{"id":9200,"date":"2014-10-26T14:36:45","date_gmt":"2014-10-26T13:36:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=9200"},"modified":"2014-10-26T14:36:45","modified_gmt":"2014-10-26T13:36:45","slug":"los-rayos-esplendidos-del-verono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/10\/26\/los-rayos-esplendidos-del-verono\/","title":{"rendered":"Los rayos espl\u00e9ndidos del \u2018vero\u00f1o\u2019"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano26-10-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-9201\" title=\"mourbano26-10-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano26-10-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano26-10-14blog.jpg 684w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano26-10-14blog-300x275.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Este octubre primaveral avala la teor\u00eda del cambio clim\u00e1tico para disfrutar la calle antes de plegarnos en casa<\/p>\n<p>No se requiere una titulaci\u00f3n universitaria superior para entender la verdad del cambio clim\u00e1tico. O dicho de otra manera, como afirman nuestros mayores con la memoria que construye el tiempo, ya no hay nevadas como las de antes ni aquel fr\u00edo \u00e1rtico de Vitoria. A punto de entregar las llaves de octubre, chuto casta\u00f1as para colarlas debajo de los bancos igual que hac\u00eda de peque\u00f1o. Caprichosas pelotas marrones que se desv\u00edan justo antes de cantar el gol definitivo. Pero visto ropa que sobrar\u00e1 en hora y media, la fresca temprana solo es un tr\u00e1nsito hacia la temperatura primaveral del mediod\u00eda y los peregrinos del deporte acuden en tropel a su nuevo santuario, la tienda de atletismo que ha abierto Mart\u00edn Fiz enfrente del circuito pedestre de El Prado. Los chavales calientan en el patio del colegio p\u00fablico antes de la fiesta que supone el partido de cada s\u00e1bado bajo la b\u00f3veda azul celeste sin m\u00e1culas en formas de sombras. Por las redes sociales y el inevitable \u2018guasap\u2019 ya circula el t\u00e9rmino reci\u00e9n salido del horno. Disfrutamos del \u2018vero\u00f1o\u2019, una especie de est\u00edo de efecto retardado. Y a\u00fan nos queda el veranillo de San Mart\u00edn, esa extra\u00f1a pero regular bondad atmosf\u00e9rica que nos empapa de luz antes de la inmersi\u00f3n en el reino largo de las tinieblas.<\/p>\n<p>Pero llega la costumbre semestral del cambio horario, esa famosa madrugada durante las que nos empe\u00f1amos en dormir una hora m\u00e1s. Una realidad subjetiva porque basta levantarse seg\u00fan el reloj biol\u00f3gico de cada cual y asunto resuelto. El problema no radica en lo que se ve, sino en lo contrario. Hoy, para las siete menos cuarto nos guiaremos por las luces artificiales que combaten la negrura de una noche anticipada. Quiz\u00e1 algunos lo vivan de distinto modo, pero esa prisa que se concede el d\u00eda para acostarse sienta como un rej\u00f3n de castigo en el lomo de los \u00e1nimos deca\u00eddos. Es una especie de invitaci\u00f3n al recogimiento, a plegarnos en nuestras casas y a hibernar junto al armario de las prendas invernales. Y la madriguera vitoriana es honda, nada menos que medio a\u00f1o donde las sombras ganan a las luces. Eso, si mayo no vuelve a su costumbre moderna de deparar fr\u00edo y agua.<\/p>\n<p>Es hora de apurar los \u00faltimos rayos de un sol a\u00fan vital. Como en las terrazas, esos escenarios exteriores de los bares, lugares tan gratos para conversar. Incluso de noche durante este octubre de clima benigno que retrasa el momento de hacernos un ovillo en el hogar. Tal que el viernes, bajo la iluminaci\u00f3n amarillenta de las farolas era un placer ocupar un velador \u2013preciosa palabra- en buena compa\u00f1\u00eda y escenarios acordes. \u201cTiene Vitoria mil bellezas que admirar\u201d, entonaba el bardo Alfredo Donnay en una de sus odas a la capital alavesa. Tal vez por el gen derrotista que viaja en nuestra sociolog\u00eda o debido a que la naturaleza humana repara menos en lo que ve m\u00e1s, no rendimos cuentas a los recodos espl\u00e9ndidos de un Casco Viejo patrimonialmente notable. Esa misma \u2018almendra\u2019 medieval que sorprende a los visitantes y nosotros valoramos por debajo de lo que se merece. El pasillo que muere en la tienda de cuchillos a los pies de la balconada, el ascenso empedrado junto al lateral de San Miguel, la plaza de la Herrer\u00eda desde donde se divisa la torre longitudinal de San Pedro\u2026 Y tantos otros que cada cual ordena en su particular tabla de las preferencias.<\/p>\n<p>Ronda el mediod\u00eda. Las madres y los padres de chavales que apenas levantan tres palmos en el patio escolar bajan la cremallera de sus cazadoras. Incluso hay uno, intr\u00e9pidos nunca faltan, que cruza el campo en mangas de camisa. Otros adultos ya circunvalan El Prado bajo una atm\u00f3sfera que deber\u00edamos clonar para salpimentarla entre tantas jornadas de cielo turbio que nos aguardan cuando rebasemos la festividad de San Mart\u00edn y sus rayos crepusculares. Gente pedalea sobre el sill\u00edn en este vel\u00f3dromo llamado Vitoria. Como he escrito recientemente, la capital alavesa es una ciudad cient\u00edfica. Qu\u00edmicamente f\u00edsica.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Este octubre primaveral avala la teor\u00eda del cambio clim\u00e1tico para disfrutar la calle antes de plegarnos en casa No se requiere una titulaci\u00f3n universitaria superior para entender la verdad del cambio clim\u00e1tico. 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