{"id":8823,"date":"2014-08-31T10:58:00","date_gmt":"2014-08-31T09:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=8823"},"modified":"2014-08-31T10:58:00","modified_gmt":"2014-08-31T09:58:00","slug":"son-majos-pero-no-beben","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/08\/31\/son-majos-pero-no-beben\/","title":{"rendered":"\u201cSon majos, pero no beben\u201d"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/09\/mo-urbano-31-08-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-8824\" title=\"mo urbano 31-08-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/09\/mo-urbano-31-08-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/09\/mo-urbano-31-08-14blog.jpg 665w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/09\/mo-urbano-31-08-14blog-300x218.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vitoria rinde homenaje a Manu Leguineche, el jefe de la tribu que se met\u00eda bandejas de gildas del Felipe entre pecho y espalda<\/p>\n<p>A uno ya hay quien le teme por su condici\u00f3n de gafe. D\u00edcese, por ejemplo, de la persona que arrastra nubarrones y lluvia como si sostuviera el cordel de un globo all\u00e1 donde vaya. Despu\u00e9s de tardes gris\u00e1ceas y temperaturas oto\u00f1ales en pleno mes de agosto, cuando Vitoria se tumba a dormir su siesta tras las fiestas matriarcales, al firmante le resulta inconcebible encadenar tres d\u00edas malos en la orilla misma del Mediterr\u00e1neo. Aquella vasta superficie de agua que formaba un mar antes de que Serrat lo transformase en himno. As\u00ed que no qued\u00f3 otro remedio que regresar a la capital alavesa para encontrar algo del sol confuso en sus \u00a0coordenadas geogr\u00e1ficas. Fue volver aqu\u00ed y encontrar grupos de turistas andaluces en las escaleras que bajan de Fray Zacar\u00edas hasta la fotografiada estatua de Celed\u00f3n pasando por la espl\u00e9ndida plaza del Machete. Y escuchar ese gracejo con su econom\u00eda de letras que no se puede aguantar. Hablan como jugar\u00edan al parch\u00eds, contando unas letras y comi\u00e9ndose otras tantas. Unos metros m\u00e1s abajo, el Gasteiztxo repleto de turistas remonta el desnivel que conduce a Mateo de Moraza.<\/p>\n<p>No se requieren excusas para transitar por esa zona que vale un potos\u00ed. Pero aquel mediod\u00eda me encaminaba al palacio de Villa Suso para asistir a una de las conferencias sobre periodismo a pie de calle, algo que se hac\u00eda mucho antes de la invasi\u00f3n tecnol\u00f3gica que mat\u00f3 los cuadernos y sec\u00f3 la tinta de los bol\u00edgrafos. La ponente, una experta en asuntos internacionales y antigua compa\u00f1era de la facultad, disert\u00f3 sobre Ucrania y comparti\u00f3 \u2013ya en la tarde- mesa lineal (que no redonda) con Ram\u00f3n Lobo y David Beriain para dialogar sobre la crisis de este denostado y, sin embargo, necesario oficio. La terna tribut\u00f3 un homenaje de Manu Leguineche, el fallecido jefe de aquella tribu que compon\u00edan los enviados especiales a los lugares peliagudos. Recordaron, entre otras an\u00e9cdotas del gur\u00fa, aquella frase desconfiada sobre los reporteros j\u00f3venes. \u201cS\u00ed, son majos, pero no beben\u201d. Sin duda, rememorando aquellas cr\u00f3nicas empapadas en alcohol. O la pasi\u00f3n de Manu, cuando acud\u00eda a Vitoria, por las gildas del Felipe, de las que se met\u00eda bandejas entre pecho y espalda.<\/p>\n<p>Uno escucha y aprende de colegas tan ilustres como Robo, Beriain y Pilar Requena. Algunas afirmaciones incitan a la reflexi\u00f3n; la mayor\u00eda resultan compartidas por las gentes del gremio. Tanto que el menda se reafirma en su convicci\u00f3n profunda de que el periodismo siempre se nutrir\u00e1 de historias humanas bien contadas, independientemente de los soportes volubles y condicionados a la carrera mete\u00f3rica de las tecnolog\u00edas. Tanto que el firmante se reafirma en que publicar un \u2018tuit\u2019 o pegar una frase hecha en Facebook no convalida toda una formaci\u00f3n profesional de responsabilidad y criba. Tanto que detesto el \u2018periodismo\u2019 pol\u00edtico de trinchera y al deportivo de vuvuzela, manique\u00edsmos y extremos denigrantes donde los informadores presuntos aparecen con la camiseta de su equipo sin atender a razones. Tanto que coincido plenamente con Beriain en el c\u00edrculo onanista por el que los lectores solo se inyectan aquello que quieren leer, asumiendo cada noticia como un editorial. Dicho todo esto, quede claro que me siento orgulloso de escribir donde lo hago y con la libertad por bandera.<\/p>\n<p>A d\u00edas de que el FesTVal levante el tel\u00f3n de su cita anual con septiembre, me declaro mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo a una serie como \u2018Lou Grant\u2019 que a la de \u2018Periodistas\u2019. En la primera el redactor jefe andaba hura\u00f1o a todas horas, el inquieto llevaba melena y bloc, el fot\u00f3grafo era barbudo, la chica aireaba pensamientos progresistas y hab\u00eda un tipo que nunca abandonaba la redacci\u00f3n. Vamos, un diario de los de toda la vida. En la segunda el personal se pasaba el d\u00eda y la tarde en el bar, a la caza de ligues endog\u00e1micos entre profesionales de la pluma. Pero ni dios escrib\u00eda una noticia, escuchaba una entrevista, perge\u00f1aba un reportaje o levantaba el auricular de un tel\u00e9fono. El oficio de siempre frente a los clich\u00e9s \u2018viciosos\u2019 que nos acompa\u00f1an a los juntaletras.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Vitoria rinde homenaje a Manu Leguineche, el jefe de la tribu que se met\u00eda bandejas de gildas del Felipe entre pecho y espalda A uno ya hay quien le teme por su condici\u00f3n de gafe. 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