{"id":8772,"date":"2014-08-06T16:53:04","date_gmt":"2014-08-06T15:53:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=8772"},"modified":"2014-08-06T16:53:04","modified_gmt":"2014-08-06T15:53:04","slug":"los-sombreros-del-arco-iris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/08\/06\/los-sombreros-del-arco-iris\/","title":{"rendered":"Los sombreros del arco iris"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>LA METAMORFOSIS por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/08\/metamorfosis06-08-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-8773\" title=\"metamorfosis06-08-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/08\/metamorfosis06-08-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"596\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/08\/metamorfosis06-08-14blog.jpg 951w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/08\/metamorfosis06-08-14blog-300x195.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/08\/metamorfosis06-08-14blog-768x499.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 596px) 100vw, 596px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si hace cuatro a\u00f1os, en el lenguaje pol\u00edtico que invalidamos durante una semana, bautic\u00e9 esta secci\u00f3n festiva como \u2018La Metamorfosis\u2019 se deb\u00eda a algo. Vale, admito el homenaje al genial Frank Kafka por su inquietante modo de contar la transformaci\u00f3n de un hombre en repugnante insecto. Pero el tiro no iba por ah\u00ed, sino que sal\u00eda por la culata. Prueben a portar sombrero por las calles de Vitoria durante las 51 semanas que preceden y prosiguen al ciclo de La Blanca. Si llev\u00e1ramos espejos retrovisores tal que a la altura de las orejas ver\u00edamos c\u00f3mo un amplio sector de viandantes girar\u00eda el cuello de forma contorsionista para musitar una cr\u00edtica velada a ese tipo estrafalario. Pero llegan las fechas bendecidas por la patrona y aparcamos en doble fila el sentido absurdo del rid\u00edculo. No admitimos cubrirnos la testa con un buen ejemplar fuera del calendario de las fiestas, pero durante seis d\u00edas somos capaces de montar sobre pelos o calvas el cromatismo completo del arco iris.<\/p>\n<p>Empezamos por los colores cl\u00e1sicos (blanco y negro) y hemos terminado por abrazar la paleta naif de \u00c1gata Ruiz de la Prada, corazones estampados al margen. Ahora ya disponemos de gorros rojos en tono sanferminero, azules, verdes y hasta violetas. Todos ellos con una cintita que trata de a\u00f1adir un toque de distinci\u00f3n a algo que solo recuperaremos, a lo sumo, en Nochevieja o carnavales, momentos que tambi\u00e9n nos rescatan de una manera de vestir circunspecta. Si a todo ello unimos unas gafas de montura pl\u00e1stica reflectante como para caminar tranquilos de noche por la autopista ya estamos dispuestos a tararear el \u00faltimo \u00e9xito de Enrique Iglesias. Lo de bailar contigo en una noche loca promete y cuadra con estas jornadas tan cronol\u00f3gicamente delimitadas de enajenaci\u00f3n mental transitoria. \u00a1Ay, este Julito, que engendra hijos como otros descubren minas de oro y llegan al mundo con toda la panificadora debajo del brazo!<\/p>\n<p>Si por alg\u00fan motivo pierden moment\u00e1neamente el sentido de la vista hagan dos pruebas del nueve para saber que estamos en fiestas. La primera, comprueben lo dif\u00edcil que resulta levantar las zapatillas en los bares sobre un suelo que parece compuesto de chicle armado. La segunda, apretar el dedo sobre el vaso de pl\u00e1stico que contiene la cerveza habitualmente tirada en recipiente de vidrio. Se entiende la cautela hostelera, pero el fruto de la cebada no sabe de igual manera. Diga usted que entre el sombrero fucsia, las lentes de pega y los abrazos c\u00e1lidos a quienes el resto del a\u00f1o saludamos con un monos\u00edlabo gutural, tampoco es cuesti\u00f3n de ponerse estupendos como si vivi\u00e9ramos la feria de Munich junto a Pep Guardiola y la plantilla completa del Bayern.<\/p>\n<p>En esta vida hay que tirar de influencias hasta para hacer masa en el est\u00f3mago con el fin de seguir trasegando. Alg\u00fan local en concreto decidi\u00f3 cerrar el comedor porque el tan valorado \u2018slow food\u2019 se convierte estos d\u00edas en ingesta de comida r\u00e1pida que cumple su funci\u00f3n de masticar algo entre tragos y rinde mayores beneficios al establecimiento. Mil doscientos bocadillos, que colocados en hilera tal vez proporcionaran a Vitoria otro r\u00e9cord mundial del Guinness \u2013el libro gordo, no la birra-, hab\u00eda despachado a medianoche un bar rodeado de gente por todas las partes. Y estaban buenos, una vez embutidos entre pecho y espalda. As\u00ed que cumplida la necesidad de meter algo s\u00f3lido que nade entre el l\u00edquido ya puede uno marchar con la m\u00fasica a otra parte. Dijo Bogart que a \u00e9l y a Ingrid Bergman siempre les quedar\u00eda Par\u00eds. Y est\u00e1 visto, m\u00e1s bien o\u00eddo, que durante el ciclo de La Blanca siempre quedar\u00e1 bailar contigo en una noche loca. Ya lo canta Enrique Iglesias, el hijo de Julito. \u00a1Hey!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; LA METAMORFOSIS por \u00c1NGEL RESA Si hace cuatro a\u00f1os, en el lenguaje pol\u00edtico que invalidamos durante una semana, bautic\u00e9 esta secci\u00f3n festiva como \u2018La Metamorfosis\u2019 se deb\u00eda a algo. 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