <em>paz</em> expresa, por tanto, un doble significado: el de <em>principio rector de las estructuras de la vida social</em><strong> </strong>y el de <em>virtud o actitud de las personas como ciudadanos</em>. En cuanto <em>principio regulador de nuestra vida social</em>, la paz de una sociedad consiste en el disfrute de un <em>orden social justo</em>, es decir, el que respeta, con <em>equilibrio histórico</em>, los derechos humanos de todos (individuos, pueblos y “tierra”), en los fines elegidos, en los procedimientos de elección,  en los medios de acción y en los frutos o las estructuras. Y la paz, en cuanto <em>virtud de las personas</em>, es la actitud de quienes desarrollan un compromiso <em>pacificador</em> muy intenso, como lo prueba su inquebrantable aprecio de la <em>no-violencia activa</em>, muy activa y pública, su <em>tolerancia</em> democrática con los <em>otros</em>, <em>legítimamente</em> distintos en tantos aspectos; y su empeño en una <em>reconciliación</em> que, <em>sin renunciar a la justicia</em>, nos sana a todos del odio.</p>
<p> </p>
<p>Reconozco el carácter ideal de esta definición, pero defiendo que no es quimérica e inútil, sino más creativa que otras y más fiel a las esperanzas de todas las <em>víctimas</em> de la injusticia ajena. Porque no lo olvidemos, ¡las <em>víctimas</em> no rivalizan entre sí por sus derechos, sino acaso por la urgencia de su causa y, sin duda, por aclarar de verdad quiénes y por qué lo son! </p>
<p> </p>
<p>Por tanto, ¿<em>pacificadores en una sociedad de violencias</em>? <em>Sí</em>, según posibilidades y responsabilidades, y en todos los significados y dimensiones de la paz. <em>Pacificadores</em> en nuestras estructuras e instituciones, en nuestras ideologías y opciones políticas, en nuestras acciones y gestos, en nuestras propiedades y consumos. <em>Pacificadores</em>, también, en nuestro carácter y actitudes, en nuestros sentimientos y afectos más queridos, en nuestros símbolos y creencias y, por supuesto, en nuestros sueños de libertad y justicia.</p>
<p> </p>
<p>Sí a la paz, y sí a los <em>sacrificios</em> personales y sociales que esto requiere.</p>
</body></html>
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