{"id":9162,"date":"2014-10-19T16:52:23","date_gmt":"2014-10-19T15:52:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=9162"},"modified":"2014-10-19T16:52:23","modified_gmt":"2014-10-19T15:52:23","slug":"oda-al-personal-sanitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/10\/19\/oda-al-personal-sanitario\/","title":{"rendered":"Oda al personal sanitario"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano19-10-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-9163\" title=\"mourbano19-10-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano19-10-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"565\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano19-10-14blog.jpg 665w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano19-10-14blog-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 565px) 100vw, 565px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El hospital es un microcosmos en el que solo reparamos cuando la desgracia aprieta<\/p>\n<p>Hay un microcosmos en el que solo reparamos cuando la desgracia aprieta. Me refiero a los hospitales, un universo de gentes postradas y familiares preocupados. Un recinto de hormigueo vital por las ma\u00f1anas, con sus ascensores tan grandes como peque\u00f1as son las habitaciones de las residencias universitarias. Un lugar que roe las fuerzas f\u00edsicas y las emocionales. Las horas transcurren en un hast\u00edo lento, los acompa\u00f1antes de los enfermos leen sin entender la hoja de una revista mientras el otro ojo vigila cualquier alteraci\u00f3n en la cama cercana. Los reflejos languidecen, pero se activan como propulsados por un muelle cuando entra el m\u00e9dico. Entonces tratamos de adivinar en su rostro un lenguaje no verbal impredecible. Ya ha revisado los resultados de los \u00faltimos an\u00e1lisis y los consangu\u00edneos de los pacientes tendemos a intuir malas noticias. El doctor saluda sin prisa, toma su tiempo y el pulso repiquetea las sienes y las mu\u00f1ecas de quienes aguardamos un diagn\u00f3stico en forma de veredicto.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tal hemos dormido, Zutanita?<\/p>\n<p>Dios. \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n las pruebas de la madrugada? Claro. El especialista visita a decenas de clientes, pero a cada familiar le importa el estado de \u2018su\u2019 enfermo. Lo primero es saber si evoluciona para bien. \u00bfS\u00ed? Suspiro prolongado de alivio impagable. Despu\u00e9s, enterarnos de si la persona acostada recibe el alta o permanecer\u00e1 otra jornada m\u00e1s en ese mundo particular de v\u00edas intravenosas, mascarillas de ox\u00edgeno y goteros ambulantes que parecen bastones altos durante el corto trayecto al ba\u00f1o o los paseos circunvalando los cuatro elevadores de Txagorritxu en la planta hexagonal. El cansancio se acumula, pero todo sea por la mejor\u00eda del paciente que ve en el galeno al mism\u00edsimo Redentor. Esa esperanza que alimenta el avance de la medicina y, de manera muy relevante, el cari\u00f1o dispensado por el personal sanitario.<\/p>\n<p>S\u00ed. Quiero reventar una lanza de gratitud por el trato amable de un sector vocacional como pocos. A\u00f1adamos el caso de los maestros y otros servidores p\u00fablicos y ya podemos abrochar el c\u00edrculo de gentes para quienes el trabajo va m\u00e1s all\u00e1 de una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica por unas horas metidas. En cada oficio cueces habas, tambi\u00e9n en ese microcosmos relativo a la salud o a la falta de ella. Pero no me resisto a proclamar que, en general, tenemos una sanidad p\u00fablica mucho m\u00e1s que decorosa. Uno ha sentido el privilegio de compartir la vida con una enfermera de categor\u00eda \u2018Champions\u2019, \u2018top\u2019 en el idioma propio del controvertido Mourinho. Ese entrenador que tanta paz lleva como descanso deja. Y el firmante tiene de prima a una m\u00e9dica, esa profesi\u00f3n que adem\u00e1s de completar sus jornadas de trabajo ha de soportar llamadas familiares como ecuaciones con una inc\u00f3gnita por resolver.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 de todo, tal que en la botica del mismo hospital. Y, sin embargo, predomina el cari\u00f1o de las auxiliares de pijama rosa que aplican calor humano a sus frases de \u00e1nimo. El de las mujeres vestidas de azul cuyas inyecciones reales para antibi\u00f3ticos y sueros rivalizan con la ternura nada edulcorante en el trato con los pacientes. El del doctor o doctora que ordena electrocardiogramas inmediatos para descartar que la opresi\u00f3n en el diafragma proceda de algo peliagudo. Personal sanitario que empieza la ma\u00f1ana dirigi\u00e9ndose a la enferma por su nombre de pila. Que la ri\u00f1e de mentiras porque ha dejado demasiada comida en el cuenco y en el plato.<\/p>\n<p>\u00a1Ah! Por cierto, estos trabajadores sanitarios pertenecen al denostado sector del funcionariado. Tendemos a considerar empleados p\u00fablicos solo a los que se sientan delante de un ordenador encendido. Y tambi\u00e9n olvidamos en esa relaci\u00f3n imprescindible a profesores, bomberos y agentes de la seguridad. En esta \u00e9poca de los recortables indigna a\u00fan m\u00e1s leer noticias sobre el rostro p\u00e9treo y los nulos escr\u00fapulos de tipos que blanden tarjetas de cr\u00e9dito para sus cosas. De individuos zambullidos hasta las trancas en esc\u00e1ndalos que salpican a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales. Y piensa uno que las tijeras no deber\u00edan utilizarse para sajar oficios nobles que parten de la necesidad para hacer virtud.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA El hospital es un microcosmos en el que solo reparamos cuando la desgracia aprieta Hay un microcosmos en el que solo reparamos cuando la desgracia aprieta. Me refiero a los hospitales, un universo de gentes postradas y familiares preocupados. 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