{"id":9316,"date":"2014-11-16T12:19:45","date_gmt":"2014-11-16T11:19:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=9316"},"modified":"2014-11-16T12:19:45","modified_gmt":"2014-11-16T11:19:45","slug":"lo-tediosa-que-nosotros-queramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/11\/16\/lo-tediosa-que-nosotros-queramos\/","title":{"rendered":"Lo tediosa que nosotros queramos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/11\/mourbano16-11-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-9317\" title=\"mourbano16-11-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/11\/mourbano16-11-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/11\/mourbano16-11-14blog.jpg 684w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/11\/mourbano16-11-14blog-300x294.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 483px) 100vw, 483px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay ciudades con m\u00e1s pulso cultural, desde luego, pero Vitoria programa agendas diarias\u00a0 minimizadas por la cr\u00edtica de sal\u00f3n<\/p>\n<p>Estoy empezando a pensar que la aburrida Vitoria, seg\u00fan los abundantes profesionales de la cr\u00edtica, es lo tediosa que de ella quieran hacer sus habitantes. Que resulta c\u00f3modo atribuir adjetivos peyorativos a una ciudad mientras le lanzamos dardos sentados sobre el sof\u00e1 que ya tiene el molde hecho en forma del culo propio. Tampoco he ca\u00eddo en una enajenaci\u00f3n mental transitoria por la que crea que esta capital alcanza el rango de juerga urbana. No s\u00e9 si me explico. Ni melenas, ni calvicie. Las hay con un pulso vital m\u00e1s acelerado, desde luego, pero tambi\u00e9n otras equiparables que no reciben tantas flagelaciones ni azotes p\u00fablicos de sus mismos moradores. Si a la vieja Gasteiz y sus barrios modernos les falta adrenalina ser\u00e1 porque quienes componemos su demograf\u00eda ejercemos a menudo la censura de sal\u00f3n. Nos gusta mear contra el viento, del Norte claro, para recibir el chorro de orina en la mism\u00edsima cara.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que esta Vitoria salpicada de festivales (jazz, juegos, teatro, televisi\u00f3n, magia\u2026) tapa dentro de ese calendario a saltos jornadas yermas. Que no programa un macroconcierto quincenal con estrellas de la voz, la percusi\u00f3n y el viento. Que no todas las semanas se da un rulo por aqu\u00ed un director afamado de cine o la escritora que hipnotiza con sus letras. Entre tantos cert\u00e1menes que obran como la corriente alterna faltan esos espect\u00e1culos que imprimen carteler\u00edas y empapelan los muros de las ciudades. Pero desciendan un pelda\u00f1o con el pie de la modestia. Repasen, por ejemplo, la secci\u00f3n \u2018Agenda\u2019 de este peri\u00f3dico y escuchen las propuestas que emiten las radios. Y comprobar\u00e1n que s\u00ed hay cosas por hacer cada tarde en esta capital de las cuatro torres que vigilan como gigantes a humanos y cabezudos.<\/p>\n<p>Salas m\u00e1s o menos peque\u00f1as (Ignacio Aldecoa, Dendaraba, Luis de Ajuria\u2026), conciertos en bares para audiencias recogidas, museos que visitan cuatro sujetos mal contados, exposiciones peri\u00f3dicas en edificios de un valor patrimonial notable, conferencias a las que acuden mayoritariamente las mujeres\u2026 Rara es la jornada ayuna de divulgaciones basadas en la palabra, el o\u00eddo o la imagen. Luego si existen propuestas cotidianas habremos de deducir que el problema se centra m\u00e1s en nosotros que en el abotargamiento del decorado urbano. Que s\u00ed, que en otros sitios cuecen m\u00e1s pucheros de habas culturales, pero igual resulta que la demanda responde mejor a la oferta. Proclamar el aburrimiento de Vitoria entre bostezos suele delatar a quienes se quejan del hast\u00edo urbano mientras sujetan el mando del televisor mientras pasan revista a los asuntos de las v\u00edsceras y las infidelidades horizontales.<\/p>\n<p>Hay veces en que el contenido de la propuesta y el continente que la alberga coinciden para elaborar piezas en tres dimensiones -como mostraron el jueves por la noche artistas locales- mediante impresoras modernas que solapan presente y futuro, tal es el imperio veloz de la tecnolog\u00eda. Fue en el palacio de Montehermoso, un inmueble que merece rendirle visita por s\u00ed mismo y cuyo espl\u00e9ndido Dep\u00f3sito de Aguas acog\u00eda lo mejor del fotoperiodismo mundial. A la salida, con las luces de un amarillo intenso o un naranja matizado, una postal magn\u00edfica: muralla encendida, perspectiva descendente desde la antigua Cuesta de los Bomberos, miradores en las fachadas\u2026 Toda una belleza desprovista de velos.<\/p>\n<p>Es entonces cuando uno relativiza los \u00e9xitos y las miserias y repasa esos esfuerzos bald\u00edos por medir todo cuanto ocurre en Vitoria con la vara del derrotismo. La semana pasada se juntaron el congreso m\u00e9dico de Anitua y un acontecimiento deportivo, de los que configuran nuestra reputada identidad urbana. Hoy concluye el campeonato nacional de p\u00e1del, que ha tra\u00eddo medio millar de participantes. Y en lugar de alegrarnos colectivamente ya intuyo el escepticismo recurrente en este municipio de las quejas. Las mismas que critican, al tiempo, la falta de actividades y el hecho de que se programen. Las que acusan a Vitoria de mortecina sin reparar en que hay sitios bastante peores donde vivir. Que esto no es Nueva York. Pero tampoco Alpedrete de la Hinojosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Hay ciudades con m\u00e1s pulso cultural, desde luego, pero Vitoria programa agendas diarias\u00a0 minimizadas por la cr\u00edtica de sal\u00f3n Estoy empezando a pensar que la aburrida Vitoria, seg\u00fan los abundantes profesionales de la cr\u00edtica, es lo tediosa que de ella quieran hacer sus habitantes. 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