{"id":9112,"date":"2014-10-12T13:07:31","date_gmt":"2014-10-12T12:07:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=9112"},"modified":"2014-10-12T13:07:31","modified_gmt":"2014-10-12T12:07:31","slug":"el-ruido-del-mazo-sobre-el-tambor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/10\/12\/el-ruido-del-mazo-sobre-el-tambor\/","title":{"rendered":"El ruido del mazo sobre el tambor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano11-10-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-9113\" title=\"mourbano11-10-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano11-10-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"594\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano11-10-14blog.jpg 665w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/10\/mourbano11-10-14blog-300x294.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 594px) 100vw, 594px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cuatro fotograf\u00edas valen m\u00e1s que muchos p\u00e1rrafos para denunciar la vida \u2018inmobiliaria\u2019 de algunos temporeros en la vendimia<\/p>\n<p>Como autor de textos trato de rebelarme, en vano, ante el poder contundente de las im\u00e1genes. Los activistas del ordenador -pasaron los tiempos del ruido fabril que provocaba el martilleo de las viejas m\u00e1quinas y nada digamos de las plumas prediluvianas- tratamos de aproximarnos con letras al dibujo certero de la fotograf\u00eda. Queremos barrenar con las palabras hasta alcanzar un relato m\u00e1s o menos fiel de la realidad. Pero nos rendimos frente a la imagen que todo lo muestra en un solo vistazo. Se me ocurren t\u00e9rminos como \u2018inmundicia\u2019 o \u2018infrahumano\u2019. Tambi\u00e9n expresiones del estilo \u2018sin escr\u00fapulos\u2019 o \u2018la ley del lucro y punto final\u2019. Pero ni siquiera una cadena formada por esos eslabones de la podredumbre alcanza para manifestar el asco profundo que generan las dependencias indecentes donde se hacinan temporeros portugueses convocados por la vendimia.<\/p>\n<p>Leer\u00edan la noticia en la edici\u00f3n del viernes y supongo que se habr\u00e1n horrorizado al contemplar las instant\u00e1neas que congelan el alma. Dos empresarios de Ba\u00f1os de Ebro contratan personal para recoger la uva de nuestras vi\u00f1as alavesas en el pa\u00eds que un d\u00eda se llam\u00f3 Lusitania. Una vez llegados, los trabajadores se reparten por las cepas de diferentes agricultores para cortar los racimos y llenar los remolques con destino a las bodegas. Despu\u00e9s de abundantes horas de trabajo campestre, lo suyo es refugiarse en lo m\u00e1s parecido a un sitio de descanso. Que nadie reclama lujos, pero s\u00ed condiciones m\u00ednimamente correctas. La informaci\u00f3n alude a carencia de espacio suficiente y de luz o una higiene que deja todo por desear. En la misma noticia los empresarios \u2013con el derecho a ofrecer su versi\u00f3n de los hechos- desmienten cualquier tipo de maltrato a los temporeros y se refieren a los presuntos malos modos que utilizaron los agentes policiales descubridores del zulo. Me niego a calificar como habitaciones a lo que muestran las fotograf\u00edas. Lo siento, pero desde la torpeza inherente a las palabras no se me ocurre otra definici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuatro im\u00e1genes tomadas por la Ertzaintza ilustran el reportaje de la denuncia. La de mayor tama\u00f1o muestra literas que sirven de armarios donde apelotonar las pertenencias y ropa tendida junto a las cabeceras en un ejemplo puro de agobio y de desorden. Otra ense\u00f1a el apuntalamiento inquietante de una estancia, m\u00e1stiles de metal anclados a un techo de maderas remachadas. La situada inmediatamente debajo tambi\u00e9n pellizca las entra\u00f1as: colchones a dos alturas pegados a una pared que recuerda con sus tonalidades pardas a una cueva rupestre. La \u00faltima reproducci\u00f3n visual, insertada entre el texto de la noticia, desvela un inodoro que clama litros de lej\u00eda y bayetas a punta de pala junto a una ducha sin un m\u00edsero plato que recoja el agua de las abluciones, sean matinales o nocturnas. Supongo que al final de la jornada, y ante la perspectiva de recogerse en semejante habit\u00e1culo, algunos temporeros sentir\u00edan la tentaci\u00f3n de quedarse un rato m\u00e1s bajo el manto oscuro del firmamento.<\/p>\n<p>Las autoridades competentes decidir\u00e1n si las condiciones de alojamiento merecen la repulsa legal. Pero al margen de que as\u00ed ocurra o no, las retinas de cualquier ser humano sensible quedaron anteayer heridas por el reportaje gr\u00e1fico de la denuncia. Podr\u00edamos extendernos p\u00e1rrafos que intentasen condensar la repulsi\u00f3n, pero dif\u00edcilmente superar\u00edamos el ruido del mazo cuando golpea el tambor. El sonido fuerte y duro de las im\u00e1genes acompa\u00f1adas por pies de foto como balas. Las reproducciones de ropas diseminadas en uno de los \u2018dormitorios\u2019, el apuntalamiento imprescindible, las humedades que no representan bisontes muy pret\u00e9ritos ni las caras de B\u00e9lmez o el WC que, realmente, es una mierda. Este texto tan lejano a la clarividencia de las im\u00e1genes no supone una acusaci\u00f3n particular. Intenta pintar con la fuerza limitada de las letras un cuadro que refleje el desencanto y la tristeza. Gente que viene de fuera para beber el c\u00e1liz del vino futuro que nosotros pasamos termina la jornada laboral encerrada en la ant\u00edtesis de un hogar. Entre paredes mugrientas que azuzan sentimientos humanos como la melancol\u00eda y la a\u00f1oranza. Saudade.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Cuatro fotograf\u00edas valen m\u00e1s que muchos p\u00e1rrafos para denunciar la vida \u2018inmobiliaria\u2019 de algunos temporeros en la vendimia Como autor de textos trato de rebelarme, en vano, ante el poder contundente de las im\u00e1genes. 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